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La carta de Ingrid
Mañana lluviosa, como mi alma
Selvas de Colombia, miércoles 24 de octubre
8.34 am
"(...) Es importante que le dedique estas líneas a aquellos seres que son mi oxígeno, mi vida (...) A mis hijos, los tres, Sebastián, Mela y Loli dales primero mi bendición, para que los acompañe en cada paso que den. Todos los días, estoy en comunicación con Dios, Jesús y la Virgen. A Dios les encomiendo para que nunca les falle su Fe, y para que nunca se aparten de él. Diles que no han cesado de ser mi fuente de alegría en este duro cautiverio. Aquí todo tiene dos caras, la alegría viene con dolor, la felicidad es triste, el amor alivia y abre heridas nuevas, recordar es vivir y morir de nuevo.
Durante años no pude pensar en los niños y el dolor de la muerte de mi papá copaba todas mi capacidad de aguante. Cuando pensaba en ellos sentía que me asfixiaba, que no podía respirar. (...) Te decía que durante años no pude pensar en los niños por el dolor horrendo que me producía no estar con ellos. Hoy ya puedo oírlos y sentir más alegría que dolor. Los busco en mis recuerdos y me nutro de las imágenes que guardo en mi memoria de cada una de sus edades. En cada cumpleaños les canto el Happy Birthday. Solicito que me permitan hacer una torta. Antes me colaboraban y yo hacía como algo para marcar la fecha. Pero desde hace tres años, siempre que pido, la respuesta es No. Igual, si traen una galleta o una comida cualquiera de arroz y frijoles, que es lo usual, con eso hago de cuenta que es una torta y les celebro en mi corazón su cumpleaños. Quiero que sepan que el 8 de abril, el 6 de septiembre y el 1 de octubre son sagrados para mí (...).
A mi Mela (Mélanie), mi sol de primavera, mi princesa de la constelación del cisne, a ella que tanto adoro, quiero decirle que soy la mamá más orgullosa de esta tierra. He tenido tanta suerte, he sido tan bendecida por Dios de tener estos hijos míos, y esta Mela mía que es como el premio gordo de la vida. Tengo, como desde que tenía cinco años y me discutía con inteligencia y bondad, la mayor admiración por mi Mela. Le sobra sabiduría y luz. Y si tuviera que morir hoy me iría satisfecha con la vida, dándole gracias a Dios por mis hijos. Estoy feliz con su Máster en NY. Eso es exactamente lo que yo le hubiera aconsejado. El cine es su pasión y estoy ciento por ciento con ella en todo. Pero ojo: es muy importante que haga su doctorado. En el mundo de hoy, hasta para respirar se necesitan credenciales. Acceder a un doctorado es estar en otra espera, en otro mundo, de mayor exigencia y disciplina. Y es conocer a los mejores de lo mejor. No me voy a cansar en insistirle a Loli (Lorenzo) y Mela que no claudiquen hasta obtener su PhD. Quisiera que Mela me prometiera que lo va a hacer, que va a buscar por internet, desde ya aunque esto le pueda parecer todavía remoto y lejano, que va a meterse en las páginas de Harvard, Stanford, Yale, etc. Y va a revisar qué doctorados ofrecen, en lo que se le ocurra, lo que más la intrigue, historia, filosofía, arqueología, teología, que busque y sueñe y se entusiasme, y lo haga su misión personal. Yo sé que ella quiere trabajar, a todos nos pica el reto de empezar a producir, a saber quién somos en realidad, pero esto es algo que debe quedar inscrito en sus planes de vida. A mayor fuerza, mayor alcance, mayores oportunidades, más grande el universo al que se pueda acceder. Mi Mela, tú sabes que eso es vital, me fascinó que hubieras estudiado filo y no Sces-po (Ciencias Políticas), me fascinó que te hayas metido a aprender italiano y ruso, si tengo la oportunidad, si la vida me la da, ¡trataré de alcanzarte! Soy tu Fan Nº 1. No tengo palabras para decirte lo que valoro tu trayectoria, la lucidez de tus decisiones, la madurez del camino escogido y de cómo lo recoges. Sé que la academia de cine en que estás es un must y me quito el sombrero. Siempre te he dicho que eres lo mejor, mucho mejor que yo, algo así como la mejor versión de lo que yo quisiera ser. Por eso, con la experiencia que he acumulado en mi vida y con la perspectiva que da del mundo mirarlo desde la distancia, te pido, mi vida, que te prepares para llegar a la cumbre.
