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¿Qué pasaría si el petróleo llega a US$ 200?

Crecimiento económico a medias, inflación galopante, problemas en la industria y cambio de hábitos en casa. La proyección del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs -el crudo podría costar entre US$ 150 y US$ 200 el barril dentro de los próximos dos años- encendió las alarmas. Un grupo de expertos efectuó para Qué Pasa un ejercicio de imaginación sobre las consecuencias de vivir con el petróleo a niveles astronómicos: aunque instan a la calma, los resultados fueron inquietantes. Chile es altamente dependiente de las importaciones: el 99% de su abastecimiento proviene del extranjero. Esta semana el commodity se cotizó en US$ 124 por barril.

Por  Lorena Ampuero , Antonieta de la Fuente y Fernado Vega
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El PIB a la mitad

La economía chilena sentirá los efectos derivados de los altos precios del petróleo. Cada año más dependiente del crudo, se verá golpeada con una baja en el crecimiento, que dependerá de cuánto tiempo se mantenga esta tendencia.

Si los US$ 200 por barril duran un día, el efecto sería nulo. Pero según los cálculos de la economista jefe de Econsult, Michelle Labbé, si los US$ 200 se tornan habituales, comenzarán a pasar la factura, lastrando el crecimiento. "En ese escenario habría que restar dos puntos porcentuales al PIB. Es decir si la proyección era crecer 4%, al final la expansión será de 2%", puntualiza.

Claro que como el alza del petróleo sería global, sus efectos tendrían la misma dimensión, generando una desaceleración en todo el planeta.

Gonzalo Sanhueza, economista de Zahler & Co., explica que con un petróleo a US$ 100 por barril el costo para la economía ya asciende a US$ 15 mil millones anuales. Por lo que al doble, provocaría "un shock altamente recesivo para la economía chilena".

Según el consenso de los economistas, el año pasado la falta de gas argentino combinada con las escasas lluvias y el petróleo caro restaron entre 0,5 y 1 punto de crecimiento. Este año la situación se ve agudizada por un año de sequía, en el que la generación de electricidad deberá tirar más de la térmica que de la hidroeléctrica.

Así, si se cumplen las estimaciones de Goldman Sachs, "la caída debiera ser de a lo menos un punto porcentual", calcula el gerente general de Gerdau Aza, Hermann von Mühlenbrock.

Todo más caro

"Se encarecería todo. Desgraciadamente esto es una cadena y si sube el precio del petróleo sube lo demás. Todos se verían perjudicados: el país, el mundo. No estaría en riesgo la cadena productiva, pero los costos suben y el mundo está complicado. Uno siempre es optimista, yo trato de serlo siempre. Cuando el petróleo estaba en US$ 50 el barril, nos preguntaban qué pasa si llega a US$ 100. Y llegó y pasó los US$ 100. Y la verdad es que cada día tiene su afán y habrá que afrontarlo en el momento. Ojalá que no llegue a US$ 200, pero si llegara a US$ 200 habrá que afrontarlo", dice Roberto Angelini, presidente de Copec.

Los combustibles pesan 4% en la canasta básica para calcular la inflación. Por eso, según Sanhueza, un aumento del 50% en estos insumos, irremediablemente tendría un impacto en los precios. "Si llegara a suceder tendríamos una inflación 2% más alta. Es decir, si se proyecta que este año llegará a 4,5%, llegaría hasta 6,55%", indica.

El economista Patricio Rojas añade que "probablemente la meta de inflación del Banco Central de 4,7% sería largamente superada e iríamos a niveles sobre 5%".

El traspaso de los mayores costos de la industria a los consumidores es uno de los escenarios que prevé el presidente de la Asociación Gremial de Industrias Proveedoras (AGIP), Vasco Costa. "La energía es uno de los ítems relevantes en los costos de producción de la industria. Por lo general los fabricantes son capaces de amortiguar las situaciones puntuales, pero si es una tendencia de largo plazo, efectivamente genera un aumento de precios en los alimentos y productos de consumo", advierte.

Nuevas alzas de luz

Actualmente el 34% de la generación eléctrica de Chile proviene del diésel. El ministro de Energía, Marcelo Tokman, dice que si el petróleo llega a los US$ 200, eso significaría un encarecimiento de la energía y la electricidad, el que tendría efectos para toda la economía.

Sin embargo, aclara que todo dependerá de cuándo el crudo alcance ese valor. Actualmente hay varios proyectos en construcción que no contemplan usar esta energía. Por eso, aclara Tokman, "mientras más se demore en subir el precio, Chile estará mejor preparado para enfrentar esa alza".

