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Julio Cobos: ´´Mi relación con Cristina es sólo institucional``

Fotos Editorial Perfil.

Votó en contra del gobierno de Cristina Fernández siendo que es su vicepresidente. El 17 de julio del 2008, Julio Cobos se opusó sorpresivamente al proyecto de retenciones agrícolas en el Senado y con eso tambaleó la administración K. Tras esa jornada, su nombre surgió como presidenciable y, curiosamente, principal rostro opositor y a la vez inquilino de la Casa Rosada. En esta entrevista, el ex gobernador de Mendoza relata cómo han sido sus días después del episodio en la Cámara, habla de sus aspiraciones presidenciales y de su relación con Chile.

Desde  Buenos Aires Michelle Chapochnick
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Fotos Editorial Perfil.

A pesar de ser vicepresidente y presidente del Senado, hasta hace dos meses y medio Julio César Cobos (53) era un político de escasa figuración en Argentina. El ex gobernador de Mendoza, de antigua militancia radical, traspasó dramáticamente el umbral del bajo perfil el 17 de julio del 2008, cuando tras una maratónica jornada de 18 horas en la Cámara desempató una votación clave para la administración de la cual él forma parte: la que ratificaba las retenciones agrícolas. El punto es que contra todos los pronósticos, votó en contra de su propio gobierno.

"La historia me juzgará, no sé cómo. Pero espero que esto se entienda. Soy un hombre de familia como todos ustedes, con una responsabilidad en este caso. No puedo acompañar y esto no significa que estoy traicionando a nadie. Estoy actuando conforme a mis convicciones", dijo en ese momento.

Tras esa noche y esas palabras, Cobos se convirtió en el enemigo número 1 de la pareja K y su nombre surgió en las encuestas como presidenciable. Esta semana nuevamente ocupó las primeras planas: decidió retornar a la Unión Cívica Radical, partido del cual fue expulsado precisamente por aliarse con Cristina Fernández en la fórmula presidencial. La movida puede terminar en un sui géneris escenario político: que el rostro de la oposición esté dentro de la Casa Rosada.

En medio de la vorágine, Cobos recibió a Qué Pasa en su oficina en el Senado. En la entrevista habla de su relación con la mandataria y con Néstor Kirchner, no descarta una futura candidatura presidencial y se explaya sobre sus nexos con Chile, incluyendo el siempre controvertido tema del gas.

-¿Cómo tomó la decisión de votar en contra de las retenciones móviles?
-Lo venía pensando. Pero en realidad lo tuve que pensar horas antes, porque nunca imaginé ese escenario. Fue una decisión a conciencia ya que veía que el país estaba muy dividido. Tal es así que en el Senado, que representa a las provincias, los votos eran 36 a 36. Traté por todos los medios de que se consensuara un proyecto que había sido modificado en la Cámara de Diputados, pero me daba cuenta de que no alcanzaba para pacificar y para llegar a una solución. Así que voté pensando que después se podía generar un instrumento más consensuado. Y creo que el país se tranquilizó.

-¿Cómo fueron los días posteriores a la votación?
-Duros para mí y mi familia. Yo soy político y vicepresidente, pero también soy ser humano. Estamos hechos de carne y hueso. Preferí el silencio, porque no quería hacer de esto un escenario mediático. Como hacemos los mendocinos, me refugié un par de días en las montañas mientras se desinflaba esto. Después retomé la actividad.

-¿Después del episodio desde el gobierno le pidieron que renunciara?  ¿Hubo insinuaciones en esa línea?
-Algunos sí. Pero corrían por cuenta personal. Quienes asumen los cargos de presidenta y de vicepresidente, son votados por la mayoría del pueblo argentino. Así que escuchaba por ahí los reclamos o los pedidos de algunos respecto de que yo tenía que dar un paso al costado porque no había acompañado al gobierno. Pero realmente creo que eso era producir una problema institucional en la Argentina.

-¿De quién venían esos pedidos?
-De algún legislador.

-¿De la Casa Rosada?
-No sé si de la Casa Rosada. No creo que de la Casa Rosada.

-¿No sabe?
-Soy una persona que siempre piensa bien (dice con una sonrisa).

Su relación con los K

-¿Cómo es su relación actual con la presidenta Cristina Fernández?
-Institucional nada más. Nos juntamos una sola vez después de este tema. Yo ofrecí toda mi buena voluntad para seguir colaborando. Ella prefirió mantener una relación institucional. Así que cada uno en su función.

-¿La relación era mejor antes de la votación?
-Era mejor. Ha quedado un poco resentida. Pero hay que atenerse a las consecuencias. Para mí es lamentable. Pero no depende de mí.

-¿Y ha hablado con Néstor Kirchner?
-No he hablado con él.

-¿Antes tenía algún tipo de relación con él?
-Sí. Yo fui gobernador de una provincia importante. Así que mantuvimos mucha relación. Inclusive previo a todo este tema, me reuní con él y le manifesté algunas alternativas de solución para destrabar el problema, porque veía que se alargaba mucho.

-¿Se enfrió la relación con él?
-Sí, es nula. No hay relación.

-¿Por lo que me está diciendo, usted está marginado?
-No me siento marginado, porque me siento con todas las atribuciones que me da la Constitución. Y las ejerzo y las voy a ejercer con total libertad y plenitud.

-¿Pero no está marginado en términos de participación política y de decisiones conjuntas con la presidenta y su marido?
-Saben a quién pedirle consejos. Y si piensan que de mí no puede venir ningún consejo favorable que los ayude, lo entiendo.

-¿Qué opina del estilo de los Kirchner?
-No me haga opinar sobre los demás. Son estilos.

Con miras al 2011

-¿Es actualmente candidato presidencial?
-Eso se verá mucho después.

