Enfoque: Pasando agosto
Tres semanas después de saltar a la fama por arrojarle un jarro de agua a la ministra Mónica Jiménez, el caso de la adolescente del Liceo Darío Salas ya es un símbolo de la falta de habilidad del gobierno para manejar la agenda y solucionar problemas que por eso mismo terminan derivando en pequeñas o grandes crisis.
El último capítulo lo protagonizó la presidenta Michelle Bachelet en una reciente entrevista radial, donde se manifestó en contra de la decisión del Liceo Darío Salas, que había resuelto expulsar a la escolar del establecimiento. La ministra de Educación, quien había señalado antes que respetaría la decisión de los docentes, se sumó al pedido cuatro días después, todo indica que a regañadientes.
En La Moneda aseguran que el objetivo del gobierno es evitar que siga potenciándose la imagen de la escolar como icono de la rebeldía estudiantil. La expulsión, aseguran, sólo contribuiría a martirizarla. Ahora que la presidenta ha dado la última palabra, la pregunta es si con eso se va a poner punto final al tema y por qué se esperó tanto tiempo para definir esa posición.
El contraste entre el manejo de ese problema con la intervención del alcalde de Santiago, Raúl Alcaíno, en la crisis del Instituto Nacional es revelador de las deficiencias de La Moneda.
Alcaíno intervino públicamente una sola vez y fue para anunciar soluciones: la salida del rector y la creación de una comisión de expertos para hacer un diagnóstico y proponer medidas, además de la formación de un comité de ex alumnos para apoyar la búsqueda e implementación de las inversiones y reformas que se requieren.
Antes de hacer sus anuncios, el alcalde negoció en forma reservada la remoción del rector y se encargó de coordinar las otras medidas para terminar con la crisis, que se arrastraba desde hace dos meses y se agudizó la semana anterior a su intervención.
Hay quienes atribuyen la falta de habilidad del gobierno para lidiar con casos como el de la escolar a un déficit en su equipo comunicacional. Si así fuera, sería incluso una buena noticia, ya que todo indica que los problemas son más profundos y están relacionados con fallas políticas de mayor calibre.
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