|
El año pasado el Grupo Security pisó el acelerador a fondo. En enero alcanzó un acuerdo con la familia Von Appen para unir las filiales Turismo Tajamar con Travel Security, lo que les permitió llegar al 20% del mercado. En julio concretaron la fusión de Rentas Security y Vida Security, quedándose con una cartera de inversión de más de $ 617 mil millones. En agosto compraron el 100% de Cigna Compañía de Seguros de Vida en $ 13.544 millones. Además alcanzaron resultados récord en su gestión, lo que transformó a 2007 en uno de los mejores años de su historia: las utilidades superaron los US$ 70 millones y la acción del grupo escaló 43,9%, superando al promedio de los principales papeles chilenos, que subieron 13,3%.
El año pasado coronó cinco años de crecimiento consecutivo para el grupo, liderado por Francisco Silva -en la presidencia- y Renato Peñafiel - en la gerencia general-. El primero, de 66 años, es ingeniero civil y tiene un Master of Science en Ingeniería Antisísmica en Stanford. El segundo es ingeniero comercial y tiene un Máster en Economía en Chicago.
Entre el 2002 y el año pasado las ganancias del grupo casi se cuadruplicaron. Si bien para el 2008 el objetivo principal es seguir expandiéndose, lo cierto es que esta vez bajarán las revoluciones. La prioridad está centrada en profundizar y consolidar los negocios donde ya participan.
"Este año es de mayor volatilidad en los mercados internacionales, lo que genera algunos efectos en el mercado local. Queremos profundizar y consolidar lo que ya tenemos. Este es un buen momento para eso y para continuar con nuestro desarrollo orgánico", explica Silva.
El origen del grupo
El Grupo Security nació en 1991 tras el interés de Silva y Peñafiel por volverse empresarios. Ambos se conocieron en el Banco Central, donde trabajaron por diez años. El primero fue director de Operaciones y el segundo director de Política Financiera. Salieron del instituto emisor en 1984, el mismo día y a la misma hora.
"Como habíamos tenido buena química y nos tocó sortear la crisis de 1982, decidimos buscar una oportunidad para trabajar juntos", recuerda Silva.
A partir de 1984, Silva trabajó en la AFP Unión y Peñafiel en el Banco Sudamericano. En 1987 volvieron a encontrarse en el área de inversiones del Banco Security Pacific, el quinto más grande de Estados Unidos, que tenía una oficina en Chile.
Posteriormente, los dueños de la entidad estadounidense optaron por dejar el país. Y los dos amigos decidieron comprar la firma.
Así nació el Grupo Security.
A esta aventura se unieron varios profesionales que venían de Sigdo Koppers, donde Silva trabajó entre 1967 y 1976. En total adquirieron el 60% de la entidad bancaria internacional. El porcentaje restante quedó en manos del Bank of America hasta 1994. Ese año, los inversionistas extranjeros vendieron su participación a las familias Berndt y Marín Correa, estos últimos pertenecientes al grupo controlador del holding CGE.
"Nos encantan las fusiones"
Con este pool de inversionistas, el Grupo Security se lanzó al mercado bancario, que por esos años se repartía entre 40 actores. Partió con tres filiales y 100 trabajadores; hoy cuenta con 15 filiales y más de 2.500 empleados y un centro de operaciones en el barrio El Golf.
El grupo participa en las áreas de financiamiento, inversiones en activos, seguros, viajes y proyectos inmobiliarios. Tiene un patrimonio bursátil superior a los US$ 800 millones.
Su principal activo es el Banco Security. Con una participación de mercado de 3%, representó más del 60% de las utilidades del grupo durante el 2007. Sus clientes son las empresas medianas y grandes, y las personas de altos ingresos. En el segmento de la banca de personas partió el año 2000.
"Si en el 2001 teníamos entre mil a dos mil cuentas corrientes, este año esperamos terminar con 45 mil", dice Renato Peñafiel.
No les preocupan las uniones de los grandes bancos -como la del Banco de Chile con el Citi- concretada a comienzos de este año. "Nos encantan las fusiones. Siempre hay un sector que tiende a migrar luego de este tipo de operaciones", dice Peñafiel. Actualmente la banca de personas representa cerca del 22% de las colocaciones totales del banco y se espera que siga aumentando.
Si bien el Banco es la filial número uno del grupo, el área de seguros ha ganado terreno. "Hace cinco años las utilidades eran de $ 1.000 millones. Hoy se empinan sobre los $ 15 mil millones", cuenta Silva.
Igual de fuerte es la expansión del factoring, cuyas gananciar llegaron a los $ 5.000 millones el año pasado. En el área de inversiones, actualmente el Security maneja activos por más de US$ 2.000 millones, de los cuales US$1.400 millones corresponden a fondos mutuos.
Ojo con el turismo
Con respecto al área inmobiliaria, donde participan desde 1996, el grupo cerró el 2007 con ocho proyectos habitacionales en proceso de venta, ubicados en Vitacura, Providencia, Lo Barnechea y Ñuñoa, lo que representa una inversión que bordea los US$ 30 millones.
"Manejamos un buen stock de proyectos y cantidad de terrenos. Nuestro foco son principalmente los departamentos, con menor énfasis en casas, de un rango de precios entre las UF 4.000 y UF 8.000. Este negocio es complementario a la actividad crediticia del banco", comenta Silva.
Por ahora, el grupo sólo tiene planes inmobiliarios en la Región Metropolitana, pero analiza llegar a regiones. "Hemos estado mirando con dedicación los proyectos de segunda vivienda", dice Silva.
