Las mañanas de Rocha
Hace dos semanas que Gerardo Rocha, el fundador de la Corporación Santo Tomás, está recibiendo menos calmantes y sedantes durante las mañanas. Eso le ha permitido salir del estado de inconsciencia y entrar a uno de semi-conciencia: abre y mueve los ojos. Sin embargo, no puede hablar porque fue sometido a una traqueotomía y los médicos no saben si sus cuerdas vocales se quemaron después del incendio que provocó en febrero en El Quisco, donde murió el martillero Jaime Oliva.
A raíz de la menor sedación, las mañanas se han transformado en las horas favoritas de visita de la familia de Rocha. Su hija Karla le habla, reza, le pone música e incluso ha permitido que Verónica Espinoza, la actual pareja de Rocha y con quien ella no mantiene relación alguna, lo visite a esa hora y no por las tardes cuando el paciente vuelve a ser completamente sedado.
En los próximos días, el juez Max Cancino, quien lleva la causa por indemnización de perjuicios presentada por la familia del martillero Oliva, debería concurrir a la Clínica Indisa para verificar el estado de salud de Gerardo Rocha. Es lo que corresponde hacer en los casos en que el demandado está incapacitado y no puede ser notificado -cosa que el juez debe chequear- para, posteriormente, nombrar a un curador que represente sus intereses. Su hija Karla solicitó cumplir esta tarea.
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