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El carnaval de São Paulo

Al ritmo del Bovespa -la bolsa estrella del mundo emergente- baila la ciudad más grande de Sudamérica. Sólo durante el 2007, 64 firmas tuvieron aperturas bursátiles. La rentabilidad en lo que lleva del 2008 marca 12%. Acertadas políticas gubernamentales, la nueva categoría de investment grade que el país recibió este mes y el auge en el precio de los commodities -donde al igual que en el fútbol, ocupan los primeros lugares en varias categorías- convierten a Brasil en la nueva joya para los inversionistas. Mucho dinero nacional está apostado ahí. Visitamos São Paul para vivir por dentro el boom.

Desde Sao Paulo  Paula Comandari
Fotos  Theo Ribeiro
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Telma Buckup es una brasileña de clase media alta. Tiene 53 años, vive en São Paulo y se dedica a dar consultorías a diversas empresas. Dice que ha tenido un buen pasar, aunque siempre termina el mes al justo. Hasta ahora. Hace cinco años decidió invertir en el Bovespa, la bolsa paulista. Entonces, el fantasma de los malos resultados del mercado bursátil de los 80 seguía presente y los brasileños desconfiaban de las acciones como herramienta para colocar sus ahorros. Pero ella se atrevió: en 2003 se comprometió a traspasar 100 reales (US$ 70) mensuales a un fondo bautizado como club Vespi, conformado por otras 149 personas.

Bastaron sólo unos meses para que Buckup decidiera mover todo su dinero al club, el mismo que desde 2003 ha obtenido una rentabilidad sorprendente: 1.056%. Tan altas son las expectativas que a fines del año pasado los participantes del Vespi se reunieron en una asamblea y convinieron transformarlo en un fondo: desde entonces quienquiera puede sumarse a él. "Con más recursos, nuestros corredores pueden invertir en mejores negocios. El dinero llama al dinero", dice Buckup, quien agrega que la pensión para su vejez, un tema que siempre la preocupó, se empina a diario por estos días.

Como ella, muchos han sacado dividendos del Bovespa, ranqueada entre las 10 bolsas más grandes del planeta en valor bursátil y la primera por lejos en América del Sur. "Dentro de nuestros 57 mil clientes tenemos desde un empresario que decidió invertir mil millones de dólares en un fondo propio -el cual ha tenido una rentabilidad desde el 2007 a hoy del 27%-, hasta un médico que vive en el Amazonas y que pese a que sólo puede comunicarse con nosotros tres veces por semana, tres horas por día, quiso estar presente en este boom", dice Wagner Faccini, socio director del banco de inversión Geraçao Futuro, el cual maneja activos por US$ 4 mil millones y ha creado 313 fondos de los 2.372 que alberga hoy el mercado.

"En octubre de 2007, por ejemplo, invirtieron sólo 275 mil brasileños. En febrero de 2008, lo hicieron 400 mil. Eso indica que es una tendencia en alza. Si apenas el 5% de los brasileños se decide a hacerlo, se abre un mercado de 9 millones de personas", explica Daniel Mendonça de Barros, socio de la corredora Link Investimentos, quien hasta 2006 manejaba 300 clientes institucionales y desde ese año integró a 1.200 personas naturales más. Entre ellos Ricardo Arantes, un exitoso empresario agrícola, que hace cuatro años optó por entrar a la Bolsa para hacer rendir su dinero. Le apuntó: ha confesado a sus cercanos que nunca ha ganado más en su vida.

Las cifras hablan de ello: el Bovespa ha crecido invariablemente desde 2003, siendo la única con rentabilidad positiva dentro de las 10 más grandes bolsas mundiales. Sólo el año pasado 64 empresas concretaron su apertura bursátil. Este año el Bovespa ya acumula una rentabilidad de 12% y mueve activos diarios por casi US$ 4.000 millones; en 2002 apenas transaba US$ 200 millones por jornada.

Fue precisamente en ese tiempo cuando directivos del propio Bovespa decidieron acercarse a la gente para evitar, de paso, que los brasileños siguieran invirtiendo en bonos del gobierno: salieron, cual proselitistas, en autos al campo, las universidades, el metro e incluso tocaron la puerta de los sindicatos. En más de uno de éstos formaron un club donde cada uno de los trabajadores se comprometió a invertir menos de un real al mes. Poco, pero un avance en la idea de conseguir adherentes. "Fue una gran iniciativa, porque se comenzó a desmitificar la idea de que la Bolsa era sólo para los ricos", dice  Wagner Faccini.