A mi Lorenzo, mi Lolipop, mi ángel de luz, mi rey de aguas azules, mi chief musician, que me canta y me encanta, al dueño de mi corazón, quiero decirle que desde el día en que nació hasta hoy, ha sido mi manantial de alegrías. Todo lo que viene de él es bálsamo para mi alma, todo me reconforta, todo me apacigua, todo me da placer y placidez. Es mi niño divino, mi pedacito de sol. ¡Cómo quiero verlo, besarlo, abrazarlo y oírlo! ¡Al fin pude oírle la voz, un par de veces este año! Me dio temblor de la emoción. Es mi Loli, es la voz de mi niño, pero ya hay otro hombre encima de la voz de niño, una ronquera de hombre, como la de mi papá. ¿Será que también le heredó las manos a mi papá, esas manotas hermosas que tanto añoro? ¿Será que Dios me dio ese doble regalo? El otro día recorté una foto en la prensa que llegó de casualidad. Es una propaganda de un perfume de Carolina Herrera "212 Sexy men", sale un muchacho joven y pensé, así debe estar mi Lorenzo, y la guardé. Te quiero tanto vida mía, me acuerdo cuando cantaste en el techo del Planetario, siempre supe que tenías alma de artista y voz de ángel. ¡Me siento bendecida por Dios sabiendo que tocas guitarra como un dios! ¿Te acuerdas de la profesora que iba a la casa a darte clases cuando eras chiquito? ¡Te estoy viendo! Siempre me intrigaba que la profesora me dijera que eras muy buen alumno cuando yo nunca te oía practicar. Pero sí que me acuerdo de tus ojitos brillantes de felicidad cuando llegaba la profe para la clase o cuando se iba. De eso me acuerdo mucho. Y de tantas otras cosas mi corazón. Tengo tantas ganas de acurrucarme y dormir abrazadita a ti, así como hacíamos hasta antecito que me cogieran. Tantas ganas tengo de llenarte de besitos y de oírte, de hablar contigo durante horas para que me cuentes todo, y yo contarte todo. Supe que sacaste 13.75 en el bac. Te cuento que me ganaste. Qué orgullosa estoy de ti, mi corazón. Me encanta tu doble diploma de Derecho y Eco en la Sorbonne. Excelente. Me encanta. Pienso que no deberías descartar lo de Sces-po. Son las mismas materias en especial si coges Eco-fi. Piénsalo, podrías presentar el examen en septiembre del 2008, ya tendrías un año de Sorbonne. Es una escuela prestigiosa, que te abre todas las puertas que quieras. Y tú puedes, eres brillante. Pero eso sí, no descuides tu música, eso lo llevas en los genes. Y como a Mela, a ti también te insisto, maestría y luego doctorado. Tienes la vida por delante. (...) Les digo a ambos lo mismo, estoy demasiado agradecida de ser la mamá de seres humanos tan especiales y que me deslumbran tanto. Estoy 100% contigo, vida mía. Contigo en todas y para lo que quieras. Sí, soy tu fan Nº 1, ¡hasta recorto la foto de mi ídolo como una adolescente! Gracias por darme tanta felicidad.
A mi Sebastián adorado (su hijastro), mi Babou bleu, mi pequeño príncipe de viajes astrales y ancestrales, ¡tanto quiero decirle! Primero, que no quiero irme de este mundo sin que él tenga el conocimiento, la certeza, y la confirmación, de que no son 2 sino 3 mis hijos del alma, los que Dios me dio y que están inscritos como tales en el libro de la vida. Lo llevo en mi alma, atravesado todos los días recordándolo como lo vi el primer día con su disfraz del Zorro sobre sus cinco añitos y sus ojitos azules descubriendo un mundo que cambiaba demasiado rápido. Son horas las que quiero hablar con él, como horas con mi Mela y horas con mi Loli. Eso, con él tendré que desenredar años de silencio que me pesan demasiado desde este cautiverio. Decirle que mi color favorito es el azul de sus ojos, con una pizca del morado claro de un pareo que me regaló hace muchos años en las Seychelles. Con ese morado claro me voy a vestir mucho si salgo de la verde cárcel de esta selva".