-¿Pero es algo que está pensando?
-No es algo que estoy pensando ahora. Me parece que es muy prematuro. Faltan más de tres años de gestión.

-¿Pero no lo descarta?
-No hay que descartar nada.

-¿Qué pasa con el frente político alternativo que se está armando en el radicalismo para hacer frente a los Kirchner?
-El radicalismo se dividió mucho el último tiempo. Entonces, nosotros dijimos que después de las elecciones íbamos a trabajar por la reconstrucción del radicalismo como partido político. Y estamos trabajando en eso. De todas formas, mi compromiso es hasta el 2011 con este gobierno. Pero después uno se someterá a las decisiones de las alianzas, de los partidos. Yo siempre he dicho que un partido político no puede darle solución, ni gobernar a un país.

-¿Con quién se podrían aliar?
-El radicalismo siempre ha tenido afinidad con el socialismo, con otros partidos provinciales. Además, estamos trabajando en conjunto con la Democracia Cristiana. Sin perjuicio que este país es tan cambiante que puede presentarse un escenario distinto.

-¿Eso incluye al Justicialismo?
-Veremos. Hay sectores del Justicialismo con los cuales tenemos bastante afinidad también. Hay tiempo. Ahora tenemos que pensar en gestión, no en alianzas políticas. Debemos volver a recuperar la normalización de los partidos políticos y después en el momento oportuno ver qué posibilidades de alianzas se pueden dar.

-¿Quizás algo similar a la Concertación chilena? Esa era la idea de Nestro Kirchner
-Esa fue nuestra idea. Lo que pasa es, a mi criterio, no logró arrancar.

Lagos, Zaldívar y Piñera

-¿Cuál es su opinión de la Concertación chilena?
-Que lleva mucho tiempo y me parece que, más allá de que siempre pueden existir problemas, es un buen ejemplo de cómo se ha producido alternancia dentro del espacio que define la Concertación y cómo siempre ha estado equilibrada la oposición y el gobierno, lo cual es bueno porque fuerza a quien gobierna a esmerarse cada día más.

-¿Sigue siendo usted un buen interlocutor entre el gobierno chileno y el argentino?
-Si ustedes me quieren poner ese título... Yo no me siento interlocutor institucional. Me siento un ex gobernador que trabajó muy bien con el gobierno chileno. Y logramos cosas en materia de economía, pasos muy importantes para la integración. Siempre tuve una buena relación con Chile.

-Cuando fue gobernador de Mendoza estrechó lazos con dirigentes políticos chilenos. ¿Con quiénes conserva esa relación?
-Con gente del Partido Radical que es un partido muy chico. Recordaba la relación con Luis Guastavino. Tengo también buena relación con la presidenta Michelle Bachelet. Como gobernador tuve tres reuniones muy interesantes con ella. Es una persona a la que admiro. Ha estado acá Adolfo Zaldívar. Me ha invitado a ir para allá, me ha ofrecido trabajar en los 30 años de la mediación por el Beagle. Tuve una buena relación con el ex presidente Lagos cuando yo era gobernador. Estuvo en Mendoza en la época del exilio. También es una persona a la que admiro. Con el embajador Luis Maira tengo muy buena relación.

-¿Cómo evalúa la relación entre el jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri, y Sebastián Piñera?
-Me parece bien. Todas las relaciones que pasen por objetivos comunes, por forma de ver los problemas vienen bien. Macri está haciendo un buen gobierno en la ciudad. Es un dirigente con mucho potencial. Y siempre se requiere de alternativas ya sea para liderar la oposición o para ser alternativa de gobierno.

-¿Cómo evalúa a Piñera como posible presidenciable?
-No conozco mucho su trayectoria. Sé que siempre tiene que haber un líder de la oposición. Y es sano que se presente en una elección si es receptor del apoyo popular.

Relación gasificada

-¿Qué solución le ve al tema del gas con Chile?
-El tema pasa por fomentar más inversiones en gas y petróleo acá en Argentina. Tenemos bastantes yacimientos. Se trata de trabajar en conjunto para ver si se pueden planificar esas inversiones que permitan generar el combustible y la energía que ambos países necesitan para continuar con su crecimiento. Entonces, las obras que se están inaugurando incluso tienen un margen por encima del crecimiento de energía de Argentina. En ese sentido, podemos tener un margen más que puede ser compartido.

-¿Cómo evalúa la idea de compensar el mayor costo del gas a través de un impuesto a la exportación a Brasil, Uruguay y Chile?
-Son alternativas que hay que ir evaluando. Puede ser un camino, pero no el único.

-¿Es el ministro de Planificación, Julio De Vido, el cerebro detrás de esa iniciativa?
-El responsable por supuesto es el Ministerio de Planificación. Pero lo bueno es que se trabaje en conjunto con los países. Por eso la integración latinoamericana es importante. Los países que tienen mayor energía o mayor posibilidad debemos trabajar en conjunto, complementándonos.

-¿Cómo se enfrenta el problema a corto plazo? ¿Se podrían avecinar cortes?
-No creo. Ya estamos superando una etapa crucial para nosotros que es el tema del invierno. Argentina ha encarado un proceso de racionalización del consumo. Creo que las políticas han sido acertadas, porque no hemos tenido grandes problemas en este año. Así que a corto plazo no veo inconvenientes. Lo que pasa es que ambos países han crecido. Cuando se crece mejora el nivel de vida, el consumo aumenta. Tenemos que aplicar en conjunto políticas también de uso racional.

-¿Puede Chile confiar en que se cumplirán los compromisos en términos del gas?
-Siempre en Argentina está la sana intención de cumplir sus compromisos.

-¿Por otra parte, qué hay de verdad sobre que Argentina vende a Chile gas boliviano?
-La verdad es que no estoy al tanto de eso.