El boom del consumo

El clima de bonanza brasileño, comentado a viva voz en el planeta, se palpa en el ambiente: los restaurantes se desbordan de gente, aun cuando los precios ofrecidos se asemejen a ciudades como Nueva York o París. Basta darse una vuelta rápida por Oscar Freire -una de las avenidas más elegantes de São Paulo, en el corazón del barrio Jardins- para notar cómo el lujo se ha tomado la ciudad: aquí se encuentran las vitrinas más sofisticadas del mundo. Algo impensado hasta hace muy poco tiempo en un país de 180 millones de personas, con un 19% de su población en la pobreza.  Pero ahí están Versace y Louis Vuitton y la gente entra y sale cargada de bolsas y paquetes. A cada rato.

Por ello, marcas exclusivas como Lacoste y Ermenegildo Zegna acaban de aterrizar acá. Firmas como Montblanc y Sony desembarcarán en los próximos meses, mientras Nokia y Whirpool ya tienen planes concretos para abrir locales según ha indicado la agencia brasileña AE.

Pero no sólo "los ricos" están comprando con ansias. Tiendas masivas como Casas Bahía se repletan de colas. Allí se ofrece todo tipo de facilidades de pago. "Si tienen los medios, los brasileños gastan: somos una cultura consumista", explica Mendonça de Barros, de Link. Ello se refleja en los números: el consumo interno sigue creciendo 12% anual, pese a que desde  el 2007 existe la prohibición de montar publicidad en las calles de la ciudad más grande del país.

LarrainVial y Buffett

El propicio panorama de estabilidad terminó por convencer a la clasificadora Standard & Poor's de instalar, este mes, a Brasil en la categoría de investment grade (grado de inversión). Este reconocimiento muestra que el país es lo suficientemente solvente para que inversionistas extranjeros tengan la seguridad de invertir. Un punto no menor, si se considera que ya en 2007 las inversiones foráneas fueron de US$ 35 mil millones. "Cifras como éstas sólo las obtuvimos en 1999 cuando se concretaron las privatizaciones", explica Tomás Málaga, economista jefe en São Paulo del Banco Itaú. 

Eso motivó a los chilenos a mirar con mayor profundidad ese mercado. Los bancos de inversión desde hace algún tiempo han comenzado a mover sus piezas aquí. "Cualquier persona que quiera estar en el mapa mundial debe mirar a Brasil. Por ello decidimos, además de comprar acciones de empresas de ese país en Nueva York, abrir cuentas y lanzamos fondos al mercado para aprovechar el crecimiento", explica la brasileña Sonia Villalobos, que trabaja desde el 2005 en Santiago para

LarrainVial. Ellos dicen ser los pioneros en "colonizar" dicha plaza. Hoy buena parte de los bancos de inversión chilena tomaron posiciones.

El interés para posicionarse en Brasil ha cruzado las fronteras: Warren Buffett señaló que está comprando reales -la moneda que a pasos agigantados se fortalece en relación al dólar-. El diario brasileño Valor agregó esta semana que el millonario filántropo ajusta su agenda para abrir una oficina en São Paulo, con la intención de rastrear diversas firmas locales para invertir su dinero.

Los bancos extranjeros también apuntan sus dardos: el JP Morgan inauguró su oficina en el edificio Trust Business, en Puerto Alegre, con la idea de captar nuevos clientes, cosa que también hicieron Lehman Brothers y Merrill Lynch. Los bancos internacionales de a poco amplían sus negocios aquí: el USB Bank compró el Pactual -la firma de inversiones más grande del país- y el Suizo adquirió el 51% de Heading Griffo.

Pero el ciclo de inversiones -que desde hace tres años crece 15% anual y que es uno de los motores del crecimiento- traspasó al sector bancario: la gigante estadounidense Tyson Food intentó, el año pasado, comprar el frigorífico alimenticio de Pena Branca, pero la carrera la ganó la local Marfrig. Eso demuestra que los brasileños también aumentan las inversiones en el país.

"Los inversionistas están comprando acciones de sectores diversos, como universidades, tecnología y, fuertemente, en el sector salud. Empresas como Petrobras intentan comprar firmas en el extranjero. Esa dinámica era improbable pocos años atrás", explica Tomás Málaga del Banco Itaú. Sonia Villalobos, que visitó empresas brasileñas hace algunos meses, asegura que el plan de inversión de varias compañías hoy es 50% mayor e incluso, en algunos casos, se duplicó. "Eso hace pensar que lo que sucede es real y para mucho tiempo", acota.

