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Wanderers S.A. entra a la cancha

Nicolás Ibáñez Scott y su hijo Nicolás Ibáñez Varela.

Han pasado sólo dos meses desde que el grupo de inversionistas liderado por el ex candidato presidencial Joaquín Lavín; el dueño de D&S, Nicolás Ibáñez, y su hijo; Pablo Turner, y el presidente de Endesa, Mario Valcarce, entre otros destacados empresarios y ejecutivos, tomó la concesión del club deportivo Santiago Wanderers. Los planes ya apuntan a lo más alto: en tres años aspiran a convertirse en el club de regiones más importante de Chile y a consolidarse como formadores de jugadores de primer nivel. En cinco años esperan abrir la propiedad a fondos de inversión y generar alianzas con clubes europeos.

Por  Antonieta de la Fuente
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Desde febrero pasado, el club más antiguo del fútbol chileno, Santiago Wanderers, tiene un nuevo grupo de barristas. No es un grupo cualquiera: se trata de los nuevos accionistas de La Joya del Pacífico, la sociedad anónima que tomó la concesión del club por 30 años y que promete devolverlo a primera división, mejorando de paso su alicaída situación económica.
No importa si juega de visita o de local, los nuevos inversionistas llegan en patota, con familia incluida e incluso con la camiseta puesta. Entre ellos es posible ver al presidente de Endesa, Mario Valcarce; al ex candidato presidencial Joaquín Lavín; al propietario de D&S, Nicolás Ibáñez; y al vicepresidente ejecutivo del Grupo Altas Cumbres, Jorge Lafrentz, presidente del club.

Ellos son sólo una parte de un verdadero dream team que tiene a su cargo levantar al decano del fútbol chileno -como llaman los wanderinos al club-, que el 2007 la municipalidad declaró "Patrimonio intangible de la ciudad de Valparaíso".

Según el censo 2002 el elenco porteño es el cuarto club deportivo con más seguidores del país, sólo superado por Colo Colo, la Universidad de Chile y Universidad Católica. Esos antecedentes fueron clave para los inversionistas a la hora de apostar.

Sólo llevan dos meses a la cabeza de Santiago Wanderers y los planes son ambiciosos. En tres años aspiran a convertirse en el club de regiones más importante del país y a potenciar su marca a nivel nacional. Todo eso para que en cinco años más el club pueda abrir su propiedad a fondos de inversión y de capital de riesgo interesados en la industria del espectáculo y, por qué no, generar alianzas estratégicas con clubes europeos para el traspaso de talentos. 

Un desafío no menor para el cual ya están comenzando a mover sus fichas. Juntos lograron levantar $ 1.600 millones para pagar las deudas que acarreaba el club -que ascienden a $ 1.700 millones y que se están renegociando actualmente- e invertir en las divisiones inferiores, su gran apuesta. Porque tienen claro que para que Santiago Wanderers pueda transformarse en un equipo rentable en el largo plazo, la formación de talentos es clave.

Ya nombraron como gerente general al ingeniero comercial Ignacio Eguiguren -hermano del abogado y accionista del club Alberto Eguiguren-, quien desde hace años ha estado ligado al fútbol como comentarista deportivo. Desde principios de febrero se instaló definitivamente en Valparaíso, en la sede del club en la calle Independencia, y trabaja en terreno preparando el proyecto deportivo y comercial.

Wanderers bajó a segunda división en diciembre pasado. Por eso ahora, el objetivo inmediato es volver a posicionarlo en primera división con la ayuda del técnico Gustavo Huerta y reflotar la marca en la V Región.

Para alcanzar las metas propuestas, se definieron comités que se reúnen cada semana. En ellos participan los accionistas según su especialidad. Es así como el comité de administración y finanzas está a cargo el ex gerente general del Banco Sudamericano y socio de Gemines, Juan Luis Köstner; en el comité de fútbol -que dirige Miguel Mejide- también participa Mario Valcarce. El comité comercial es liderado por Nicolás Ibáñez Scott y el de comunicación y responsabilidad social está a cargo de Ignacio Eguiguren.