El ingreso cae

Una caída entre 7% y 10% en el ingreso de los hogares prevé Labbé. Esta reducción provendría tanto del alza directa de los combustibles y el transporte, como del aumento en los precios de los bienes y servicios en cuya estructura de costos figure la energía.

Patricio Rojas añade que la baja en las rentas podría afectar además al consumo. "Un ejemplo: podría haber una reducción en la utilización de servicios como el rubro aéreo", dice.

Chile, muy perjudicado

Según los expertos, Chile sería uno de los países más perjudicados con el tirón del petróleo, debido a su condición de dependencia. También Japón y Corea del Sur, que deben abastecerse de crudo en los mercados internacionales.
China, Estados Unidos y Europa se verían menos afectados, porque si bien son importadores netos, su dependencia es menor.

China, el principal socio comercial de Chile, es el segundo mayor consumidor de petróleo del mundo. El gigante asiático necesita energía para sustentar su acelerada expansión económica. Por eso, si el barril salta sobre los US$ 150, dicho país sufriría "un impacto directo", argumenta Patricio Rojas.

Los grandes beneficiados serían Arabia Saudita, el resto del Golfo Pérsico, Venezuela, Nigeria, Angola y Rusia, al vender a un mayor precio y sin sacrificar volumen.

Hacienda y el Central, tranquilos

En todo caso, las instituciones económicas no transpiran pesimismo. El Ministerio de Hacienda descarta que en el corto plazo el crudo se alce a los US$ 200.

Y el presidente del Banco Central, José de Gregorio, señala que "es un escenario muy incierto y uno no puede descartar que por problemas de oferta pueda seguir subiendo, pero tampoco podemos descartar que si los problemas inflacionarios se comienzan a agravar y las tasas de interés comienzan a subir, también veamos una caída bastante fuerte de los precios de los commodities y en particular porque parte de los precios están afectados por inversionistas que andan buscando dónde tener posiciones seguras".

Industria y minería al borde del colapso

Los sectores industrial y minero podrían quedar al borde del colapso si el petróleo se dispara a US$ 200. Sólo las firmas más eficientes estarían en condiciones de seguir operando. Pero ya se han cobrado víctimas. Una de ellas fue Cerámicas Cordillera que cerró sus puertas a principios de abril pasado por el "alza exorbitante de sus costos en energía".

Patricio Rojas, advierte que el sector industrial y minero "podría ver reducida su competitividad".

El gerente de estudios de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Álvaro Merino, explica que en la medida que se mantengan altos los precios de los minerales, ese mayor gasto se podría absorber, aunque afectando de manera importante la rentabilidad actual. Pero alerta que una vez que se normalicen los precios de los commodities a niveles de largo plazo, el valor de US$ 200 por barril "no es sostenible en el tiempo".

El diagnóstico de Von Mühlenbrock tampoco es muy auspicioso. "Si el barril de petróleo llega a esos niveles, toda la industria manufacturera verá afectados sus costos. Varias empresas podrían cerrar al perder competitividad", dice. Según sus cálculos, con petróleo a esos niveles, Gerdau Aza, por ejemplo, debería pagar unos US$ 12 millones extras en energía y su cuenta eléctrica subiría cerca de US$ 30 millones.

El gerente general de Indura, Jaime Castañeda, dice que ya "estamos yendo a costo marginal en algunos contratos que vencen el próximo año".

Recesión

Si la inflación llegara a niveles intolerables para el buen funcionamiento de la economía, con seguridad los países aplicarían políticas monetarias restrictivas para contenerla, desembocando todo en una gran recesión a nivel global, que lograría un equilibrio en el consumo de energía a un nivel de precios consistente con el abatimiento de la inflación.

Esto ya lo vivimos en la década de 1970-1980, cuando políticas monetarias restrictivas -primero en Europa y luego en Estados Unidos- permitieron eliminar la inflación desatada luego de los "shocks" de precios del petróleo de 1973-74 y 1979-80.

Aviones cobran más

Los aviones comenzarán a cobrar más caros sus boletos y a tarificar hasta por servicios antes impensados. Ya en algunas aerolíneas se cobra por llevar dos bolsos, cuenta Steve Lott, jefe de Comunicaciones de Iata en Norteamérica.

La entidad International Air Transport Association informa cada semana las variaciones en el precio de la gasolina para los aviones, que ha subido cerca de 90% comparado con la misma fecha del año pasado.

En su último informe de marzo, el organismo anuncia un nuevo recorte en su proyección de utilidades para la industria.

LAN detalló a sus accionistas que el alza del petróleo significó mayores costos operacionales para la empresa durante el primer trimestre, por aproximadamente US$ 114,3 millones. 

Bajar gastos y aumentar la eficiencia y productividad es la consigna del sector.