Hombres de negocios

Hoy São Paulo recibe 10 millones de visitantes anuales: el 74% llega por negocios. Se realizan 90 mil eventos por año, uno cada seis minutos. Los 450 hoteles que existen suelen funcionar a todo pulmón. Sólo un ejemplo: Emiliano -exclusivo hotel boutique en plena Oscar Freire- alcanzó una ocupación de 82% en 2007 pese a que los precios de las dos únicas habitaciones que ofrece son de US$ 550 y US$ 990 por noche. La mayor parte de sus clientes son ejecutivos brasileños y extranjeros. "Se percibe un gran movimiento en los negocios. De los siete años que llevamos operando, marzo de 2008 marcó un índice histórico, al alcanzar la más alta facturación", explica Renata Luque, gerente de cuentas de Emiliano.

Ya no hay dudas de que Brasil es un mercado al que todos quieren llegar. La BBC y el Newsweek ruso han ampliado su interés por narrar las historias que suceden aquí. El productor y fotógrafo brasileño Fernando Cavalcanti dice que "la explosión del crecimiento brasileño ha provocado que el país esté en la mira internacional". De ahí, que tenga varios contratos para trabajar con ambos medios.

Es tanto el auge económico de este país, que incluso la empresa telefónica estadounidense AT&T lanzó su propaganda de blackBerries en el aeropuerto internacional Heathrow de Londres, con cinco aparatos que mostraban la hora exacta de Tokio, Londres, Nueva York, Moscú y... São Pablo.

Igual como en el fútbol

Los economistas son claros en señalar que la raíz principal del actual boom brasileño se remonta a 1994, cuando se concretó el Plan Real. El gobierno controló los índices de inflación que hasta entonces se encumbraban al 30% mensual. Ya a fines de esa década se dejó fluctuar libremente el tipo de cambio, lo que marcó el despegue de una economía que se mantenía estancada. Los inversionistas extranjeros miraron el entorno con buenos ojos.

En 2002 quienes vaticinaron el triunfo de Lula da Silva, imaginaron lo peor. Vaticinaron el fin de la templanza económica e incluso se temió que Brasil repitiera la dinámica argentina y suspendiera el pago de la deuda externa. Pero nada sucedió. "La inflación hoy se mantiene en 4,5% y las tasas de interés, aunque siguen altas, son las más bajas de la historia del país", explican los economistas brasileños.

El auge de la demanda por commodities nos les pudo caer mejor. En eso tienen todas las de ganar. Igual que en el fútbol. "Es el primer productor mundial de azúcar y carnes de vacuno. El segundo mayor productor mundial de carne de pollo. El tercero en carne de cerdo. El segundo productor mundial de hierro y el décimo en acero... eso es muy favorable tomando en cuenta la mayor demanda por commodities que existe en el mundo", explica Axel Christensen, de Cruz del Sur Inversiones, que también ofrece fondos mutuos con acciones brasileñas.

De hecho, el repunte explosivo del Bovespa se debe, en gran parte, a la buena cotización de estos productos, que representan el 75% de las empresas ligadas a la Bolsa paulista, los cuales han aumentado sus exportaciones en 66% debido al crecimiento de la de demanda mundial, especialmente de China. Brasil a diferencia de México, tiene una baja dependencia con Estados Unidos, por la diversificación de sus envíos. Por eso, la crisis subprime no lo ha golpeado con tanta intensidad.
La brasileña Petrobras sabe de esos beneficios: la semana pasada superó a la gigante tecnológica Microsoft en valor de mercado, alcanzando los US$ 287 mil millones. La petrolera estatal encontró reservas de crudo frente a Río de Janeiro, lo que podría catapultar a Brasil como uno de los mayores productores mundiales de este demandado producto. Cuando se supo la noticia, el Bovespa subió como espuma.

Furor del crédito

"Hoy se están crean 300 mil nuevos empleos por mes en Brasil", dice el economista de Geraçao Futuro, Gustav Gorski. La tasa de desempleo se ha reducido en tres puntos, llegando al 9% y el salario mínimo aumentó de 130 a 500 reales. Esto permite que exista en Brasil un ambiente de optimismo y de buenas expectativas futuras. Además, el nuevo panorama abre la posibilidad de que varios millones de brasileños accedan al sistema bancario.

"Esto se traduce en que mucha gente que no tenía acceso a créditos, hoy los obtiene con facilidad: es el nacimiento de una nueva clase media en Brasil porque los más pobres se han enriquecido", explica Alexandre Schwartsman, economista jefe del Banco Santander.

Uno de los índices más ejemplificadores de este fenómeno es el mayor número de automóviles existente: de los 3 millones de autos producidos en Brasil en 2007, cerca de mil vehículos diarios se vendieron en São Paulo. "La gente tiene acceso a créditos a 120 meses. Es decir, tienen 10 años para pagar. Esto provocó un furor en la compra de autos", explica Ricardo Moyano, director comercial de la oficina local de ProChile, quien asegura que, por ejemplo, en noviembre de 2007 se agotó el stock de camiones para vender en el país.

