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El miércoles pasado, Gabriel Rocha Haardt (34) regresó desde Abu Dhabi -capital de los Emiratos Árabes- a Santiago para asistir al funeral de su padre. La última vez que lo vio con vida fue hace un mes y medio, mientras aquel permanecía internado en la Clínica Indisa. Entonces, el hijo menor del empresario visitó, junto a su madre y a su hermana, a diario al fundador de la Universidad Santo Tomás (UST). Pero no sólo estaba preocupado por el grave estado de salud de Gerardo Rocha: también era el responsable de administrar los bienes familiares.
A través de un amplio poder que su padre le había conferido en el 2000, Gabriel -piloto comercial de la línea aérea Etihad Airlines, de Abu Dhabi- tenía en sus manos el futuro del patrimonio paterno. Por ello, y en representación de su hermana Karla y su madre Carla Haardt, buscó consejo legal y financiero para determinar la mejor forma de capitalizar la fortuna de Gerardo Rocha.
El primer paso fue contratar, en la primera quincena de marzo, los servicios jurídicos del estudio Barros, Letelier y Cía. Luego vino la asesoría de LarrainVial para abordar el destino de la Corporación Santo Tomás -valorada en US$ 100 millones-, cuyo 70% está en manos de la familia Rocha.
Si bien este mandato especial expiraba al momento de la muerte del empresario, las facultades extraordinarias que el piloto recibió hace ocho años no caducaron. Esto porque tras el trágico crimen que protagonizó su padre, Gabriel firmó un nuevo poder. Esta vez el mandato proviene de la sociedad a través de la cual su padre administraba la Corporación Santo Tomás. De esta forma, el menor de los Rocha Haardt mantiene el control sobre el patrimonio de su padre, facultad con la cual estuvieron de acuerdo su hermana y su madre. No así Verónica Espinoza, la psicóloga con quien Gerardo Rocha estuvo emparejado durante los últimos 10 años. Ella no fue informada de esta situación.
Así la palabra y firma de Gabriel será clave al momento de desequilibrar la balanza entre las dos alternativas que hoy aparecen confrontadas: seguir la voluntad del empresario fallecido y que la familia continúe a la cabeza del proyecto fundado en 1975 o vender la corporación educacional a un tercero. Un proceso que corre en un carril diferente al de la posesión efectiva de la herencia.
El heredero
"Gerardo me comentó que si alguna vez algo le ocurría o él no estaba, la persona que tenía los poderes plenipotenciarios era Gabriel, su hombre de absoluta confianza", dice un ex asesor de Gerardo Rocha, refiriéndose a la estrecha relación del empresario con su hijo.
Hay coincidencia en que ambos mantenían un vínculo cercano. A comienzos de esta década era común que Gabriel aprovechando sus días de descanso como piloto de LAN- visitara una o dos veces al mes la oficina de su padre, en el Edificio de la Industria.
"Afable y equilibrado, como buen piloto" -así lo definen cercanos-, al controvertido empresario le gustaba conversar de música con él, pasión que ambos compartían.
Sin embargo, existen diferentes opiniones sobre la motivación que tuvo Gerardo Rocha para delegar en su hijo Gabriel poderes extraordinarios, sobre todo porque éste no tenía mayor formación en el tema financiero.
Unos dicen que en el 2000 el proyecto de internacionalización de la Universidad Santo Tomás ya se estaba consolidando, lo que requería que su fundador viajara constantemente. De hecho pasaba casi medio año fuera del país. "A los ojos de Gerardo, estas ausencias reiteradas hicieron necesario contar con alguien de confianza para que lo reemplazara ante cualquier eventualidad", explica una autoridad de la UST.
La otra versión, en cambio, atribuye esta situación al nacimiento, el 2000, del hijo mayor que tuvo Gerardo Rocha con Verónica Espinoza: al delegar todos sus poderes en Gabriel, el empresario pretendía calmar a su primera familia y despejar las inquietudes que surgieron sobre la administración del patrimonio familiar.
Sea como fuere, la elección pareció ser acertada: Gabriel, con los años, se convirtió en una carta de garantía tanto para su madre como para Verónica Espinoza. De hecho el piloto con residencia en Abu Dhabi es el único integrante del clan Rocha Haardt que mantuvo una relación más cordial con Espinoza, madre de los tres hijos menores de Gerardo Rocha. En el entorno de Gabriel Rocha dicen, además, que él siempre ha considerado a estos niños como sus hermanos. En la actualidad, él es el encargado de depositar mensualmente el dinero para su mantención, monto que según cercanos a la psicóloga Espinoza se redujo el último mes en casi una cuarta parte.
