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Aterrizó por primera vez en Chile en 1979. Como parte de una misión de derechos humanos, venía a conocer la realidad que vivía la juventud en dictadura. En el aeropuerto la esperaba otro veinteañero como ella: Nicolás Eyzaguirre, con quien hoy sigue manteniendo amistad. Juntos asistieron al Festival de la Cultura que reunió a miles de personas, sin prever que dos años después ella volvería para quedarse y menos aun que ambos se transformarían con el tiempo en personajes públicos. Él como flamante titular de Hacienda en el gobierno de Ricardo Lagos; ella como la mujer que silenciosamente presiona a inmobiliarias, alcaldes y ministros para hacer de Santiago una ciudad sustentable.
Aunque para muchos Lake Sagaris (51) sigue siendo un rostro desconocido, esta canadiense ha dado una ardua batalla desde su trinchera: Bellavista, donde vive desde hace ya más de 20 años. Fue líder en el movimiento que en 1996 creó "No a la Costanera Norte" y que no sólo se tomó el puente de Pío Nono para protestar contra la autopista, sino que además logró ser recibido en La Moneda. Tan fuerte fue su arremetida, que en los pasillos de palacio se empezó a comentar su nombre. Aunque la carretera igual se concretó, el grupo de vecinos fue un actor relevante para que la empresa cambiara el trazado. "Por primera vez en la historia de Chile, se organizó un movimiento civil ciudadano transversal que involucraba a toda la sociedad, incluyendo desde el diputado Jorge Burgos hasta los artesanos", recuerda el urbanista Pablo Allard.
Esa experiencia motivó a Sagaris a fundar Ciudad Viva, una especie de ONG -aunque ella prefiere llamarle organización ciudadana- cuyo ejes de trabajo son el transporte sustentable, la preservación del patrimonio y el "empoderamiento" de diversas organizaciones ciudadanas. Funciona desde el 2000, reúne a 25 agrupaciones, es presidida por la propia canadiense y cuenta con un diario local -"La voz de la Chimba", que partió como un afiche y hoy tiene 15.000 ejemplares- y un programa de radio. Además, es el actual dolor de cabeza de varias empresas inmobiliarias.
Sus críticos consideran que Ciudad Viva es una especie de "aportilladora urbana", pero le reconocen el poder que tiene para paralizar o cambiar proyectos. Como el del Patio Bellavista, por ejemplo. Esta iniciativa consideraba originalmente un conjunto de edificios en altura en el corazón del barrio. Pero tras el debate sostenido entre Ciudad Viva, los vecinos y el dueño del proyecto -Patricio Jadue-, éste se transformó en un espacio público abierto a la gente, con restaurantes, actividades teatrales y comercio.
Y hay más casos. Las inmobiliarias Andrés Bello y Banmerchant -que tienen en carpeta el Conjunto Armónico Bellavista, iniciativa con 1.000 departamentos en lo que antiguamente era el Liceo Alemán- ya han realizado reuniones con la organización de Sagaris para explicar su plan y escuchar sus demandas. Tal como ya lo hizo la Universidad San Sebastián, que proyecta inversiones en esa misma manzana. "Nos hicieron consultas y entendimos que como vecinos no podíamos desoírlos", explica Adolfo Ugarte, vicerrector de Comunicaciones de esa casa estudiantil.
Del Times al urbanismo
La historia de Sagaris, en todo caso, no sólo ha estado ligada al mundo urbanístico. Es escritora -egresó de la Universidad Columbia Británica de Vancouver-, ha publicado siete libros y hasta el 2000 trabajó como corresponsal de prensa en Chile, donde se instaló a principios de los 80. Era el lugar ideal para una extranjera que desde los cinco años decidió estudiar castellano y adentrarse en el conocimiento de la cultura hispana.
Comenzó impartiendo clases de inglés, pero al poco tiempo optó por escribir para medios internacionales como la CBC de Canadá, el Newsweek, Miami Herald, Business Week y el Times de Londres. Desde su país traía lo que ella llama "maleta cerebral". "Fui dirigente estudiantil en la universidad y participé en el diario de estudiantes que tenía gran capacidad de producción y se publicaba cuatro veces a la semana", dice Sagaris con un castellano agringado. Años más tarde decidiría repetir la experiencia. Esta vez en el hemisferio sur.
Mientras los chilenos por ese entonces estaban vetados de cubrir manifestaciones y disturbios, ella fue testigo de esos actos durante los 16 años que trabajó para medios extranjeros. "Entré a Colonia Dignidad y desde afuera me informaban de las tomas que ocurrían en Santiago y en las cuales me adentré profundamente. Conversaba con la gente y publicábamos afuera lo que nunca se supo en Chile", agrega Sagaris.
Por esos años, además, conoció el mundo empresarial: fue editora de un anuario de negocios de la firma South Pacific Mail, donde tuvo contacto con ejecutivos de Codelco, Sigdo Koppers y varias de las mineras. Incluso en ese tiempo entrevistó a Guillermo Luksic. Pero cuando Chile dejó de estar en el centro de interés internacional, Lake cambió de rumbo: comenzó a realizar traducciones de libros, trabajos académicos y presentaciones para la Cepal y el Banco Central, donde incluso escribió varios discursos de su presidente y consejeros. También colaboró con la Secretaría General de la Presidencia y el Servicio Nacional de la Mujer.