La entrada de 1.000 nuevos vehículos diariamente a las calles ha generado un colapso total en el tránsito. Un monitoreo de las 15 avenidas más grandes de la ciudad captó, la semana pasada, tacos por 270 kilómetros. Lo normal en horas peak es que existan más de 100 kilómetros de congestión en el centro de Sao Pablo. Por esto, una radioemisora suena a viva voz desde temprano y hasta que cae la noche sólo para entregar los detalles del movimiento, accidentes y problemas que se ven en las rutas.

Esta situación explica por qué São Pablo tiene la flota de helicópteros más grande del planeta, después de Nueva York. Son casi 500. Los más adinerados evitan las calles y es común ver a varios de ellos sobrevolando la ciudad en las horas peak.

Socialización del mall

El mejoramiento del poder de compra de los brasileños también golpea positivamente a otras industrias. La venta de electrodomésticos se disparó: en el primer trimestre de este año aumentó 15,5%. En el caso de TV y DVD, el incremento fue de 13,5%.

"Se ve en los malls a gente que antes no se veía, personas que están yendo por primera vez. Hoy muchos brasileños pueden comprar Coca Cola, un segundo automóvil o permitir que sus hijos estudien en colegios privados", dice Sonia Villalobos.

Tanto es el empoderamiento de "los nuevos ricos" que incluso el exclusivo mall Daslu, el "más elegante de Latinoamérica" -ofrece las marcas más exclusivas del planeta, como Prada, Chanel y Valentino, y tiene un helipuerto en la azotea para recibir a sus potentados clientes-, cambió su política "para atraer a la gente que hace sólo unos años no podía comprar aquí", dice Roberta Cintra, una elegante mujer que las oficia de vendedora. Hasta el año pasado, para entrar las personas debían pagar 30 reales sólo por estacionamiento. Así se limitaba el ingreso al recinto. Hoy esa barrera dejó de existir, pues la intención es suprimir la creencia de que el recinto es sólo para algunos.

El boom además tocó al sector inmobiliario. Especialmente porque desde 2004 se abrieron los créditos hipotecarios, inexistentes en Brasil hasta ese año. Por ello, muchos consumidores están optando por este tipo de financiamiento, que actualmente ofrece hasta 30 años de plazo para pagar el inmueble.

Es tanta la demanda que en el nuevo centro financiero de la capital -cuyo centro neurálgico es Avenida Faria Lima- "ya no existen edificios para arrendar", dice Daniel Mendonça de Barros, quien tiene sus oficinas en la zona. El año pasado, por ejemplo, uno de los últimos inmuebles se vendió completamente en cuatro meses, cuando Morgan & Stanley, Lehman Borthers y Basf se encargaron rápidamente de reservar varios pisos para sus negocios.

Telma Babuk aprovechó sus ganancias en la Bolsa para comprar su departamento. Muchas de sus amistades le están siguiendo los pasos. El mercado es pujante, tomando en cuenta que el déficit habitacional en el país es de 7,7 millones de nuevos hogares.

Los temores

Siguiendo la tendencia mundial y considerando los resultados obtenidos, Bovespa decidió dejar de ser una sociedad sin fines de lucro para competir mundialmente en el mercado: concretó su apertura bursátil en octubre del 2007 convirtiéndose en la quinta bolsa más valiosa del mundo y en mayo de este año se aprobó la fusión con la Bolsa de Mercados Futuros.

De esta forma, la nueva compañía -BMF Bovespa- se transformó en la tercera más grande del planeta en valor de mercado, sólo después del Deutsche Bank y Chicago Mercantile.

Los economistas aseguran que no ha habido tiempos mejores que los actuales. Y pese a que ven con optimismo los índices de crecimiento de los últimos años (5%) todos concuerdan que hay que estar atentos a los brotes inflacionarios, los que provocarían un aumento en las tasas de interés. Eso frenaría la economía.

Atentos también están con el debilitamiento del dólar, pues si bien es un buen escenario para las importaciones, debilita las exportaciones tradicionales.

Además si bien consideran que las políticas gubernamentales han sido responsables durante del gobierno de Lula, hay cuellos de botella que, afirman, ameritan soluciones lo antes posible. Uno de ellos es la alicaída infraestructura, que frena el crecimiento. El otro: el capital humano.

"Brasil debe invertir fuertemente en educación, porque tenemos un blackout cerebral grande, que hace que el brasileño no esté bien preparado para entrar al competitivo mundo de hoy", dice Daniel Mendonça de Barros.

Hoy el mundo entero sigue paso a paso los movimientos de Brasil. Por ahora se se cumple lo que hace más de 60 años vaticinó Stefan Zweig, el escritor austríaco exiliado aquí, que sugirió que "era el país del futuro".