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El jueves 10 de abril, Cristóbal Eyzaguirre Baeza (40) recibió una gran noticia. Después de 18 meses de intenso trabajo como abogado del Banco Chile en la "guerra del plasma", y a dos meses de que se rechazara la fusión D&S-Falabella, el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), lo notificó de que el fallo era favorable a la entidad bancaria.
Una de sus victorias judiciales más visibles y que la prensa bautizó como el segundo gran golpe que sacude a la industria del retail. EL TDLC determinó que Falabella y Almacenes Paris se coludieron para presionar a los proveedores tecnológicos para que no participaran en una venta especial organizada en abril de 2006 por el Banco Chile y Travel Club.
Sin embargo, muy pocos sabían que mientras Eyzaguirre recibía esa noticia, paralelamente afinaba los últimos detalles de la presentación de otro de los juicios más visibles que se están dando hoy en materia de libre competencia: la acusación de la Fiscalía Nacional Económica (FNE) contra CCU por abuso de posición dominante en el uso de contratos de exclusividad con algunos comerciantes.
Eyzaguirre, socio de Claro y Cía, fue contratado por CCU hace alrededor de un mes. El miércoles recién pasado presentó la contestación del requerimiento al TDLC. Quienes han seguido el caso, comentan que la presentación, de más de 100 páginas, se destacó por la acuciosidad y prolijidad.
Éstos no han sido los únicos casos que han puesto a Eyzaguirre en los medios. El 2007 fue un buen año para este litigante que recientemente fue destacado por las publicaciones más prestigiadas sobre el mundo de los bufetes: Chambers & Partners y Latin Lawyer. Ahí lo definieron "como una de las mentes legales más agudas de Santiago, con una gran formación académica y una vasta experiencia profesional en el mundo financiero".
Dedicado a la Libre Competencia desde el 2004, acumula una importante lista de clientes. "Con los que tiene no necesitaría más", dice un abogado del sector. En el último año representó a LAN en la controversia con las agencias de viajes por la rebaja de las comisiones, asunto que fue exitosamente transigido.
Además alegó ante la Corte Suprema en representación de Air Liquide en el requerimiento interpuesto por la Fiscalía Nacional Económica en contra de cuatro compañías de oxígeno. También representa desde el año pasado los intereses de la Asociación Nacional de Empresas Sanitarias -en la causa iniciada por la FNE- que mantiene el TDLC.
Dos sombreros
El año pasado Eyzaguirre intervino en relevantes operaciones en el área corporativa. Representó al Banco Itaú en la compra de BankBoston, a los nuevos dueños de McDonalds Latin America en la adquisición de la franquicia chilena y tuvo un rol clave en la fusión del Citibank con el Banco Chile.
"Justamente ésta es la ventaja de Eyzaguirre", dicen sus cercanos. A diferencia de muchos abogados que se dedican sólo a los temas de libre competencia, él tiene la ventaja comparativa de conocer y moverse muy bien en las dos áreas. Eso le otorga una sinergia importante. "Estar involucrado en una operación de fusión entre dos compañías y luego analizar una empresa desde el punto de vista judicial, desde el litigio, le permite tener dos perspectivas de un mismo tema. La gracia de Eyzaguirre es que tiene los dos sombreros", dice un abogado de la plaza.
Sus amigos comentan que desde la época en que estudiaba Derecho en la Universidad Católica, Eyzaguirre tenía claro que quería ser litigante en temas de negocios sofisticados. "Su sueño era poder hablar de igual a igual con un economista o un empresario", dicen.
Recibió los premios Tocornal y Montenegro que otorga la UC al mejor alumno de la generación y ganó la beca Fulbright para estudiar en la Universidad de Harvard. Tomó cursos legales de negocios, de temas financieros y de libre competencia.
Trabajó un tiempo en la prestigiada oficina Shearman & Sterling, en Nueva York, y a los 29 años le encomendaron que organizara la fiscalía del Citibank en Chile. Ahí estuvo tres años, hasta que lo nombraron fiscal del Citibank para toda América Latina.
Entonces partió a Miami. Estuvo a cargo del área legal de 23 países, tenía 200 abogados bajos sus órdenes y le tocó liderar las negociaciones por la crisis argentina de los años 2001 y 2002, en la que los bancos sufrieron graves daños a su patrimonio. Sólo el Citibank Argentina perdió más de US$ 2.500 millones.
Esta experiencia, dicen, es clave en su trayectoria. Su paso por la banca y el roce de jugar en ligas internacionales le dieron un manejo que muy pocos abogados gozan. Quienes han trabajado con él comentan que sabe tanto del tema financiero como muchos gerentes de banco. Y de libre competencia, más que muchos economistas.
Ese bagaje se evidenció en la fusión del Citibank con el Chile, donde Eyzaguirre representó los intereses del banco norteamericano.
Promercado
"Cristóbal es liberal en materia económica y promercado, pero está dispuesto a defender con mucha fuerza que las compañías no vulneren los principios básicos de la libre competencia", explica Ricardo Jungmann, director del Centro de Libre Competencia de la UC, entidad de la cual Eyzaguirre es miembro.
El abogado, sostienen, estuvo de acuerdo con el fallo del TDLC que impedía la fusión de Falabella con D&S. Comentó a sus cercanos que el poder de mercado que tenían dichas firmas por separado habría aumentado si se fusionaban y citó más de una vez el episodio en que Falabella se negó a aceptar tarjetas de crédito bancarias en sus locales.
Eyzaguirre sostiene que lo relevante no es el tamaño de las compañías, sino las consecuencias y eficiencias que pueda tener su fusión en el mercado. La clave en materia de libre competencia, suele decir, es que no debe haber ideas preconcebidas: cada caso es diferente y cada uno debe analizarse a la luz de los principios económicos que se apliquen.
