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El Jupi Team

El equipo que dirige la "Jupi" se divide en dos áreas: avanzada presidencial y producción. Sin embargo, las actividades de una y otra están coordinadas y en muchos casos sus tareas se mezclan.

Puesto en entredicho tras el montaje del Hospital de Curepto, el equipo de avanzada presidencial de Michelle Bachelet abandonó el sigilo con que solía trabajar hasta ahora. Dirigido por María Angélica Álvarez -brazo derecho de la mandataria-, está conformado por 17 personas. ¿Quiénes son y cómo operan?

Por  Josefina Ríos
Foto  Ximena Navarro
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El centro de operaciones del equipo que lidera María Angélica Álvarez -la "Jupi", como todos conocen a la directora de Programación de La Moneda- se ubica en una oficina en el ala sur-oriente del primer piso de Palacio. Sin embargo, su propio despacho está en el segundo piso, en el corazón del gabinete de la mandataria. Desde allí dirige a un grupo que -contándola a ella y a su secretaria- conforman 17 personas.

La repartición está dividida en dos áreas: avanzada presidencial y producción. Sin embargo, las funciones de una y otra están coordinadas y en muchos casos las tareas se mezclan.

Es este equipo el que hoy está en la mira de la comisión investigadora de la Cámara de Diputados que indagará el montaje en el Hospital de Curepto: el alcalde Armando González y el hoy removido intendente de la VII Región, Alexis Sepúlveda, coincidieron en que la avanzada presidencial, liderada en esa oportunidad por uno de sus miembros -Eduardo Núñez-, sabía que el hospital no estaba listo para ser inaugurado.

Por esto los diputados decidieron convocar a Álvarez para que comparezca en la segunda sesión de la instancia investigadora, que comenzará a operar el próximo martes.

Pese a los cuestionamientos parlamentarios, la "Jupi" y su grupo hasta ahora respiran tranquilos. La presidenta decidió blindar a la directora de Programación -considerada no sólo una de las personas de mayor confianza de la mandataria, sino también su amiga- y a su equipo compuesto por gente que en su mayoría cuentan con fuertes vínculos dentro del círculo de hierro de Bachelet.

"Jupilandia"

De los 17 integrantes del equipo que hoy lidera Álvarez, sólo tres personas aparecen en el listado de gobierno transparente como miembros de la avanzada presidencial: el técnico en administración de empresas José Luis Eyzaguirre, el egresado de Derecho Enrique Inostroza y el administrador público Eduardo Núñez. A ellos se suma la productora María Eugenia Paris, subdirectora de Programación y que además actúa como jefa de la avanzada. 

María Eugenia Paris es hija del ex médico del presidente Salvador Allende, Enrique Paris. Núñez e Inostroza cuentan con sólidas redes en la Concertación. Según una ex asesora del gobierno, Núñez es un tipo de larga trayectoria en el PS. "Eduardo trabajó en la campaña de Michelle Bachelet, pertenece a la 'nueva izquierda' y era muy cercano a Francisco Mouat -quien al comienzo fue una pieza clave de este equipo-", agrega.

Enrique Inostroza (PS) se desempeñó como presidente regional de la colectividad en la VIII Región, también es parte de la "nueva izquierda", grupo al que adhiere Bachelet y que es liderado por el senador Camilo Escalona.

El resto de los miembros del "team" -excluyendo a Patricia Pérez, la secretaria de Álvarez-, pertenece al área de apoyo en la producción de actividades presidenciales. Dentro de este grupo destaca Rodrigo Pérez, quien también se desempeñaba en este departamento durante la administración del presidente Ricardo Lagos. Hoy, Pérez es jefe de producción y a su cargo está la mayoría de las actividades que se realizan dentro de La Moneda y que no requieren de una avanzada propiamente tal.
Otro miembro importante de este grupo es el egresado de Administración Pública Cristián Cuitiño, dirigente DC que lideró el comando juvenil de Ricardo Lagos en las elecciones de 1999. Ex funcionarios de La Moneda aseguran que Cuitiño es en la práctica el tercero a bordo y tiene un cargo de jefatura intermedia.

Más abajo viene un grupo de nueve personas. Entre ellas el relacionador público Andrés Chulak, hombre de confianza del director de la Secretaría de Comunicaciones, Juan Carvajal, quien lo conoció mientras ambos trabajaban en Educación. El técnico en Sonido Camilo Parada Ortiz -hijo de Estela Ortiz, una de las mejores amigas de la mandataria- tiene a su cargo el audio en estas actividades. A ellos se suman el actor Christian Ahumada, la periodista Carmen Carrillo, la técnica en Administración de Empresas Karen Escobar, Sergio Santos, María Isabel Valenzuela y la relacionadora pública Carola Vargas.

En promedio los sueldos de este grupo están cerca del millón de pesos, más los viáticos que reciben por los viajes a regiones. Desde la "Jupi" para abajo, todos trabajan a honorarios y sus contratos se renuevan anualmente. Según una fuente de Palacio esto se debe a que, en su mayoría, las personas de este equipo no cuentan con grados profesionales. "Si fueran de planta o a contrata sus sueldos deberían atenerse a la escala de salarios fiscales que se establece según la profesión y estudios de los funcionarios. Como aquí la mayoría no tiene título profesional, las sumas de dinero que percibirían serían bastante menores".

Así trabajan hoy

Periódicamente la presidenta recibe una serie de invitaciones desde los ministerios, intendencias, municipios y servicios públicos. Éstas se revisan en las reuniones de programación y coordinación que dirige María Angélica Álvarez y a las cuales desde hace algún tiempo también asiste Juan Carvajal. Allí, y tomando en cuenta criterios políticos y comunicacionales, se establece cuáles son las actividades con mayor importancia para que la mandataria asista.

