LATERCERA.COM

.

Revista Qué Pasa    

Portada

bullet-gris Ver Portada

bullet-gris Números anteriores

bullet-gris Suscríbete

Destacados

Entrevista: Andrés Navarro enfrenta sus conflictos

El regreso de Edwards Bello

Las elites chilenas, de ayer a hoy

La Guía de...

Fresán

Consumo

Segway v/s Winglet

Ruth Cavieres, madre de Música Sepúlveda: ´´En dictadura habia que ser un canalla para no estar en el Frente``


>> ver más fotos

Contestataria. Exagerada. Activista prematura. Cantante amateur y admiradora del subcomandante Marcos. No tiene militancia política ni está inscrita en los registros electorales. Esta es la historia de la indómita madre de la estudiante que ha copado la prensa nacional, después del "jarrazo" a la ministra de Educación.

Por  María José López y Josefina Ríos
Foto  Maglio Pérez
Enviar a un amigo Imprimir  

"No se puede comparar el agua de un 'guanaco' con el agua limpia que la Música (Sepúlveda) le tiró en la cara la ministra", dispara Ruth Cavieres, la madre de la joven de 14 años que impactó al país cuando, el lunes 14 de julio, sin mayor preámbulo y ante las cámaras de televisión, protagonizó el hoy famoso "jarrazo" a la titular de Educación, Mónica Jiménez. Para quienes conocen la historia de esta mujer de 44 años, la comparación no es una diatriba. Cuando Cavieres habla de 'guanaco', lo hace con conocimiento de causa.

La madre de la estudiante más famosa del país no vota ni milita en ningún partido o grupo político, pero le gusta hacer valer su voz. Pese a que no mide más de 1.55, se impone. Lo hace a través de juicios drásticos y convicciones profundas. Habla, aunque se trate de las cosas más triviales, como si estuviera discurseando o retando a su interlocutor y a menudo cita a autores como Armando Uribe o Humberto Maturana. No le incomoda reconocer que es madre soltera de dos niños y que, a pesar de que se considera estricta, siempre los apoya. Incluso cuando tiene a casi todo el país en contra.

Las marchas que ha protagonizado estas últimas semanas del brazo de su hija no son las primeras en su vida. Contestataria desde su infancia -cuando exigía a las monjas del colegio Hospitalarias de San José que le explicaran con argumentos los dogmas del catolicismo-, el activismo siempre ha sido una de sus banderas de lucha. Durante el gobierno militar era común verla protestando por las violaciones a los derechos humanos. Más tarde lo hizo cuando Pinochet estaba detenido en Londres y celebró en Plaza Italia cuando éste murió.

También ha desfilado por las calles en pro de las causas mapuches, las medioambientales e, incluso, adhiriendo a Andha Chile, el grupo conformado por deudores habitacionales acostumbrado a boicotear los actos en que participa la presidenta Bachelet. Pataleó también desde la Radio Tierra, donde colaboraba en un programa que abogaba por la objeción de conciencia de los jóvenes para realizar el Servicio Militar.

El 2008, sin perder la energía, ha marchado junto a los estudiantes secundarios para reclamar en contra de la aprobación de la LGE. Ella misma confiesa que ha pasado más de 14 horas en la comisaría esperando que liberen a su hija, quien ha estado detenida en cuatro oportunidades por el mismo motivo. "Ante mi impotencia, he llamado incluso a la prensa para denunciar estas situaciones. Recién ahí los carabineros sueltan a los estudiantes. Ése es el poder de la prensa, a nosotros no nos escuchan", asegura Cavieres. Y sigue, siempre en pie de guerra: "Casi en todo momento me sigue una cuca. Para el gobierno soy una especie de amenaza, porque saben que cada paso que doy, cada denuncia que hago, llega a Europa".

- ¿Tiene contactos con organizaciones políticas allá?
- No te voy a dar detalles, pero yo sé a quién acudir. Y no tengan dudas de que esos carabineros que están ahí me están siguiendo.

Defiende a brazo partido a su hija y aclara que llegará hasta las últimas consecuencias para evitar su expulsión. Por eso, no descarta -si el consejo de profesores del Liceo Darío Salas desestima la apelación que le presentaron el martes pasado- interponer ante la justicia un recurso de protección a favor de María Música, la niña que debe su nombre al gusto de su madre por el canto.

La tía Gladys

Nunca olvidará ese verano de 1969 en Cartagena. Mientras bajaba las escaleras de la casa de su tío, Ruth, con apenas cinco años, se enteró por la radio que Violeta Parra se había suicidado. Con ella compartía el amor por la música y el pueblo de origen, San Carlos, donde vivió hasta los cuatro años. Cuando se separaron sus padres, en 1968, se trasladó junto a su madre y sus tres hermanas mayores a una casa en el centro de Santiago.