Pero lo suyo era la participación ciudadana. Por ello trabajó decididamente en su zona, comenzó a ganar fuerzas y abultó su red de contactos. Junto a los vecinos de Providencia lograron la primera ordenanza contra el ruido en la zona, otorgada por la Municipalidad de Providencia. Aunque afirma que años atrás tenía que realizar manifestaciones para ser recibida por los municipios, hoy mantiene una relación fluida con los alcaldes de Providencia y Recoleta, Cristián Labbé y Gonzalo Cornejo, con quienes se comunica permanentemente por e-mail. Además, para discutir iniciativas es capaz de sentarse en una misma mesa con personajes tan disímiles como Alberto Espina y Patricio Hales.
La web-coordinación
En Santiago operan cerca de 25 agrupaciones ciudadanas que -como Ciudad Viva- mueven sus hilos en sus respectivas comunas para ser escuchados. Todos son parte de la Coordinadora Metropolitana de Organizaciones Ciudadanas Territoriales que, el 27 de mayo pasado, logró una audiencia con el ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, a quien le plantearon su categórico rechazo al proyecto de Ley de Urbanismo y Construcción que maneja hoy el Ejecutivo. Si bien Sagaris no participó directamente de la reunión, es parte importante de este movimiento, el cual diseña sus arremetidas por medio de internet. Esto, porque la coordinadora no tiene sede física, sino que funciona como red.
Diversos urbanistas, sin embargo, aseguran que no hay que confundirse. Que en Chile existen dos corrientes de ciudadanos empoderados. "Los que exigen participación pero por lo general están bastante desinformados y se oponen a casi cualquier cosa que suene a progreso y que en la jerga son llamados B.A.N.A.N.A (Build Absolutely Nothing Anywhere Near Anything) y los que son abiertos al diálogo y muy propositivos, que es desde donde viene Lake", dice David Assael, socio de Plataforma Urbana. De hecho, cuenta Sagaris, una de las primeras condiciones para crear Ciudad Viva fue que además de oponerse a proyectos dañinos debían proponer alternativas. "Porque de lo contrario no avanzas nada", dice.
Así, por ejemplo, cuando Sagaris cuestionó directamente el Transantiago, propuso ciclovías concretas e incluso organizó un seminario que contó con la presencia de Enrique Peñalosa -ex alcalde de Bogotá-, quien explicó cómo habían echado a andar el Transmilenio en Colombia. Quienes la conocen, dicen que esta canadiense practica lo que predica: por eso, se mueve para todos lados en bicicleta.
Muchos urbanistas le muestran simpatía "porque no se opone a todo, sino que busca mejorar los proyectos, salvaguardando aspectos de diseño urbano y sustentabilidad", cuenta el urbanista Iván Poduje de Atisba, quien ha hecho un completo mapeo de donde se encuentran organizados estos grupos. Otros, sin embargo, critican duro su actuar. "Me reuní con Lake Sagaris en dos oportunidades. Recogimos algunas de sus sugerencias, como generar tiendas en vez de departamentos en la calle Ernesto Pinto Lagarrigue. Pero nos enteramos que había presentado una denuncia ante la Corema por nuestro proyecto. Eso nos molestó, habíamos tenido un canal abierto con ella", explica Francisco Walker, socio de Banmerchant, quien acaba de recibir el visto bueno para comenzar a construir el conjunto habitacional. Ella, pese a esto, sigue considerando que dicho proyecto atenta contra el patrimonio del barrio y anuncia que seguirá dando la batalla.
Los próximos pasos
Para muchos, el tema de la participación ciudadana es una moda que ha cobrado fuerza en los últimos años. "Con estos vientos que soplan, estos grupos se han visto favorecidos", explica Gonzalo Cornejo, alcalde de Recoleta, quien junto a su par Cristián Labbé es socio de Ciudad Viva en el proyecto de renovación de Pío Nono, donde ambas municipalidades desembolsaron en conjunto $ 50 millones. "Al tener un consenso con ellos y junto a la comunidad logramos que el Ministerio de Vivienda nos recibiera varias veces y decidiera financiar el proyecto con el fondo para espacios públicos patrimoniales, lo quefue clave, pues se le dio ese carácter a Bellavista", afirma Sagaris.
Todos estos movimientos han levantado fuertes señales de alerta. La propia Cámara Chilena de la Construcción reconoce que existe preocupación. "Apoyamos la participación, pero de forma ordenada. Hoy existe un despertar de este fenómeno que es alarmante cuando aparecen extratemporalmente obstaculizando proyectos", explica el presidente de la Cámara, Luis Nario.
Lake Sagaris tiene ahora en la mira a Penta, grupo que aún tiene fresco el recuerdo de la situación vivida en la Plaza Las Lilas, donde un grupo de vecinos -unidos a Defendamos la Ciudad- logró paralizar su proyecto, lo que significó abogados y varios millones de dólares. Hoy Sagaris apunta sus dardos a otro proyecto de este grupo: un conjunto inmobiliario de más de 400 departamentos en Avenida Santa María 120, que Ciudad Viva ha monitoreado de cerca. Ella misma señala que han intentado reunirse con los ejecutivos, pero "hemos recibido presiones para que no sigamos con nuestra arremetida. Nosotros no nos asustamos". Mientras Penta declinó referirse al tema, la canadiense asegura que aunque la iniciativa cuenta con todos los permisos, ella no bajará la guardia.
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