Otro nicho que les parece atractivo es el turismo receptivo, que ha mostrado una tendencia favorable en los últimos años en el país. El 2006 cerca de 2,6 millones de extranjeros visitaron Chile, 12,5% más que el año anterior. Estos gastaron cerca de US$ 1.500 millones, incluyendo el traslado internacional.
"Estamos mirando el turismo receptivo. Es una industria que está en transición y que sufre cambios por varias razones. Por un lado, los clientes están demandando mucho más profesionalización de los servicios y esto es una oportunidad de ligarlo con el mundo financiero. Además, en la medida que la economía y el país crecen, la demanda por servicios turísticos y el gasto de las personas aumenta, como ha sucedido en las economías desarrolladas. Precisamente a esto apunta la alianza que firmamos con American Express", comenta Peñafiel.
Para el 2008, el grupo contempla que el área de servicios -que reúne al segmento viajes e inmobiliario- crezca en promedio sobre 15%.
Una crisis profunda
Desde su expertise en el mundo de las finanzas y los negocios, ambos ejecutivos le toman el pulso a la economía nacional, la industria bancaria y las últimas medidas adoptadas por el Banco Central para impulsar el tipo de cambio.
-Actualmente existe una serie de variables en el mercado que indican que el 2008 será un año más difícil que los pasados. ¿Cuál es la percepción que tienen ustedes?
-Francisco Silva (F.S.): No hay duda de que la industria financiera está más cauta. Se están administrando mejor los recursos desde el punto de vista del riesgo. Debemos ser más eficientes en producir los mismos productos y servicios con la misma calidad. Tal vez hay que tener una mirada más conservadora respecto de proyectos y no embarcarse en planes que se tenían presupuestados, sino que darles otra mirada.
-Renato Peñafiel (R.P.): El sistema financiero es el reflejo de lo que pasa en las economías tanto local como internacional. Si de alguna manera se estima que la tasa de crecimiento del país será menor, las empresas se ajustan a esas expectativas. Creemos que este año habrá menor demanda por crédito a nivel de sistema.
-¿Cómo ven el desarrollo de la crisis subprime? ¿Queda mucho camino todavía por recorrer?
-F.S.: Si se mide por el comportamiento de las bolsas internacionales, uno pudiera pensar que los movimientos más violentos ya los hemos visto, pero eso no quiere decir que no venga uno mañana.
-R.P.: La conclusión hasta el momento es que se trata de una crisis profunda, que tiene efectos reales. No sólo en el sistema financiero: también en el empleo y en el producto. La economía mundial y local crecerá menos que en años anteriores. Ya hemos visto algunas fusiones en el ámbito internacional: es probable que se desarrollen otras.
-¿Está el país en mejores condiciones que en crisis anteriores, como aseguran varios expertos?
-R.P.: En Chile el mercado financiero está muy bien. Tenemos una muy buena regulación y los precios son transparentes, son de mercado. Nuestra condición es muy sana.
-F.S.: Cada crisis es distinta en sus condiciones previas y en sus consecuencias posteriores. Hoy la tasa de interés no puede estar más baja, el país no puede tener más reservas de las que tiene actualmente. El empleo no está ni bien ni mal... está ahí.
-¿La inflación es el punto negro?
-F.S.: Las otras crisis nos pillaron con inflaciones del 20% y del 30%. Yo no digo que esté en una buena condición, pero es todo distinto. Tenemos muchos recursos ahora en el país.
-R.P.: Esa es sin duda la gran incógnita y es probable que tome más tiempo en ajustarse. La inflación cederá, pero con mucho rezago.
País rico, gente pobre
-Hace algunas semanas el presidente de CAP, Roberto de Andraca, dijo que éste era un país que tenía mucha plata, pero que no sabía cómo utilizarla.
-F.S.: Este es un país rico con gente pobre.
-R.P.: Estos son los momentos y oportunidades en los cuales uno puede avanzar como país y permitir que estos beneficios transitorios, como es el alza en el precio del cobre y la acumulación de recursos, generen bases de largo plazo de sustentación de la economía. Uno debiera pensar cómo usar esos recursos para fortalecer el sector privado. Y por eso están en discusión las rebajas de impuestos para que los privados puedan desarrollarse; o la contención de los gastos en el sector público, para afirmar el tipo de cambio. Este factor es esencial para que el sector exportador pueda sortear estos vaivenes de corto plazo.
-El Banco Central ya empezó a comprar los US$ 8 mil millones que anunció hace algunas semanas para impulsar el precio del dólar. Incluso, ya hubo un alza en el tipo de cambio ¿Cómo evalúan la medida, que se extenderá hasta fin de año?
-F.S.: Para determinar si esas medidas sirvieron de algo hay que juzgarlas por su efecto duradero, no por su efecto en el corto plazo. Tal vez el Banco Central termine con US$ 10 mil millones más en reservas y con el tipo de cambio relativamente igual que al comenzar el proceso. No es que lo esté pronosticando, pero es complicado.
-R.P.: Lo valioso en esa jugada es que existe un reconocimiento del Banco Central de que es importante tratar de superar estos vaivenes y apoyar a los exportadores.
-Ustedes forman parte de una industria muy competitiva. Hace pocos meses se fusionó el Banco de Chile con el Citibank y un poco antes lo hicieron el Scotiabank con el Banco del Desarrollo. ¿Cómo evalúan las fusiones?
-R.P.: Nos encantan las fusiones. Siempre traen trastornos para todos los que participamos en el sistema financiero. Nosotros tenemos una marca que apunta a un segmento más específico, lo que nos favorece en el sentido de que hay un sector que tiende a migrar luego de este tipo de operaciones.
|