|
El maestro. Así llaman a Yun-Tso Lee Cheng (36) los alumnos y profesores de la Universidad del Desarrollo (UDD) no sólo por sus rasgos y semblante asiático, sino sobre todo por sus conexiones y redes con los sectores más poderosos del aparato chino. Lo dejó claro al poco tiempo de incorporarse como profesor de Ciencias Políticas en la Escuela de Gobierno de esa universidad. En septiembre de 2006, Joaquín Lavín le propuso que le hiciera los contactos para llevar a China a los alumnos del programa "Embajadores del Futuro", que ya habían estado una vez en Bolivia. Y Lee Cheng cumplió el encargo sin demoras.
Gonzalo Muller, director de esta iniciativa, recuerda que se dio todo muy rápido: "A la semana estábamos sentados en la embajada de China, al mes el propio embajador estaba dictando una conferencia en la universidad y siete meses después Lee no sólo había organizado el viaje y conseguido las visas para los 60 alumnos, sino que además había concretado citas al más alto nivel gubernamental".
Yun-Tso Lee Cheng nació en la ciudad de Taichung, en la provincia de Taiwán. Pero cuando tenía 10 años, junto a sus padres y a sus tres hermanos desembarcó en Santiago. La idea de la familia era instalar una importadora en el centro de la capital. Yun- Tso ingresó como alumno al Instituto Nacional y, al poco tiempo, hablaba perfecto español. Su legua materna, sin embargo, sigue siendo hasta hoy el chino. El dominio del idioma, su cercanía con la cultura asiática y su formación como historiador y cientista político -es doctor en Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid- lo han transformado en uno de los profesionales más demando por los chilenos que se quieren acercarse al gigante asiático. Lee Cheng los apoya en ello, pues según él "China será el 2015 la primera potencia mundial".
Encuentros vip
En menos de un año, Lee Cheng ha organizado para los académicos y alumnos de la UDD tres viajes a China, uno a Vietnam y un tercero a la India, entre otros. Y en todos ha conseguido que Joaquín Lavín, que por lo general encabeza la delegación chilena, o el propio rector, Ernesto Silva Bafalluy, sean recibidos por autoridades chinas. En julio del año pasado, por ejemplo, el ex candidato presidencial se reunió con el cancilller chino y con el ministro de la Cultura. Además, Lee Cheng logró que el comité del PC chino recibiera a todo el grupo chileno. "Ese comité es mucho más importante que el primer ministro, porque el partido es el que tiene el poder", comenta el cientista político.
También consiguió que se reunieran con el intendente de Guangzhou. "Esta autoridad maneja más recursos que la presidenta Bachelet en Chile", agrega Lee Cheng, quien además de la UDD hace clases en la Academia Diplomática.
Cuando el año pasado el gobernador chino visitó Chile, solicitó expresamente que el profesor Lee Cheng lo acompañara durante su visita. Y, por otra parte, fue a instancias de este académico que Ernesto Silva fue recibido por el presidente de la Federación de la Juventud de China, que tiene rango ministerial.
"Una demostración de la influencia de Lee en el gobierno chino fue cuando consiguió, en forma excepcional, que nos abrieran las puertas de la Ciudad Prohibida en Beijing. Llegamos 15 minutos tarde. Yun- Tso hizo sólo dos llamadas y nos dejaron ingresar", recuerda Gonzalo Muller, como algo inédito en esa ciudad.
Lee Cheng también ha conseguido que la UDD haya firmado convenios con las universidades más prestigiosas de China: la Universidad de Beijing, la Universidad de Fudan y la Universidad de Ciencia Política. También Lee ha estrechado lazos con uno de los think tanks más poderosos del país asiático: el Instituto de Estudios Contemporáneos de China, donde, según el académico, "se hace la política pública dura". De hecho, Lee Cheng fue quien terminó de acercar a esta entidad con el Instituto Libertad y Desarrollo, coronoando así las conversaciones que había empezado antes el director ejecutivo, Cristián Larroulet. Hoy ambas instituciones tienen un convenio y Larroulet fue invitado a dictar en septiembre próximo una conferencia sobre "El modelo chileno de desarrollo".
"Los chinos están muy interesados en la experiencia económica chilena, puntualmente con el modelo de pensiones. En el último tiempo, China ha ido privatizando algunas de sus empresas y por lo mismo el gobierno chino quiere conocer más de la experiencia chilena en esta materia", sostiene Lee Cheng.
Pero Yun-Tso no sólo es el contacto y la puerta de entrada de los chilenos a China. Hace de intérprete, de guía turístico y de nexo entre los chilenos y las costumbres locales. Los pasea, los lleva a conocer los rincones perdidos de la ciudades y los hace comer comida de la calle. "Lavín ha comido grillos y escorpiones", asegura, riéndose. Y agrega, convencido: "Para entender a los chinos, hay que conocer su cultura".
No cometer errores
Yun-Tso Lee Cheng no sólo ha sido clave para contactar a académicos con representantes chinos. También ha logrado coordinar reuniones importantes entre empresarios mineros chilenos y sus pares chinos. Él gestionó un encuentro entre el empresario del hierro Leonardo Farkas y Beijing CSGC Tiantie Iron & Steel Trade Co.
Además, puso en contacto a la empresa china Minmetal y al China Development Bank con inversionistas chilenos, y, entre otras cosas, asesora a un fondo de inversión que posee el gobierno regional de Guangzhou.
"Para tener éxito en los negocios en China es fundamental conocer su cultura. Y, por lo mismo, hay muchos chilenos que se han equivocado. Como un empresario que fue con la intención de introducir jugos en polvo. Pensó que al igual que cuando cayó la URSS y lograron vender esos productos en Rusia, lo podrían hacer en China. Eso es no conocer a ese país. Para los chinos la salud es clave, y un jugo en polvo de color lo ven como algo totalmente artificial", explica Lee Cheng.
Otro ejemplo, continúa el cientista político, es el de una empresa norteamericana que quiso llevar la idea de los parques cementerios a China. "Fue otro fiasco ya que para los chinos el tema de la muerte es un tema tabú. Allá nadie compra un nicho por adelantado. Los cementerios en los países asiáticos están en la montaña, y ellos van una vez al año, el 5 de abril, a visitar a sus muertos. Por lo tanto, un cementerio parque en China no tendría sentido".
Dice que errores parecidos han cometido los productores de vino chileno. "El chino recién está empezando a tomar vino. Los asiáticos toman licores de arroz y sorgo que tienen más de 60º. Además el empresario chileno que lleva vino a China no lleva el mejor. Colocan la botella en el mercado de Shanghai a un dólar, pero si quieres educar y enseñarles a los chinos a tomar vino hay que llevar los vinos premium. Y eso se lo he dicho a todos los empresarios que me han consultado".
A su juicio, distinto es el caso de Sebastián Poli, de los candados Poli, quien cerró su fábrica en Chile y se instaló en Shanghai. "Es un chileno joven, emprendedor y ha hecho amigos, redes, lo que es clave para hacer negocios allá", dice. Destaca también a la empresa de cosmética Coesam, que ha sido exitosa porque su producto está relacionado con la salud. Lo explica Lee Cheng: "Su crema de rosa mosqueta la asocian con la cordillera de los Andes. Chile tiene una marca muy deseable por muchos países, pues está al lado de la cordillera y cerca de la Antártica; y eso para los chinos, que valoran la alimentación y la vida sana, es muy importante".
|