Ingrid Betancourt
La carta de los hijos
"Mamita:
Tu carta, tu inmensa carta, nos llegó después de tantos días de separación, de silencio, de espera, de esperanza. Llegó de tan lejos, más allá del espacio, más allá del tiempo. Como si una vida hubiera pasado entre nosotros. Durante todos estos años, te busqué en todas partes, en mis recuerdos, en nuestras luchas. Durante todos estos años, busqué desesperadamente comunicarme contigo y saberte viva. Y de pronto, ahí estabas. Tan próxima, tan cerca de nosotros. Leyendo tu carta, encontré tu voz.
En esa selva que te retiene, todo está lejos, incluso el sol. Todo duele, todo es inhumano. Sin embargo, nada más verdadero y más justo que las palabras que has sabido encontrar. Mamá, tú nos has despertado. Tus sufrimientos se convirtieron en los nuestros, tu desesperación es desde ahora nuestra urgencia, tu amor y tu valor son nuestra fuerza. Hoy, comprendo lo que significa ser libre. Estamos tan orgullosos de ti, mamá. Tú que sufres y luchas todos los días en la humildad, tú que encuentras todavía la fuerza de rehusar a jugar el juego de tus secuestradores, ten la seguridad de que nos engrandeces. Nos has engrandecido a todos.
No se podría escribir una carta de amor más bella a los que uno ama. Me acurruco en la dulzura de tus palabras y me repito: '¡Estás viva! ¡Estás viva!' Pero también siento despertar en mí una angustia demasiado fuerte. Ahora que te siento tan cercana, tengo miedo de perderte de nuevo. Sólo tengo ganas de abrazarte y decirte: 'Aquí estamos mamá; luchamos para hacerte salir de ahí. Aguanta. Hay tantos momentos bellos que te esperan. Nos verás todavía crecer, a Loli y a mí'. Pero no puedo verte, no puedo tocarte, no puedo sostenerte para reconfortarte (...).
Hay desde ahora todos esos ojos dirigidos hacia ustedes, esas miradas que se indignan, esas conciencias que se despiertan, esta movilización que crece a lo largo del mundo. Es necesario que las FARC lo entiendan: nunca tendrán una oportunidad más bella que hoy. Es necesario que el presidente colombiano se dé cuenta: él tiene el poder de hacer regresar a los rehenes de manera que tú, mamá, y los otros, recuperen su vida. Sí, él tiene el poder. Y esto puede ser una oportunidad para él también. Hoy todavía podemos salvarte, podemos salvarlos.
Mamá, sabemos que es urgente. Sabemos que estás al límite. Imaginamos lo difícil que es buscar todavía una última parcela de fuerza para soportar una y otra vez otra noche de sufrimiento, otra marcha forzada al infierno, otras humillaciones. Lo sabemos. Vamos a sacarte de ahí. En estos terribles momentos de duda y de abandono, dite a ti misma, te lo suplico, que un poco más lejos, más allá de la selva, estamos ahí, pensamos en ti, luchamos por ti. Un poco más lejos, sólo un poco más lejos, detrás de las cimas, miles de personas no bajan los brazos y se activan para liberarte lo más rápido posible porque se reconocen en ti, en tu valor, en tu lucha, porque te consideran como una de los suyos, como una madre, una hermana, una amiga, y que están decididos a no olvidarte. (...).
Te preocupas por nosotros, tus hijos, Loli, Sebastián y yo. Mamá, no te preocupes por nosotros. Nos peleamos, esperamos tu regreso, pero también vivimos. Queremos que estés orgullosa de nosotros cuando regreses. Tu fuerza siempre nos ha sostenido. Ahora nos toca sostenerte, cuidarte. Nos toca a Loli y a mí darte lo que tú nos has dado: la convicción de que todavía hay un poquito de energía cuando creíamos que habíamos tocado fondo. Eres resistente, valiente, inteligente y fuerte. Yo lo sé, la resistencia, el coraje, la fuerza no son infinitos. Sólo te pedimos un poco más. Sólo un poco…
Esta carta no es una carta de despedida. Es una carta de reencuentros. Hasta pronto mamá".
Mélanie y Lorenzo
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