"Una cosa es creer en la libre competencia y otra distinta es que no se exija que se cumplan ciertos estándares éticos mínimos. Las compañías deben actuar responsablemente dentro de la esfera de la libertad que le otorga un sistema económico de mercado", ha comentado a sus cercanos.
Con gigantografías
Los que lo conocen dicen que Eyzaguirre -casado con Paulina Ercilla, ocho hijos, fanático del ciclismo y el esquí- tiene tres méritos importantes: estudia a fondo los temas, trabaja con un nivel de dedicación casi obsesivo (que los clientes perciben) y asume la estrategia con una creatividad que, por lo general, suele desconcertar a la contraparte.
Escuela que, en parte, han heredado también sus otros tres hermanos abogados: José María, Sebastián y Nicolás. Todos marcados por la figura de su abuelo -el ex presidente de la Corte Suprema, José María Eyzaguirre Echeverría- y de su padre, José María Eyzaguirre García de la Huerta, socio principal de Claro y Cía., y conocido litigante.
Eyzaguirre se ha ganado la fama de alegar bien. "Es un buen orador, histriónico. Logra siempre tener a la audiencia muy concentrada", dice Javier Velozo, secretario del TDLC.
Dotes que también demostró durante el año en que fue presidente de la Facultad de Derecho de la UC. Al igual que su progenitor, con quien realizó sus primeros alegatos, Eyzaguirre Baeza es enérgico, alza la voz si es necesario o golpea la mesa para defender sus postulados. Muchos recuerdan cuando protagonizó -en medio de los alegatos por la guerra del plasma- un fuerte intercambio de argumentos con el abogado de Falabella, Felipe Bulnes.
En la audiencia pública, Eyzaguirre no titubeó en afirmar -refiriéndose a Falabella y Paris- que "estas compañías debieron transitar por el camino del desarrollo, de las grandes ligas, por el camino de las empresas que practican y exigen a sus ejecutivos los más altos estándares éticos. Sin embargo, transitaron por el camino del subdesarrollo, la mentira, el engaño y el encubrimiento", dijo.
En vez de powerpoints, como suele utilizar el resto de los abogados en sus presentaciones, Eyzaguirre llega con gigantografías de 140 por 120 centímetros que contienen dibujos, gráficos y frases cortas; éstas, según ha dicho, le permiten mantener la atención y el foco de los jueces de mejor forma que lo que logra un alegato con powerpoints.
Para ello, quince días antes del alegato se reúne con un diseñador gráfico, a quien le va describiendo el mensaje que quiere transmitir.
Contactos internacionales
Eyzaguirre cuenta con muy buenos contactos internacionales, que de alguna forma ha heredado de su padre y hermanos mayores, y que él cultivó durante los años en que trabajó en EE.UU.
"A diferencia de muchos abogados que sólo citan autores en sus defensas, Eyzaguirre contacta directamente al profesor o al jurista que escribió el libro", dice Marcela Achurra, fiscal de CCU, quien comparte con Eyzaguirre un panel en Icare.
En el conflicto del plasma, por ejemplo, consiguió un informe de José María Beneyto Pérez, un destacado abogado español, quien analizó en sesudos estudios cómo se resolvió el mismo caso en Europa. En una causa de libre competencia puede llegar a leer los trabajos de más de 25 autores de todo el mundo. Revisa la jurisprudencia latinoamericana, europea, y norteamericana. Él sostiene que la experiencia internacional de resolución de conflictos es muy útil para nuestro país, ya que Chile tiene muy poco bagaje en estos temas.
"Es muy acucioso. Por ejemplo, en el caso del plasma su escrito de observaciones a la prueba fue extenso y minucioso. Se hizo cargo en detalle de cada uno de los elementos presentados por las partes en el proceso, los que fueron muchísimos", dice Velozo.
Pablo Granifo, presidente del Banco Chile, sostiene que "es un abogado que, por sobre todo, busca soluciones. Se mueve bien en los temas macroeconómicos y en los índices de concentración de mercado. Y, al igual que los abogados en EE.UU., cuando tiene que sacar una tarea adelante no tiene horarios".
"Eyzaguirre jamás te propondrá una tesis sin sustancia", dice Domingo Valdés, fiscal de Enersis, quien agrega: "Ésa es una gran ventaja a la hora de pararse frente al TDLC".
Su mayor activo, argumentan otros abogados, es su seriedad. "Es muy correcto éticamente. Rehuye cualquier asomo de tinterillada, no es un abogado que se refugie en resquicios legales, evita la discusión pequeña y se concentra en los argumentos jurídicos y económicos de fondo", dice Velozo.
El próximo caso
En el caso de CCU -la Fiscalía Nacional Económica acusó a la empresa de abuso de posición dominante al realizar contratos de exclusividad con distribuidores- Eyzaguirre, según se ha sabido, revisó los contratos y tras leerlos consideró que no hay ilícito alguno y ni que existen prácticas monopólicas.
Está convencido de que aquí el TDLC no tiene un "caso". A partir del estudio de la jurisprudencia europea, norteamericana y chilena, y según los principales autores en la materia, concluyó que no existe infracción. Para el abogado, las cláusulas de exclusividad son una práctica propia de la industria de bebidas y que involucra a un número muy menor de locales: sólo el 4% de todas las ventas de CCU.
Además, sostiene que muchas veces son los mismos comerciantes quienes solicitan a CCU la celebración de estos contratos a cambio de pagos de prestaciones y/o entrega de mobiliario, vasos, carteles, etcétera. Por eso no tendría efecto anticompetitivo alguno.
Además, Eyzaguirre ha sostenido que este tipo de contratos también los tienen los competidores de CCU para publicitar sus productos en todo el mundo.
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