Hija de Eliana Sepúlveda, una profesora normalista de ancestros mapuches, y el abogado comunista Santiago Cavieres, Ruth es clara en decir que "pertenece al pueblo": "Mi padre estudió cuando la educación era gratuita y, por así decirlo, era como un siervo de la gleba. Entonces no me digan que vengo de una familia pequeño burguesa, somos 'proletas' y ligados al mundo de la educación rural, porque mis abuelos por ambos lados se dedicaron a enseñar en el campo".

Recuerda que a su casa llegaban personajes como Gladys Marín. "Mi mamá estudió con ella en la misma escuela normalista y la conocí como la 'tía Gladys', pero nosotros no éramos una familia del red set político, éramos tremendamente de bajo perfil". Cuando Salvador Allende se convirtió en presidente de Chile, Santiago Cavieres se puso a disposición de él: durante la Unidad Popular se desempeñó como fiscal de la Caja de Empleados Particulares. Después del golpe, Cavieres fue detenido en el Estadio Nacional y posteriormente llevado a Chacabuco, en plena pampa nortina. "Le quebraron tres costillas, pero él no se queja porque a su lado estaban matando gente. Él es un hombre de principios y no se fue al exilio, prefirió quedarse acá, enfrentando la dignidad de ser lo que era", dice esta mujer admiradora del subcomandante Marcos.

Mientras su padre estaba detenido, la casa en que Ruth vivía con su madre y sus hermanas fue allanada 17 veces, según ella misma relata. Y agrega que siempre había un helicóptero sobrevolando la vivienda a la cual le habían cortado el agua potable y la luz. "Recuerdo que los militares entraban a mi casa y rasgaban las camas y los muebles con cuchillos. A mi madre la exoneraron y la dejaron varios meses sin trabajo, por eso nos alimentábamos de lo que la Corporación Paz y Justicia nos enviaba mensualmente y lo que los vecinos nos pasaban a escondidas".

Desde el Frente

Las situaciones vividas durante su infancia marcaron a la madre de Música Sepúlveda. Siendo aún niña decidió -como lo haría su hija años después al cambiarse por motu propio de un colegio particular al Darío Salas- dejar las Monjas Hospitalarias de San José y matricularse en el Liceo A 12 Arturo Alessandri Palma, un establecimiento altamente politizado y sobre el cual se realizó el documental "Actores Secundarios" -estrenado en 2005- que retrataba la toma estudiantil que ahí se produjo en julio de 1985. Allí obtuvo el grado de electrónica en sistemas digitales y microcomputarizados.

Durante los 80, Ruth Cavieres participó en variadas protestas. Recuerda que en una fue apresada, pero que logró escaparse desde la "cuca". Sin embargo, aclara que expresaba su descontento a través de manifestaciones culturales, como el teatro poblacional.

- ¿Participó en movimientos de izquierda durante esa época?
- En varios desde la izquierda tradicional.

- ¿En el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, por ejemplo?
- En la época de la dictadura, tendrías que haber sido un canalla si no estabas en el Frente. El Frente acogía a todo el mundo y durante esa época recibieron al más variado tipo de gente que hacía una increíble cantidad de cosas distintas.

- ¿Y usted particularmente qué hacía?
- Cantaba. Trabajaba con el tío Roberto Parra y Catalina Rojas. Juntos formamos un grupo de solidaridad que iba a cantar a las poblaciones.

- ¿Y nunca participó en las filas o en acciones más directas?
- Si lo hubiera hecho, ¿crees que te lo diría? El punto es que tengo opinión y eso molesta tanto a la derecha como a la izquierda de este país.

- ¿Qué la lleva comprometerse con este tipo de activismos?
- La cultura, es ser participante activo. Por ejemplo, no es que yo concurra a las marchas en apoyo al pueblo mapuche, yo soy mapuche.

- Al parecer usted les ha inculcado este modo de actuar a sus hijos.
- La Música es la Música y yo soy yo. Tu ves la personalidad de mi hija, es como un gatito. Ella aguanta quedarse callada un buen rato, yo no.

- ¿O sea usted es una mujer de armas tomar?
- No tanto, pero soy capaz de expresarte una barbaridad y después decirte "me equivoqué, ayúdame".

- ¿Por quién votó en las elecciones pasadas?
- No voto, no estoy inscrita, no me interesa votar.

- Es raro que con lo activa que es que no le interese votar.
- Lo que no me interesa es participar de este proceso electoral. Desde el advenimiento de la "democracia" nunca me cuadró el discurso, no me convenció.