Jorge Lafrentz explica que se acordó que todos los socios entreguen parte de su tiempo y sus conocimientos y que exista un compromiso real de cada uno.

Actualmente, el control accionario de La Joya del Pacífico -la firma que tiene la concesión de Santiago Wanderers por 30 años- lo tiene la sociedad Playa Ancha, con el 30% de la propiedad. En ella participan Alberto Eguiguren, Juan Luis Köstner, Nicolás Ibáñez y los hermanos Pablo, Andés y Patrick Turner.

El 70% está repartido en partes casi iguales por el resto de los accionistas.

Dream team

El "dream team" que conforman los accionistas de La Joya del Pacífico también está compuesto por Patricio García, director de la Compañía Sud Americana de Vapores; el presidente del grupo de empresas Ultramar, Wolf Von Appen; el dueño de Carozzi, Gonzalo Bofill; el gerente contralor de Banmédica, Roberto Carrasco; el agricultor Hernán Cortés; los accionistas del Grupo Security, Francisco Silva, Renato Peñafiel y Ramón Eluchans; Carlos Grossman de Construcciones Grossman; y el gerente de Presto de D&S, Elías Ayub.

A todos los une una conexión especial con el puerto de Valparaíso y la V Región. De hecho, Ayub, Ibáñez y Lafrentz son grandes amigos y se conocieron mientras estudiaban en la Universidad Adolfo Ibáñez, en Viña del Mar. El padre de Lafrentz fue presidente de Wanderers durante la década de los 70y su abuelo fue el fundador del Hospital Gustavo Fricke.

Otro de los fanáticos es Valcarce: "Mi afición por Santiago Wanderers genera varias bromas. Soy nieto e hijo de wanderinos y socio con butaca desde hace años en el estadio Valparaíso", dice.

El presidente de Endesa cuenta que fue contactado a través de LarrainVial y que le pareció un proyecto atractivo con socios de primer nivel. Explica que el comienzo deportivo en la nueva etapa no ha sido fácil -están séptimos en la tabla de posiciones de Primera B-, pero que confía en que con el apoyo de los porteños y la decisión de los nuevos propietarios de "reverdecer laureles" pondrán a Santiago Wanderers en primera división.

Entra Ibáñez jr.

El primer paso para formar la sociedad lo dieron Alberto Eguiguren y Joaquín Lavín. Ambos exploraban desde hace dos años la posibilidad de entrar a la propiedad de un club de fútbol e incluso estuvieron detrás del proyecto para transformar a Unión Española en sociedad anónima.

Luego de que esa iniciativa no prosperó, en junio tomaron contacto con los dirigentes de Wanderers. Se reunieron en las oficinas de Alberto Eguiguren, en el estudio Honorato, Russi & Cía, en pleno barrio El Golf, y comenzaron a dar forma a lo que sería La Joya del Pacífico.

Luego contactaron a Lafrentz, a quien Eguiguren conocía como asesor legal del Grupo Altas Cumbres. Cuando el proyecto estuvo avanzado pidieron a LarrainVial que estructurara la operación.

Fue el hijo del dueño de D&S, Nicolás Ibáñez Varela quien, junto al equipo de finanzas corporativas del banco de inversión, dieron forma al proyecto. Ellos se hicieron cargo del proceso de negociación con la corporación Santiago Wanderers para reunir las firmas necesarias que permitieran convertir al club en sociedad anónima.

No fue un proceso fácil. Junto al director de Finanzas Corporativas de LarrainVial, José Miguel Barros, tuvieron que ir dos veces a la asamblea de socios a presentar el proyecto, hasta que obtuvieron la aprobación. Además llevaron a cabo el due diligence legal, contable y el tributario.

Ibáñez Varela hoy es asesor estable del directorio y viaja a la V Región regularmente a apoyar al equipo en el estadio.