El transporte terrestre también está preocupado. En la reunión de la Asociación Gremial Chile Transporte, presidida por el gerente general de Sotraser, Claudio Troncoso, el precio del petróleo fue un tema central y se analizaron los diferentes escenarios. El insumo representa entre 25% y 50% de los costos totales de una empresa de transporte, por lo que de llegar a US$ 200 el barril, el impacto podría incrementarse a un rango entre 15% a 35% de los costos totales.

Vuelta a la austeridad

Chile importa 100 mil barriles diarios de diésel. Según los expertos, ante el encarecimiento se hará atractivo y más bien crítico, en realidad, mejorar la eficiencia en el consumo de energía tanto a nivel de los hogares como industrial.

Se proyectan reducciones de consumo, uso de bicicletas, compra de autos económicos, uso masivo de ampolletas más eficientes, y ahorro de energía.

El analista de UBS en Londres, Jon Rigby, dice que "esto puede tomar algo de tiempo, pero es algo que necesita pasar, porque los suministros no aumentarán tan rápido como para alcanzar a la demanda a los niveles actuales".

Sanhueza rememora que durante el shock del petróleo de los 70 las economías desarrolladas se hicieron mucho más eficientes en el uso del petróleo. Dice que esa pendiente de eficiencia se redujo con la caída de los precios en los 90 y que ahora se reflotará esa tendencia. "Hay un gap importante en eficiencia entre los países desarrollados y emergentes, por lo que estos últimos tienen mucho que ganar en ese sentido".

Los cambios de hábitos también se verían en el consumo. Vasco Costa señala que "no debiera llamar la atención que se gatillara una contracción en la demanda o, como hemos visto en los últimos años, ciertos cambios de hábitos de los consumidores, en donde disminuye la demanda por aquellos productos denominados suntuarios y se concentra la demanda en los productos de necesidades básicas".

Búsqueda en el mar

El alto precio de la materia prima podría animar su búsqueda. "Desde el punto de vista de exploración habría un efecto de incentivo adicional para redoblar esfuerzos y emprender nuevos proyectos de alto costo, si se previera que el alza a US$ 200 sea permanente", dice un experto en el área.

El petróleo es cada vez más escaso y los últimos descubrimientos han sido hechos a kilómetros de profundidad en los mares.

Los importantes aumentos de producción que se esperan en Brasil, Azerbaiyán y Kazajistán, por ejemplo, deberán compensar la producción declinante en Estados Unidos, el Mar del Norte y México.

Claro que un precio de US$ 200 por barril también permitiría emprender proyectos de petróleo no convencionales "para los que se requieren grandes inversiones. Cuesta mucho desarrollar tecnologías hoy no existentes, como los esquistos bituminosos en Estados Unidos y Canadá", dice un experto.

Dado que los derivados del petróleo no tienen buenos sustitutos en el corto plazo, algunos de ellos verían subir también sus precios: hoy el carbón está a US$ 200 por tonelada, casi cuatro veces más que en 2005.

Inversionistas

"Antes se demandaba petróleo para transporte y energía, pero ahora es para ponerlo en los portafolios de inversión", dice Michelle Labbé.

La constante demanda y la ruptura de todas las barreras sicológicas que ha experimentado este commodity, están atrayendo grandes sumas de dinero de parte de fondos de inversión e inversionistas naturales, que se destinan tanto a acciones de empresas petroleras como al boyante mercado de futuros del crudo, en el cual pueden participar todo tipo de inversionistas. Los fondos de inversión han acudido a este mercado como alternativa a las caídas que están sufriendo las bolsas.

Entre los commodities que componen el índice S&P GSCI, los cinco que más han rentado durante el año corresponden al mercado energético. En primer lugar se ubica el diésel -que acumula un alza de 54,16% en lo que va del 2008-, seguido por el gas natural -con un incremento de 49,50%-. Mientras el heating oil, un combustible usado para calefaccionar casas y edificios, registró un alza de 47,17% y el crude oil aumentó 36,20%.

Con las empresas petroleras pasa lo mismo. Éstas se ubican en el top del ranking de capitalización bursátil. Exxon Mobil Corp lleva la delantera, seguida por Petrochina y Gazprom.

Otros combustibles

En un primer impacto, habría una mayor demanda por biocombustibles (y otras formas de energía no convencionales). Pero luego, la presión sobre la tierra cultivable haría subir los precios de las materias primas agrícolas que pueden producir biocombustibles (raps, palma, trigo, remolacha, por ejemplo.). Esto limitaría el efecto beneficioso del mayor precio del petróleo sobre la producción de biocombustibles, dice un experto.

Sanhueza añade que se ha visto que producir biodiésel es bastante ineficiente porque el proceso mismo consume mucha energía, ya sea en transporte de granos como en la parte industrial.