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Mil batallas de un millonario excéntrico

Es uno de los principales enemigos de Chávez en Estados Unidos. El presidente ecuatoriano Rafael Correa lo trató de "sinvergüenza" por cadena nacional. El New York Times lo definió como "Un magnate rebelde". Thor Halvorssen es noruego-venezolano, tiene 32 años y una fortuna considerable. Su próxima batalla será contra José Miguel Insulza, secretario general de la OEA.

Por  María José López
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En su oficina en Washington, José Miguel Insulza ni se imagina que tiene un enemigo a punto de iniciar la arremetida. Pero Thor Halvorssen (32) -un millonario mitad noruego, mitad venezolano- dice que el asunto va absolutamente en serio. Y que en una semana más le hará llegar al secretario general de la OEA una dura carta criticando su gestión, con copia a todos los presidentes latinoamericanos. En la misiva se leerán frases como: "Es despreciable su actitud pasiva ante el descalabro de la democracia en América Latina. Pudo haber hecho una marca histórica, pero terminó como el protector de gobiernos que asfixian a la prensa, financian el secuestro y encarcelan a la oposición".

No es la primera vez que Halvorssen las emprende contra una autoridad pública. Como presidente de la Human Rights Foundation (HRF) -organización sin fines de lucro que desde el 2005 vela por la defensa de los derechos humanos en América Latina- ha dirigido dardos también contra el presidente ecuatoriano Rafael Correa y, sobre todo, contra Hugo Chávez. Acciones todas que son comandadas desde la oficina que la institución tiene en el Empire State Building, en Nueva York.

Con otra sede en Bolivia -y próxima a abrir filiales en Argentina, Ecuador, Nicaragua, Colombia y Cuba-, la HRF se declara apolítica, anti Fidel, anti Pinochet, anti Chávez, anti Morales y, según explica Halvorssen, adversaria de "cualquier comportamiento dictatorial, sea de derecha o izquierda". Por eso, se dedica a hacer denuncias en la prensa y campañas en formato de película que suben a youtube. Eso, además de las cartas dirigidas a "personalidades que hacen caso omiso a abusos de los derechos humanos".

Entre los socios más conocidos de la fundación está el peruano Álvaro Vargas Llosa, quien conoció a Halvorssen hace cuatro años en Caracas: "Me lo presentó mi amiga Rocío Guijarro, del think tank Cedice, quien me contó el caso de su madre, a la cual le habían disparado en una manifestación contra el gobierno, y poco después empecé a recibir información de él acerca de lo que pasaba en Venezuela. Cuando volví a Estados Unidos, leí con frecuencia en la prensa artículos suyos. Es hiperactivo, una especie de fuerza de la naturaleza. Cuando me escribió invitándome a incluir mi nombre en la fundación, acepté inmediatamente porque sus credenciales me inspiran confianza", dice Vargas Llosa.

Entre campañas e inversiones

En agosto del año pasado, el New York Times le hizo un reportaje a Thor Halvorssen titulado "Un rebelde magnate, orgulloso de ser políticamente incorrecto". Allí se afirmaba que su familia es una de las más influyentes de Noruega, con vínculos con la realeza del país. Su abuelo Oestein Halvorssen fue cónsul del rey Olav V, y en calidad de tal llegó a Venezuela, país donde después fue el representante de Dunlop y Ericsson. Pero fue su hijo quien se vinculó directamente con la tierra bolivariana, tras casarse con Hilda Mendoza, descendiente del primer presidente venezolano, Cristóbal Mendoza, y de Simón Bolívar. En Caracas nació Thor.

Su infancia fue tranquila, rodeada de animales: tenía doce perros, muchos pájaros y un par de loros. El gusto por ello no lo ha perdido, y periódicamente visita a Petunia, un león que tuvo de mascota, pero que hoy debe conformarse con sólo verlo en el zoológico.