Piloto y rockero
Definido por quienes lo conocen como "tranquilo y de bajo perfil", Gabriel fue durante su etapa escolar un alumno promedio. Sus estudios secundarios los terminó en Estados Unidos y en 1994 tuvo un fugaz paso por la Escuela de Derecho de la Universidad de los Andes. Después de cursar el primer año de esa carrera, dejó sus estudios para ingresar a la Fuerza Aérea. Durante tres años se perfeccionó en el conocimiento y las técnicas de la aviación. Llegó a ser miembro del grupo de elite de los pilotos de combate de la FACh. En 1997 ingresó a LAN Chile para desempeñarse como piloto comercial. Un ex compañero de labores lo recuerda como una persona reservada: "Nunca supimos que provenía de una familia con tanta plata. Era simpático y le gustaba tocar guitarra".
Todo parecía andar bien hasta que el 2003 sufrió una crisis vocacional que lo mantuvo algún tiempo alejado de las pistas de aterrizaje. En ese lapso se aventuró en el mundo de la música. Con el apoyo económico de su padre, instaló un estudio en el centro de Santiago. Compró varios instrumentos y hasta se atrevió a grabar un CD de rock, con la asesoría de profesionales extranjeros. Cercanos a la familia dicen que la incursión musical de su hijo le costó a Gerardo Rocha cerca de $ 35 millones. Pero el proyecto artístico no tuvo el éxito esperado. Por ello el fundador de la UST lo convenció de volver a su carrera como piloto. Finalmente, regresó a LAN Chile donde estuvo hasta el 2006.
Siguiendo la tradición de los Rocha, se casó joven. En 1996, cuando tenía sólo 23 años, contrajo matrimonio con Alicia Urzúa, con quien tiene cuatro hijos. Hoy los Rocha Urzúa viven en Abu Dhabi. Ahí se trasladaron cuando Gabriel fue contratado, en 2007, por Etihad Airlines, la segunda línea aérea más importante de los Emiratos Árabes. Pese a la lejanía, la oferta de trabajo resultó tentadora: el sueldo más las regalías que entrega esta empresa triplicarían el ingreso de entre $ 3 y $ 4 millones mensuales que recibía en LAN.
La calidad de vida en ese emirato es excelente, explica un ex piloto de LAN que reside hoy en Dubai. "Además del estupendo sueldo que te dan, te entregan una casa de aproximadamente 400 metros cuadrados construidos, te pagan todas las cuentas y los colegios internacionales para los niños, además de financiarte la salud, que es de primerísimo nivel".
Las garantías laborales de Etihad incluyen 42 días hábiles de vacaciones, lo que sumado a los fines de semanas y los festivos se traduce en cerca de 4 meses de descanso al año. Esto permitió que Gabriel permaneciera en Santiago hasta principios de abril, acompañando a su padre agónico.
El destino de la Santo Tomás
El menor de los Rocha Haardt estuvo casi un mes y medio en Chile, período en el que comenzó a ejercer el poder que su padre le había entregado. Además de contratar a asesores legales y financieros, aprovechó de visitar en varias oportunidades las oficinas de la Corporación Santo Tomás, para interiorizarse del proyecto educativo que había fundado su progenitor.
"Mientras estuvo en Santiago vino un par de veces a la universidad. Visitaba las distintas oficinas para conversar, siempre en un plano más social, pero también consultaba sobre las iniciativas de desarrollo que tiene el plantel", cuenta una autoridad de la U. Santo Tomás.
Hoy, Gabriel no sabe si venderá. La indecisión se hizo patente el 17 de marzo pasado cuando el Fondo Halcón -gestionado por Econsult y propietario del 15% de la corporación- le hizo una oferta. Si bien en un primer momento la familia estudió la posibilidad, finalmente el actual líder del clan decidió rechazarla. Según un familiar, Rodrigo Rocha -hermano menor de Gerardo y quien participa con el 5% de la corporación- fue quien convenció al piloto de no enajenar la participación.
Una fuente ligada a Gabriel Rocha, sin embargo, dice que la negativa se debió a que la propuesta fue hecha durante Semana Santa, lo que en la práctica le dejaba sólo tres días y medio para decidir. A esto se sumaba que por aquella época no contaban con asesoría financiera, de modo que no había forma de analizar seriamente la propuesta. "Además, estimaron que el monto que les ofrecían era demasiado bajo", concluye el asesor de los Rocha Haardt.
Fuentes ligadas al Fondo Halcón sostienen que la indecisión del clan afecta la actual gestión de la universidad.
Tras este episodio, Gabriel Rocha contrató durante la última semana de marzo la asesoría de la corredora LarrainVial para que buscara la mejor manera de administrar este patrimonio. Pocos días después voló de vuelta a Abu Dhabi, pero se ha mantenido en contacto con familiares, abogados y asesores financieros.
El viernes 2 de mayo pasado el banco de inversiones entregó a la familia Rocha Haardt un informe con las distintas alternativas para el destino de la Corporación Santo Tomás, el cual ha sido manejado con total hermetismo. Según uno de sus asesores, la familia esperaba leer con detención las conclusiones de este documento después del funeral del empresario, cuando los ánimos estén más calmados. Hoy, con Gabriel de regreso en Chile, se espera que durante los próximos días el clan resuelva el destino final de la fortuna de Gerardo Rocha.
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