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Stephane Ruault habla un inglés fluido con un acento francés que a veces se le escapa. Lo que nunca se le arranca al partnership manager de la ASO (Amaury Sport Organisation), empresa que organiza el rally Dakar, son datos demasiado duros y palabras políticamente incorrectas.
Este francés estuvo en Santiago durante algunos días coordinando la realización del evento que compartirán Argentina y Chile entre el 3 y el 18 de enero del 2009. La idea es que a principios de noviembre ya esté todo listo y que la logística, los inscritos y cada detalle, por más mínimo que sea, tenga su encargado y responsable al momento de partir.
Se le nota a Ruault que aún duele la cancelación del rally Dakar este año, cuando quedaba sólo un día para comenzar la prueba. Se suspendió debido a los problemas de seguridad con que podrían encontrarse los corredores en su tramo africano. Se dice que la organización perdió 50 millones por lo que se invirtió y lo que se dejó de percibir por el evento. Incluso ciudades por donde pasaría la caravana demandaron a la ASO porque no pudieron ver réditos.
"Perdimos mucho dinero. Fue horrible, porque sólo decidimos cancelarlo cuando faltaba apenas un día para el comienzo. Como una organización responsable que somos no podemos tomar ningún riesgo. Pero no somos una empresa pequeña, así que pudimos soportar las pérdidas" asegura Ruault.
Pero el 2009 pretenden sacarse todos esos fantasmas y tener un exitoso paso por los dos países más australes de América. Aunque la inversión que hay que hacer para esta versión sea mayor -incluso a la que se realizaba cuando los camiones, autos y motos pasaban por Europa y África-. "Imagínate que debemos transportar todos los vehículos desde Europa a Sudamérica. Y eso en términos logísticos y económicos es muy alto", comenta el directivo de la ASO.
Pero los réditos también son importantes. Sólo para graficar las dimensiones del negocio: si quieren competir en la rama de motos, los participantes deben pagar entre 13.500 euros (aproximadamente $10 millones) y 15.700 euros (alrededor de $12 millones) sólo en la inscripción.
Si se quieren subir a un auto, el valor es casi el mismo: entre $10 millones y $11 millones 500 mil, dependiendo del momento en que se inscriban. Un período de inscripción se cierra a fines de junio y, como en toda preventa, es más barato. Ojo, que como dice el reglamento, cualquier impago conllevará la prohibición de participar en el rally por los próximos cinco años.
Según cuenta Ruault, es importantísimo para la ASO que los amateurs tengan la posibilidad de participar. "Con el pago de la inscripción y con sólo la licencia de conducir pueden hacerlo. Es realmente única esta opción, ya que en otros eventos deportivos de este nivel no se puede", cuenta el directivo de la ASO.
Las razones del éxito
Para entender cómo se pueden soportar tan grandes inversiones y pérdidas como las que se tuvieron a principios de este año, hay que comprender lo que es la ASO. Esta empresa no es sólo Dakar, sino que forma parte del conglomerado de prensa francés EPA (Phillipe Amaury Publicaciones), propietario de la edición de las revistas l'Equipe, France Football, L'Equipe Magazine, Vélo Magazine, Le Parisien y Aujourd'hui. Además, han desarrollado una rama audiovisual con la creación de L'Equipe TV y las nuevas tecnologías en sus sitios web www.lequipe.fr y www.leparisien.fr.
Aparte del Dakar -es uno de los eventos más importantes que realizan: incluye a 185 países que siguen las transmisiones televisivas y 900 periodistas acreditados-, también se encargan del mítico Tour de Francia, además de la maratón de París y el abierto de golf de ese país (el evento más importante del Tour Europeo), entre muchos otros.
Stephane Ruault cuenta porqué, según él, no tienen competencia a nivel mundial en este nicho: "Existen empresas que se encargan del marketing, otras de la logística, otras de la comercialización, pero una de las particularidades de la ASO es la realización de la totalidad de los eventos. Desde las relaciones con las federaciones y con los gobiernos, hasta la venta, marketing y los derechos de TV. Eso es algo diferente, ya que hay empresas que se dedican a cada cosa por separado. La ASO lo hace todo, desde el comienzo hasta el final", se enorgullece.
Durante este viaje, el ejecutivo francés asistió a reuniones tanto con Chiledeportes como con posibles proveedores de servicios locales que puedan intervenir en el evento. La idea es juntar un mix de empresas que cumplan los requisitos necesarios para garantizar todo lo que involucra un rally a nivel mundial. Negociaciones que aún no están cerradas.
Por el momento, cuenta Ruault, no tienen la intención de volver a su ruta africana. Mientras la seguridad no esté asegurada, no pueden regresar. Pero sí tienen la opción de exportar el Dakar a otros lugares del planeta. Stephane Ruault parece cómodo con lo que está ocurriendo en Chile y Argentina. No sabe si en alguna otra parte se encontrará con tanto apoyo gubernamental, con tantos paisajes diferentes, con tantas montañas y océanos a poca distancia. Suena chauvinista, pero los organizadores del Dakar no parecen querer irse pronto. A menos de que las cifras económicas, después de los 9 mil kilómetros recorridos, digan lo contrario.
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