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Asunto: estoy muerto

© Diario El País de España

La economía online da para todo: hay puntocom que se ofrecen a dar el aviso de nuestra muerte a través del mail. Por una módica suma, el cliente puede dejar instrucciones para después de su fallecimiento: datos prácticos -contraseñas del banco y correos electrónicos-, requerimientos para su funeral, e-mails para sus seres queridos y también para los no tan queridos. Aunque no lo crea, el negocio funciona.

Por  Iñigo López Palacios
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Si algún día, al abrir su correo electrónico por la mañana, se encuentra con un mensaje titulado "estoy muerto", no lo borre pensando que es un spam o una broma de mal gusto. Es posible que algún conocido quiera comunicarle algo después de su muerte. No, no se trata de cibercafés desde el más allá: las notificaciones póstumas son un nicho -nunca la expresión fue tan literal- que en la economía online se está encargando de llenar el sitio web assetlock.net.

La idea es sencilla. ¿Quién no se ha preguntado alguna vez qué será de sus cosas cuando haya muerto? ¿Se acordarán de la cita del perro con el veterinario? ¿Regarán las plantas antes de que se sequen? ¿Encontrarán sus pólizas de seguro? O, lo más importante: ¿le quedarán cosas por decir? Por una cuota anual (a partir de seis euros por 20 megabytes de espacio, aunque la más popular es la de 19 euros por un giga, suficiente para dejar videos o archivos de sonido), cualquier persona con acceso a internet puede abrir una cuenta en assetlock.net. Allí deja instrucciones para después de su fallecimiento: datos prácticos -contraseñas del banco y correos electrónicos-, requerimientos para su funeral, e-mails para sus seres queridos, o detalles tontos como la clave de la taquilla del gimnasio.

Una vez elegido el contenido, hay que nombrar a los receptores: la o las personas que comunicarán a la web que el usuario ha pasado a mejor vida: "Una vez que el cliente fallece, su cuenta es desbloqueada por los receptores y las entradas que ha creado son enviadas a sus destinatarios junto con los e-mails y las cartas", explica Calvin Harris, un programador de 52 años, fundador y presidente de assetlock.net, antes conocido como youdeparted.com, web con base en Nevada (Estados Unidos). En octubre de 2007 tenía 3.000 clientes y aspiraba a llegar al millón, pero actualmente guarda celosamente datos como el número, edad y procedencia de los registrados. Hace algunos meses confesaba que estaba sorprendido porque la mayoría de ellos no eran estadounidenses, sino latinoamericanos.

Esta web fundada en 2006 es una de las más populares, pero no la única. Otras como letterfrombeyond.com o mylastemail.com están pensadas para dejar mensajes, cartas de despedida póstumas para familiares y amigos. Un caso llamativo es el de postexpression.com, que además de preocuparse por la muerte real tiene un área enfocada al más allá de la existencia virtual: "Hay una generación que no ha conocido su vida sin internet. La gente de esta generación envejece y muere dejando detrás sus redes, sus amigos online, sus comunidades, todas las evidencias de su vida conectado. Postexpression facilita el cierre de su existencia en la red", escriben en su declaración de intenciones.

Todas aseguran que la información está encriptada con el mismo nivel de seguridad que los bancos y la administración pública. Harris señala que ni siquiera él tiene acceso a las cuentas y que una firma de antihackers monitoriza el sitio para evitar ataques. Pero la garantía definitiva de confidencialidad es la "llave secreta", un código que sólo el cliente conoce y que, si lo pierde u olvida, no podrá recuperar. Tendrá que empezar de nuevo con el proceso de inscripción.

De hecho, parece que el mayor peligro de los sitios póstumos está en el mal uso por parte del usuario. Teniendo en cuenta que dentro de la página hay casillas para dejar mensajes a ex novios-as o ex jefes, no es raro pensar que algunos no sean precisamente cariñosos. "No controlamos los correos del cliente. Si quiere enviar mensajes de venganza, no podemos controlarlo. Cada uno debe manejar su cuenta como crea que es mejor", dice el presidente de assetlock.net, lavándose las manos. Lo dicho: si le llega un mail titulado "estoy muerto", no lo tire. O quizá sí.