A los 12 años, Thor salió de Venezuela rumbo a Europa. Debido a que su padre era diplomático, la familia se trasladó primero a Suiza, luego a Francia e Inglaterra. Fue allí, con tenía 15 años, cuando emprendió su primera defensa de los derechos humanos. "Estuve en protestas para liberar a Nelson Mandela, quien llevaba 25 años en prisión", recuerda.
En 1993 llegó a Estados Unidos, a estudiar Historia en la Universidad de Pennsylvania. Un año después, se vio envuelto otra vez en una campaña de derechos humanos. Esta vez, el asunto era personal: su padre había sido detenido en Venezuela. Halvorssen explica que "como embajador de Asuntos Antidroga, él manejaba información de narcotráfico vinculada con el gobierno venezolano. Lo tomaron preso para detener una investigación. Acudí a Amnistía Internacional y a un centenar de personalidades", señala. Y tuvo éxito: en 74 días se eliminaron todos los cargos y su padre fue liberado.

Después de estudiar, y de hacer un postgrado en la misma Universidad de Pennsylvania, Halvorssen se instaló en Nueva York. Y comenzó a trabajar por su cuenta: el negocio inmobiliario, que había comenzado en su época de estudiante, lo cambió por inversiones en Wall Street y participaciones en empresas del sector agroindustrial que operan hoy en siete países. No fue una mala apuesta: el valor de estas compañías está avaluado en US$ 70 millones. Estas inversiones son las que actualmente le permiten a Halvorssen vivir holgadamente en una de las ciudades más caras del mundo. 

Uno de los puntos de inflexión de su historia ocurrió el 16 de agosto de 2004. Ese día, el siguiente después del Referendo Revocatorio contra el presidente Chávez, sus opositores se reunieron en la Plaza Altamira, en Caracas. El objetivo era escribir una carta al ex presidente de EE.UU. Jimmy Carter -uno de los observadores de las votaciones- para que verificara los resultados. Halvorssen explica que "el gobierno envió a los círculos bolivarianos a desagrupar la concentración y varios comenzaron a disparar a mansalva". Una de las personas heridas fue su madre. "Ese fue el momento cuando dejé de ser un 'Llanero Solitario' y formé mi fundación", confiesa.

No se salva ni Sean Penn

Si ahora es Insulza quien está en la mira de Halvorssen "-la Carta Democrática Interamericana, elaborada por la OEA, se ha violado una y otra vez en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y Nicaragua desde que asumió su cargo en 2005 y él jamás ha tomado acciones", dice-, antes les tocó a otros. Como el presidente Rafael Correa, a quien la HRF le envió cuatro cartas manifestando su preocupación por las violaciones de derechos humanos en Ecuador, específicamente por el caso de la líder indígena Guadalupe Llori, presa política del gobierno. El 20 de mayo pasado, Correa les contestó también por carta: "Le sugiero que los fondos que financian Human Rights Foundation sean utilizados para causas más legítimas y no para defensa de intereses particulares". La polémica llegó a las portadas ecuatorianas y la ira del presidente lo llevó a tildar a Halvorssen de "sinvergüenza" en una cadena de radio nacional.

Entre sus peleas más emblemáticas destacan la creación del website RCTVlibre.com, en apoyo al canal RCTV, clausurado por Hugo Chávez, y la del sitio DileaChavez.com, donde los cibernautas pueden enviar mensajes de protesta al mandatario venezolano. También se ha enfrentado con los seguidores de este presidente. Como el actor Sean Penn, con quien Halvorssen discutió en marzo: "En los premios Oscar tuvimos una desagradable conversación acerca de los presos políticos de Chávez, conversación que él terminó al darse la vuelta y huir repitiendo como un mantra el nombre de uno de los ganadores de esa noche, Daniel Day-Lewis, una y otra vez, como cuando un niño se lleva las manos a sus orejas gritando "¡la-la-la-la-la!".
Halvorssen dice, además, que el gobierno cubano los ha denunciado en las embajadas de más de 40 países en la ONU "como un grupo que 'subvierte' el gobierno de Cuba" por sus acciones contra el gobierno de la isla.

Para financiar sus batallas, la fundación recibe aportes de privados. El 2007, estos ingresos llegaron a US$ 786.317. Y pese a que muchos miran con sorpresa sus  medios de difusión y batalla, sus miembros no le encuentran nada raro. Lo dice el propio Álvaro Vargas Llosa: "Creo que es un estilo que recoge la tradición americana. Es algo a lo que en América Latina no estamos muy acostumbrados porque no hay una tradición de participación ciudadana y rendición de cuentas ante la sociedad civil como la que hay aquí".