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La otra embajada de Venezuela en Chile

Un grupo de los 48 venezolanos que hacen cursos de postgrado en la Universidad Arcis. Aquí, frente a un mural en esta casa de estudios en calle Libertad.

Hace dos semanas aterrizaron en Santiago los primeros 48 profesionales venezolanos becados por el gobierno de Hugo Chávez para hacer un postgrado en la Universidad Arcis. Las clases empiezan el lunes, pero ellos no han perdido el tiempo: ya hicieron una ceremonia a los pies del monumento a Simón Bolívar, se reunieron con ex presos políticos y fueron al Mercado Central. Todavía les quedan 15 meses aquí.

Por  Claudia Farfán M.
Fotos  Maglio Pérez
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Isaías Canizalez (35) recorrió todos los canales del cable con la esperanza de encontrar la señal de la estación venezolana Telesur. Pero en el televisor de la pensión santiaguina donde se hospeda  no pudo ubicar la frecuencia estatal de su país. Minutos después se enteraría de que, en realidad, en casi ningún lugar de Chile se ve el canal donde cada domingo el presidente Hugo Chávez conduce el programa "Aló Presidente". "Para mí fue una sorpresa", dice este profesor de lingüística, sin poder disimular su decepción y desconcierto. No fue el único. Su coterránea, la economista Gina Báez, también extraña la estación televisiva de Caracas: con resignación, reconoce que ha debido informarse con la señal norteamericana CNN.         

Situaciones como ésa les han pasado a varios de los otros 46 profesionales de Venezuela que llegaron junto a Isaías y Gina hace dos semanas a Santiago para seguir cursos de postgrado en la  Universidad de Arte y Ciencias Sociales (Arcis). Ellos conforman la primera promoción de estudiantes de ese país que se matricularán en este centro universitario gracias a una beca otorgada por el gobierno de Venezuela, a través de su Fundación Gran Mariscal Ayacucho. Y hoy ya son conocidos en el barrio Brasil , donde han vivido durante casi 15 días.

La mayoría arribó a Santiago una fría mañana del 17 de julio en un vuelo LAN, sin que nadie les consultara por el bullado crédito de $ 4 mil millones que el Banco de Desarrollo Económico y Social de Caracas le prestó a comienzos de año a la Arcis, para salvar su situación financiera. Y es que lo de estos jóvenes es un asunto distinto, aunque emparentado: mientras la universidad empieza a pagar el crédito -lo cual será a partir de dos años más-, se firmó un convenio entre ésta y la Fundación Gran Mariscal Ayacucho, que estipula que la Arcis recibe a estos alumnos sin costos de matrícula ni mensualidades y el gobierno de Chávez se encarga de su traslado y mantención.

A pesar de que en algún momento el crédito éste fue comentario obligado entre los 48 becados, durante los últimos días la noticia dejó de preocuparles. Preferían preguntarse cómo sería su nueva vida de 15 meses en Chile.

Hoy entran y salen de la antigua casa de la calle Huérfanos que servirá de sede para el programa de postgrados de la universidad. Ahí,  entre andamios y maestros que trabajan contra el tiempo para remodelar el edificio, los profesionales venezolanos realizan sus últimos trámites antes del comienzo de los cursos el lunes 4 de agosto. Como, por ejemplo, buscar un departamento para arrendar en el barrio Brasil. Aunque cada uno dispone de 1000 dólares mensuales para cubrir ese gasto y el de alimentación básica,varios ya han decidido vivir en grupo. Así pueden ahorrar dinero que se llevarán de vuelta a Caracas. 

Entre "compañeros"

Aunque todos los 48 jóvenes que arribaron a Chile a mediados de julio tienen profesiones en el área de las ciencias sociales, la gama es muy heterogénea. Hay abogados, periodistas, economistas, sicólogos y profesores. Sin embargo, todos tienen en común haber sido seleccionados entre los mejores alumnos de sus respectivas generaciones universitarias por las autoridades de la Fundación Gran Mariscal Ayacucho, la entidad estatal encargada de distribuir las becas de estudio en el extranjero. Esa es la primera condición que se les exige. Pero no la única.

A estos jóvenes, que en su mayoría provienen de familias de clase media, se les evaluó también su compromiso con el proceso político que lidera Hugo Chávez. No necesariamente deben militar en el PSU, el partido de gobierno, pero sí importa que hayan trabajado en algún organismo del Estado y que la tesis de estudio que hayan presentado al momento de postular esté en sintonía con el cambio social y económico que impulsa el presidente venezolano. Sobre todo en aquellas áreas estratégicas para la administración de Chávez.  "Si hubiese que buscar un símil de este programa en  Chile, hablaríamos de algo parecido a las becas Presidente de la República", explica Pablo Monge, director de la Escuela Latinoamericana de Postgrado de la Arcis.

Así, por ejemplo, el profesor Alí Adraz (25) presentó un proyecto educativo que enfoca la historia como un proceso de cambios sociales. Por su parte, como estudioso de la semiología, Isaías Canizalez convenció a las autoridades venezolanas de analizar las similitudes en el área de la comunicación entre el golpe de Estado de 1973 y el que enfrentó Venezuela en 2002.  Gina Báez, en tanto, obtuvo la beca por su propuesta de investigación de los fundamentos y problemas que enfrenta la economía de su país.

