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A estas alturas es probable que esté cansado de escuchar hablar del nuevo iPhone. Ha sido el tema tecnológico favorito de los diarios y noticieros durante las últimas dos semanas. Si es así, me temo que tengo malas noticias para usted. Todo apunta a que la locura va a seguir durante varios meses más. Por lo pronto, en unas cuantas semanas (el 11 de julio), un total de 22 países tendrán el iPhone. Chile no está entre ellos, pero lo verá a lo largo del año, y probablemente antes de la primavera, de la mano de Claro, que ya ha abierto las inscripciones para la nueva edición del teléfono que más pasiones desata en el mercado tecnológico. Así que sume la locura del día del debut, las colas, los resultados, las críticas y luego el lanzamiento en Chile. Si le gustan los productos de Apple, va a tener usted el invierno más excitante de su vida. Si los aborrece, más le vale ir preparando un viaje a la Antártica.
El iPhone es el producto emocional por excelencia de Apple. Se odia o se ama. Durante el último año, los que lo hemos usado hemos alabado la sencillez y la elegancia del teléfono, la suavidad de su menú y la calidad de su navegador web. Usar el iPhone es, de verdad, una experiencia que por ahora no tiene rival en el mundo de la telefonía. Quienes lo odian (y muchos de los que no), han señalado que como celular el teléfono se quedaba algo corto, tanto en velocidad como en especificaciones.
El pasado lunes, Apple quiso contestar a esos usuarios con una nueva versión del celular, una capaz de conectarse a redes de telefonía de tercera generación y dotada de un sistema de posicionamiento GPS. Más rápido, con el mismo avanzado sistema operativo y con una incipiente pero sólida comunidad de desarrollo que ya empieza a mostrar algunos programas interesantes.
Lo mejor, su precio. El iPhone costará la mitad que la primera versión -199 dólares la versión de 8 GB- , aunque por ahora esto sólo es una realidad en los Estados Unidos, donde AT&T ha confirmado las tarifas del producto. En cada país las operadoras de telefonía que lo comercializan tendrán la última palabra. En Inglaterra, por ejemplo, O2 regala el teléfono con el contrato de permanencia de 18 meses y con las tarifas de datos mensuales más altas, pero lo cobra en las más económicas.
La flexibilidad de precios puede jugar a favor de Apple, que ha vendido seis millones de unidades de la primera versión y que podría conseguir su meta de 10 millones de teléfonos en 2008, según los analistas, en septiembre. La mala noticia, claro, viene en este caso para los usuarios. Esta flexibilidad de precios, no es gratuita. Las operadoras de telefonía han ganado poder frente a Apple, al menos en el caso de AT&T, que ya no comparte sus ingresos mensuales por cada cliente que usa el iPhone. El mercado "gris" y el contrabando de teléfonos han sido la norma en la primera versión. Según los analistas, un tercio de esos seis millones de unidades se han activado con un método no permitido pero tengo la sensación de que son más, muchos más, los usuarios que tienen un iPhone no registrado.
La nueva versión, en cambio, no podrá activarse en casa y no se venderá libre. Sólo podrá conseguirse firmando un contrato -la duración varía según el operador- y se tendrá que activar en la propia tienda, un proceso que llevará unos diez minutos.
Una molestia, sin duda, aunque muchos estarán dispuestos a sufrirla. Yo entre ellos, claro, pero la nueva versión me ha dejado una sensación agridulce. Esperaba que el teléfono fuera compatible con redes 3G, esperaba que añadieran el GPS (Apple está animando a los desarrolladores a que creen aplicaciones que exploten esta característica), pero también esperaba que en Apple mejorasen la cámara, que sólo tiene dos megapixeles y no graba video, y el Bluetooth que sólo sirve para la transmisión de audio. Esperaba, en definitiva, un poco más, aunque supusiera pagar un extra.
El desembarco en Chile
No se sabe aún si el iPhone costará en Chile el equivalente a US$ 199. Pero sí se sabe que la intención original de Steve Jobs, el mandamás de Apple, es que ése sea el precio máximo que se cobre a nivel mundial.
Por ahora, ni Claro ni Movistar (el miércoles anunció que también traerá el celular a Chile) han informado de planes o precios. Pero algunos observadores de este mercado señalan que es muy probable que se siga el modelo que opera en Estados Unidos. Allá los planes para un iPhone cuentan con conectividad ilimitada a internet, pues el teléfono ofrece mejores prestaciones cuando está conectado todo el tiempo a la red. A esto hay que sumar un plan de minutos para hablar por celular, tal como ocurre con los aparatos que hoy se usan. En Estados Unidos los precios de estos planes (navegación y voz) van desde los US$ 24 a los US$ 100 mensuales.
Hasta ahora, los usuarios chilenos de iPhone debían desbloquear sus teléfonos, para usarlos con la compañía de su preferencia. Para ello, había que recurrir a algún "desbloqueador amigo" que supiera manipular el correspondiente software, trabajo que tiene un costo de $ 15 mil a $ 20 mil.
De acuerdo a Cristián Labarca, editor del sitio Huasonic.com, la llegada del nuevo teléfono traerá una complicación para estos usuarios ya establecidos. "Cuando aparezca la versión 2.0 del programa que maneja el iPhone, algo que debiera ocurrir en los próximos meses, los iPhone antiguos les preguntarán a sus usuarios si quieren actualizar el software. Y si lo actualizan, el teléfono se volverá a bloquear. Ahora, la versión nueva tendrá varias ventajas extra, y lo más probable es que, cuando salga, mucha gente se pondrá a trabajar para ver el modo de desbloquearla. Pero en ese caso, estos usuarios tendrán que pagar un nuevo desbloqueo".
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