Vender jugadores

Los nuevos socios de Wanderers tienen claro que para que el proyecto sea rentable es necesario trabajar codo a codo con la comunidad y focalizarse en la formación de jugadores.

Nicolás Ibáñez Varela explica que para que un club de fútbol sea exitoso, su modelo de negocio debe estar sustentado en cuatro pilares: la recaudación por los partidos de local, los ingresos por venta de publicidad en la camiseta, estáticos y productos de merchandising; los ingresos por derechos de televisión y radio; y la venta de jugadores.

El analista aclara que ése es el objetivo de largo plazo para el club: "Las primeras tres líneas de ingreso debiesen equilibrar los costos del club y financiar la operación normal. La venta de jugadores es lo que permite generar utilidades que pueden ser reinvertidas a futuro".

Por eso, el foco de las inversiones está puesto justamente en las divisiones inferiores y en preparar jugadores que puedan transformarse en estrellas del fútbol nacional e internacional. Ésa es la apuesta del nuevo proyecto. De hecho, la historia indica que una de las grandes fortalezas de Wanderers es justamente ésa: la formación de talentos. De sus filas salieron varios grandes del fútbol nacional como Elías Figueroa y Raúl Sánchez. Y más recientemente han vendido jugadores que han triunfado en el fútbol nacional e internacional: Reinaldo Navia, Claudio Núñez, David Pizarro, Moisés Villarroel, Michael Silva y José Contreras.

Las cifras hablan por sí solas: en los últimos siete años, la venta de jugadores bordeó los US$ 9 millones.

"Los expertos dicen que los cerros porteños son un terreno muy apto para las personas que tienen habilidades futbolísticas. Por eso si existe un proyecto profesional, dirigido correctamente por especialistas, tienes la oportunidad de formar buenos jugadores", dice Lafrentz.

Para lograr ese objetivo la administración del club está en pleno proceso de diagnóstico de las canchas que se usan actualmente para entrenar. La idea es rescatar las de mejor calidad. Además, se están creando más escuelas de fútbol en toda la V Región: acaba de abrirse una en La Ligua, donde participan niños desde los 6 años. Otra iniciativa es perfilar un plan para trabajar de cerca con los colegios de la región con el fin de buscar talentos.

Marca posicionada

Según un estudio encargado a fines del año pasado por la administración del club, Wanderers es una de las marcas más fuertes y con mejor imagen de la V Región. Un dato no menor, porque parte del proyecto está basado justamente en generar actividades y productos para posicionar el nombre Santiago Wanderers. Y no sólo en la V Región, sino a nivel nacional. 
Para eso, están en negociaciones con diferentes empresas de merchandising, entre ellas Consorcio América, que trabaja con otros clubes deportivos como Colo Colo, para desarrollar productos de juguetería, accesorios de hogar y vestuario asociados a la marca. Otra alternativa, según explica Ignacio Eguiguren, es crear una alianza estratégica con una empresa de retail que tenga representación exclusiva de los productos.

La apuesta comercial va incluso más allá. Además de los accesorios típicos de merchandising, quieren entrar a otros mercados no tan tradicionales para este tipo de marcas, como el de alimentos. "Estamos trabajando en un proyecto comercial que es diferente a lo que ya existe. Estamos frente a una marca muy potente", afirma.

La publicidad es otro de los temas que preocupan al club caturro. Actualmente no cuentan con auspiciadores. Por eso mantienen negociaciones con diferentes marcas, tanto de la V Región como nacionales, para cerrar entre abril y mayo los nuevos contratos. Ignacio Eguiguren explica que no ha sido fácil porque tomaron el control del club en febrero, cuando las empresas ya tenían definidos sus presupuestos para 2008.

La idea es incorporar cinco auspiciadores oficiales que tengan todos los derechos comerciales, con presencia en la camiseta, en las canchas de entrenamiento, en el estadio, en la página web y en las conferencias de prensa.