En una primera instancia, se ordena a la avanzada que acuda a los lugares preseleccionados para cotejar en terreno el estado de las obras. Después deben redactar un informe de cómo van los avances en infraestructura y el ambiente político. Estas conclusiones son entregadas a María Eugenia Paris, quien las discute con María Angélica Álvarez: son ellas las que dan el visto bueno final.

"Es imposible que alguien más tome una decisión en ese sentido o les oculte información. Si algo así pasara sin duda que a esa persona le costaría el cargo", asegura una ex asesora de La Moneda.

Luego viene una segunda etapa: la avanzada visita nuevamente el lugar. Es ahí cuando comienza la organización propiamente tal y chequean que esté todo funcionando. "Cuando llegan ellos se reúnen con otros grupos de avanzada de las reparticiones involucradas. Ahí se plantean las últimas observaciones, ellos recogen nuestra información, pero después nosotros no sabemos qué hacen", dice una ex asesora de la Intendencia Metropolitana, quien agrega que en regiones la cosa es peor: se critica que la avanzada actúa casi sin consultar e incluso con prepotencia.

Puede pasar que en esta instancia se decida que un acto no se debe concretar. Así sucedió, por ejemplo, en diciembre pasado cuando el equipo presidencial debió cancelar la visita de la mandataria a Iquique para la conmemoración del centenario de la Matanza de Santa María, debido a que la escuela estaba tomada por estudiantes y trabajadores y a que los deudores habitacionales habían anunciado protestas para el día del evento.

La idea es evitar el impasse que sufrió la presidenta a mediados del 2006 en Chiguayante, cuando visitó esa localidad con el ánimo de recorrer las comunas afectadas por el alud que azotó a la VIII Región. En esa oportunidad los pobladores la acusaron de aparecer sólo para las tragedias. Ese evento marcó un antes y un después en el trabajo del equipo de programación y en un primer momento se tradujo en la salida del jefe de avanzada, Patricio Canelo, y del productor Cristián Manríquez.

Desde entonces, y sumado a la amenaza constante de las protestas organizadas por la Asociación de Deudores Habitacionales, el equipo de Álvarez trabaja con suma discreción y sube las pautas a último minuto. Varios alcaldes se quejan de que el grupo de avanzada les obliga a cursar las invitaciones para los eventos sólo entre 48 y 24 horas antes.

Según una funcionaria del Ministerio de Economía, hoy la avanzada entrega un detallado instructivo con los tamaños de las gigantografías, el lugar donde se deben sentar las autoridades, quiénes estarán cerca de la presidenta, quiénes la van a recibir y saludar. Una vez que la presidenta llega a la actividad, la avanzada ya se encuentra allí. Quien lidera el grupo es María Eugenia Paris, jefa en terreno. Fuentes de La Moneda indican que la "Jupi" casi nunca asiste a los eventos nacionales y sólo acompaña a la presidenta en las giras internacionales como parte de su comitiva.

Los eventos empresariales a los que la mandataria generalmente asiste -como Enade y la comida anual de la Sofofa- están a cargo de Cristián Cuitiño, quien supervisa temas como dónde se ubicarán las cámaras y los periodistas, los accesos y avisa pocos momentos antes de que llegue la presidenta. Las conversaciones con los organizadores de estas reuniones, en todo caso, pueden empezar hasta con dos semanas de anticipación.

¿Cómo era con Lagos?

En temas de programación, las diferencias entre la administración del presidente Ricardo Lagos y la actual se dan desde su génesis, asegura un ex asesor del gobierno anterior.

"Las reuniones de coordinación partían al revés de lo que se hace hoy. Todo se miraba desde el punto de vista comunicacional y de la agenda que queríamos poner en los medios. Si necesitábamos marcar un punto en educación llamábamos al Mineduc y les preguntábamos qué actividades tenían en carpeta, incluso les sugeríamos tipos de eventos que coincidieran con nuestros intereses", explica el colaborador.

En esas reuniones participaba el director de Programación, Pedro Durán; el jefe de avanzada, Eduardo Jara; Eugenio Lahera, encargado de seguir las políticas públicas; el jefe de gabinete de turno, y Pablo Orozco, cabeza del equipo comunicacional. En un principio eran diarias, pero luego de un tiempo pasaron a ser semanales. "Los equipos trabajaban muy de la mano y lo importante era que las actividades del presidente reflejaran un marco dado por valores y principios que queríamos transmitir. Queríamos a un presidente cercano y por eso buscábamos que, con ciertos límites, la gente se pudiera acercar a él", agrega.
Para las actividades en regiones se hacían prechequeos de la situación y todo se evaluaba con criterios políticos, comunicacionales y territoriales. Por eso en la avanzada participaba personal de las tres áreas. "La mayoría de la avanzada presidencial acompañaba a Lagos desde su paso por Obras Públicas, entonces conocíamos a los alcaldes y a muchos de los intendentes y gobernadores que habían participado en otras áreas en los sucesivos gobiernos de la Concertación", explica el ex asesor.

Para profesionalizar el trabajo en terreno, el equipo comunicacional de Lagos creó un programa computacional que sistematizaba todas las intervenciones del presidente y sus actividades. Esas acciones luego eran evaluadas por cobertura y esto permitía diseñar nuevos hitos comunicacionales a partir de los que tenían mayor repercusión. Además, el software servía para llevar el conteo y seguimiento de las promesas que hacía el mandatario.

"El escándalo del Hospital de Curepto nunca hubiese sucedido en el gobierno anterior, porque si bien pudo haber un error en su inauguración, en menos de una semana todo habría estado realmente solucionado", asegura uno de los ex asesores de Lagos.