Entre Hirsch y el hip hop

Ruth Cavieres nunca quiso ser madre joven. Recién a los 30 años se sintió preparada para tener a María Música con su pareja de entonces, Ricardo Sepúlveda -el mismo que hace algunos meses presentó una demanda por la tuición de su hija-. Seis años después, y de otra relación, nació Tical Nahuel Nehuén, el hermano menor de la niña que enfrentó a la ministra de Educación y generó un repudio generalizado de la clase política tradicional. Sin embargo, según Ruth, han sido muchos los que las han apoyado; incluso el cantante de hip hop Subverso creó un tema llamado "El Jarrazo", cuyo videoclip ya está en YouTube.

El mismo lunes del episodio del "jarrazo" sonó el celular de Cavieres. Era el ex candidato presidencial del pacto Juntos Podemos, Tomás Hirsch. Su apoyo se repitió el viernes 1 de agosto: acompañó a Música y su madre al Liceo Darío Salas cuando no las dejaron entrar y les notificaron la expulsión de la joven del establecimiento. "Ruth es una mujer muy valiente como madre, que entiende el problema que enfrenta la educación y la criminalización que viven los estudiantes", explica el líder humanista. Por eso,  personalmente hizo las gestiones para que el abogado Juan Enrique Prieto la asesorara en este caso. Hoy Prieto y otros profesionales, encabezados por Genive Cavieres -la hermana abogada de Ruth-, preparan su defensa judicial.

Ruth también le pidió ayuda al abogado Nelson Caucoto de la oficina de Derechos Humanos de la Corporación de Asistencia Judicial. "Es una mujer fuerte y decidida. Mucha gente la cuestiona, la ven como impetuosa y audaz, pero yo creo que tiene clara conciencia de sus derechos y los hace valer", dice Caucoto. Otro apoyo para Cavieres ha sido Mario Aguilar, miembro de la dirección del Colegio de Profesores. "Cuando hablas con Ruth te das cuenta que es una persona con bastante conciencia social. También es alegre, se ríe, pese a que es casi como una estrella de Hollywood, llena de cámaras de televisión todo el tiempo y sujeta a mucha presión", señala el dirigente.

Pero los flashes y las cámaras no incomodan a Ruth Cavieres. Dice que está acostumbrada a la fama: "Yo he estado en escenarios europeos cantando en actos de Amnistía Internacional". Eso fue cuando tenía 17 años y la Fundación Víctor Jara de Holanda la invitó para que cantara en diversos países.

"Cuando puedo trabajo y cuando no, no"

Según Cavieres, hace cinco años se produjo un quiebre en su vida. Mientras se bañaba, el calefón se apagó y ella se intoxicó con monóxido de carbono. "Quedé con un envejecimiento prematuro y hasta hoy la doctora se pregunta cómo no morí o quedé inválida", explica. Pero hubo secuelas: asma crónica, debilidad y, como ella dice, una forma más pausada de vivir la vida: "Ya no me esfuerzo en marcar tanto las diferencias con el resto de la gente. Antes trataba de ser especial, como todos los jóvenes. Si yo hubiera nacido en esta generación, no te quepa la menor duda que andaría con los pelos parados". Pero ya no. Ahora asegura que está menos hiperquinética y rebelde.

Dice que trabaja en la oficina de abogados de su padre de vez en cuando. Allí realiza asesorías de contabilidad. También tiene trabajos esporádicos como independiente.

- ¿Qué tipo de trabajos?
- Nada fijo. Cuando puedo trabajo y cuando no, no lo hago.

- ¿Cómo se gana la vida entonces?
- Tengo una vida austera, vivo con mi madre y mis hijos en una casa en Ñuñoa, reciclo y existe la solidaridad. Además tengo suerte, soy del tipo de personas que miran el suelo y encuentran plata o que no tienen qué almorzar y al rato suena el teléfono con una invitación.

Insiste en que no precisa de lujos. "No necesito comprarme joyas, no uso perfume, no me tiño el pelo y mis hijos están formados en este ambiente". Para ella, por ejemplo, es una pompa absurda tener auto. "Los considero feos, porque te seducen con la apariencia y si los miras bien son sólo plástico. Te nublan, te seducen y uno es mucho más que pura seducción", recalca.

- ¿Te gustaría que tus hijos fueran profesionales?
- Me gustaría que fueran felices. Si en ese camino tienen una profesión y eso les permite estar contentos, bien. Pero lo principal es que se desarrollen como personas y con su entorno.

- ¿Qué otros valores se ha preocupado de inculcarles a sus hijos?
- No tengo un decálogo, aunque a estas alturas ya debiera tenerlo. Pero es lo que dicen todos: ser honestos, correctos, transparentes y justos.

- ¿Y ser respetuosos con los mayores y la autoridad?
- Sólo cuando se lo merecen.