Sin embargo, les molesta que los tilden de "chavistas". Dicen que ésa es la forma peyorativa que usan para referirse a ellos los detractores del presidente venezolano. En todo caso, no ocultan su simpatía por el gobernante y entre ellos se tratan de "compañeros". "Estamos casados con el proyecto de integración  que lidera el presidente, porque los resultados que hemos tenido del capitalismo en América Latina son desastrosos", opina Gina Báez. Y Alí Adraz defiende que Venezuela no vive una dictadura: "Una muestra de eso es que nosotros estamos acá". A su lado, Isaías Canizalez, aclara que si bien son  partidarios del actual proceso revolucionario de Venezuela, a ninguno no se le puede catalogar de operador político o de simple borrego, "pues la gente que ha venido a Chile es de un alto nivel académico".

Coinciden en que uno de los motivos que los hizo decidirse por estudiar en Chile es el prestigio que tienen las universidades de nuestro país en Venezuela. Y en lo específico de elegir la Arcis, sostienen que fue por la afinidad de principios con esta casa de estudios. Pablo Monge les da la razón: "El Estado venezolano tiene claro el contenido de nuestros programas. Somos una universidad  antineoliberal y defendemos una visión sobre la integración en América Latina".     

Sentimientos encontrados

Reacciones contrapuestas. Eso es justamente lo que ha sentido este grupo de venezolanos en sus primeros días en Santiago. Gina, Isaías y Alí coinciden en que en este breve tiempo han conocido las bondades y asperezas de ser seguidores del presidente Chávez. Entre los recuerdos gratos, está el encuentro que se realizó frente a la escultura ecuestre de Simón Bolívar en el centro. Se reunieron allí, el 26 de julio, con la embajadora de Venezuela, María Urbaneja, para rendir un homenaje al libertador venezolano con motivo de un nuevo aniversario de su natalicio. La conmemoración tenía una doble significación: ese día se celebra también el asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, considerado el hito de la guerrilla cubana que marcó el inicio del proceso revolucionario en la isla. En la lista de los buenos momentos están además la reunión que sostuvieron con los ex presos políticos del régimen militar en la Arcis, sus visitas al Mercado Central y a la Biblioteca de Santiago, en Quinta Normal.

Pero también están los momentos de tensión, sobre todo cuando se han encontrado con detractores de Chávez. Le sucedió a Isaías Canizalez mientras se tomaba una fotografía para su carnet universitario. En un tono enérgico, quien estaba detrás de la cámara le dijo sin diplomacia: "Álvaro Uribe era el bueno y Hugo Chávez el malo". Gina Báez cuenta que otra de sus compañeras vivió una situación similar y tuvo que escuchar en silencio los improperios que se decían en contra del mandatario venezolano, mofándose de su color de piel y características físicas. Ante eventuales agresiones, estos profesionales han optado por no referirse al mandatario. "Nosotros no estamos aquí para hablar de él", dice el profesor Adraz.

"Retorno a la patria"

Conocedores de la historia política reciente de Chile, los becados venezolanos reconocen admirar al ex presidente Salvador Allende y al cantautor Víctor Jara. De hecho, Isaías Canizalez participaba, en la ciudad venezolana de Mérida, en un colectivo que llevaba el nombre del compositor nacional. Canizalez es uno de los más políticos del grupo: cuenta que a comienzos de este año estuvo a punto de entrar a trabajar a la embajada de Venezuela en Chile -pues es muy amigo del primer secretario de la sede diplomática-, que trabajó como investigador por un año en la Casa de las Américas en Cuba y que estuvo a cargo de seleccionar a los alumnos bolivianos que postulan a diferentes becas de estudio en Caracas.

Durante los 15 meses que permanecerán en Chile, los estudiantes venezolanos deben desarrollar la tesis con que obtuvieron la beca de estudio en la Arcis. Cuando regresen a su país, una comisión especial de la Fundación Ayacucho hará un seguimiento del proyecto que realizaron y los reubicará en alguna actividad laboral vinculada a la administración pública.

Esta segunda parte del proceso de formación se conoce en Caracas como la misión "Retorno a la Patria" y entre sus objetivos está evitar la "fuga de cerebros" hacia otros países, una práctica que sucedía con frecuencia en Venezuela hasta antes de la llegada al poder de Hugo Chávez, según cuentan algunos de los estudiantes ahora radicados en Chile. La esperanza de algunos de ellos es reunirse en persona con el mandatario una vez concluida le beca de estudio en la Universidad Arcis. Antes de partir a Santiago, varios tenían la intención de visitarlo en el programa "Aló Presidente"; sin embargo, la ajustada agenda de invitados al espacio hizo imposible el encuentro con estos jóvenes dispuestos a sostener una conversación con él en vivo y en directo, frente a miles de telespectadores venezolanos. Hoy, desde Santiago, ni siquiera pueden verlo por televisión.