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Se trata de un hecho inédito: los cuatro semifinalistas del Torneo de Apertura del fútbol profesional chileno resultaron ser sociedades anónimas. Y mientras algunos ven en ello la progresión lógica de una actividad que por demasiados años se manejó sin los debidos criterios empresariales, Colo Colo, Everton, Ñublense y Universidad de Chile, sacan cuentas alegres y algunas no tanto.

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Pasa en todas partes del mundo. Cada vez que un club de fútbol tiene buen desempeño en la cancha, sus jugadores suben de precio, sus partidos tienen mejores recaudaciones y sus camisetas comienzan a venderse más. En suma, el club mismo adquiere un mayor valor. Se trata de una verdad que los clubes europeos han pulido a niveles soberbios: sólo los ingleses de la Premier League, dice un informe recién publicado por Deloitte, generaron 2.300 millones de euros en 2007.

En Chile, sin embargo, la idea de manejar el fútbol con criterios empresariales sólo ha tomado forma en los últimos años. Lo cual constituye una rareza, si se piensa que el país ha sido pionero en materia de reformas económicas. Pero más allá de estas consideraciones, la liga chilena acaba de marcar un hito no menor en la historia local del fútbol-empresa: los cuatro clubes que llegaron a las semifinales del Torneo de Apertura son sociedades anónimas. Es un hecho inédito, y probablemente una muestra de cómo serán las cosas a futuro. Para los clubes en cuestión -Colo Colo, Everton, Ñublense y Universidad de Chile- constituye un resultado que, recurriendo a la jerga deportiva, es de dulce y agraz.

El caso más conocido es el de Colo Colo, club que este fin de semana podría titularse campeón chileno por quinta vez consecutiva. Aunque el precio de sus acciones no ha vuelto a los niveles que se vieron a fines de 2006, cuando disputó la final de la Copa Sudamericana (llegaron a $ 380), lo cierto es que conseguir una nueva estrella pondría contentos no sólo a los hinchas, como dice Sabino Aguad, gerente general de Blanco y Negro.

"En la medida en que el club anda mejor, sube el precio de los jugadores y va más gente al estadio. Además, todos los productos relacionados con el club también se venden más. Y eso ayuda a la hora de conseguir un sponsor. Entonces todas esas cosas hacen que el club esté más fortalecido, algo que los accionistas pueden apreciar", explica el directivo.

Según dice Aguad, Colo Colo hoy en día vale US$ 42 millones, y llegó a valer "US$ 70 millones cuando la acción subió a $ 380". Pero más allá de estimaciones, lo que a este directivo le parece rescatable es que el club "es una institución estable y  económicamente solvente. ¿Las utilidades? Dependen de si hay venta de jugadores, y este año no hemos vendido, así que estamos estables".

El otro club que podría titularse campeón este fin de semana es Everton. Sería su cuarta estrella, después de 32 años de sequía. El club viñamarino se convirtió en sociedad anónima en octubre de 2006, cuando un grupo de empresarios desembolsó cerca de $ 1.000 millones, que era la suma necesaria para sanear sus finanzas. Entre los inversionistas estaban, entre otros, Beltrán Urenda (dueño de Agunsa), Antonio Martínez (del grupo Enjoy), el empresario viñamarino Antonio Bloise (actual presidente del club) y Guillermo Harding (controlador de las farmacias Cruz Verde).

Antonio Martínez, que fue presidente y hoy tiene un asiento en el directorio, señala que la apuesta del club es vender futbolistas. "Cuando entramos, en octubre de 2006, teníamos muy pocos jugadores. Hoy día tenemos alrededor de 20 y su valor es tres veces mayor a la inversión que hicimos inicialmente. Ahora, no es fácil calcular valores, pero indiscutiblemente nuestros precios han subido este año. Como al club le ha ido bien, han comenzado a aparecer ofertas de clubes interesados", señala.

Según Martínez, el merchandising también ha crecido, pero se trata de algo que es más fácil apreciar en el largo plazo. Donde sí hay una señal clara es en la venta de camisetas. El buen torneo que ha hecho Everton, que tiene contrato con Brooks, ha provocado que en las últimas semanas se vendieran 800 casaquillas. Es decir, la misma cantidad que se vendió durante todo el año pasado.

Los que quedaron en el camino

Universidad de Chile tenía altas expectativas para este torneo. De hecho, fue uno de los clubes que más invirtieron para reforzar su plantel. La meta era salir campeón, o al menos clasificar a los torneos internacionales. Sin embargo, el ya citado Everton los dejó en el camino, y el club tendrá que esperar hasta el segundo semestre para tratar de lograr sus objetivos.
De acuerdo a uno de sus accionistas de mayor peso, los magros resultados de este semestre no han afectado la valorización del club y tampoco el plan que se han trazado. "La expectativa de tener buenos rendimientos no se limita a un campeonato en particular, es un asunto de más largo plazo. Y, además, me parece que las actuales condiciones y atributos del club han mejorado bastante, si se compara a cuando 'la U' estaba en manos de la Corfuch".

De acuerdo a esta misma fuente, Universidad de Chile vale hoy US$ 25 millones y su intención es hacer su apertura a Bolsa entre julio y septiembre, "tal como se dijo que sería".

El otro equipo que quedó enredado en semifinales es Ñublense, la sensación del torneo. Los llamados Diablos Rojos terminaron la fase regular del campeonato en el primer lugar, logro inédito para este club de Chillán, que además le sirvió para clasificar directamente a la Copa Sudamericana de este año.

Próximo a cumplir 92 años, Ñublense se convirtió en sociedad anónima en diciembre de 2006. En esa oportunidad, el club fue valorado en $ 400 millones y entraron a la propiedad los empresarios Juan Carlos Saffie, Jacques Ergas, Patrick y Alexander Kiblisky y Julián Elfenbein, quienes adquirieron el 51,5% de la propiedad por una suma de $ 212 millones. El 48,5% quedó en manos de los antiguos socios del club, reunidos en una corporación.

Si bien 2008 ha sido un año muy bueno en lo deportivo, Ñublense ha debido desembolsar grandes sumas de dinero. De acuerdo al presidente del club, Sergio Pacciarini, se ha acumulado un déficit de $ 160 millones, que podría llegar a $ 300 millones en diciembre y que se debe principalmente a que el equipo ha debido trasladarse a Linares y Concepción para jugar sus partidos como local (el estadio de Chillán estuvo en reparaciones hasta hace muy poco).

Entre abril y mayo, los empresarios que entraron en 2006 pusieron a la venta su participación, y valorizaron el 51,5% del club en $ 330 millones. Pero las ofertas sólo llegaron a $ 30 millones, y la propuesta se declaró desierta. De acuerdo a Pacciarini, como esta maniobra se hizo antes de que el club clasificara a la Copa Sudamericana, no hubo el interés esperado. Pero con la perspectiva de un torneo internacional en el segundo semestre, el valor de Ñublense tendría que subir. "De aquí a un año debiera alcanzar dos o tres veces el valor que se estimó inicialmente", asegura.