|
Sus redes: desde Lagos a la amiga de Bachelet
Yasna Provoste no proviene de ninguna dinastía política. Sus orígenes están en Vallenar, donde a los 13 años comenzó a participar en charlas políticas organizadas por la Democracia Cristiana. Quienes conocen su trayectoria aseguran que fue el diputado Jaime Mulet quien le dio el gran espaldarazo. En el entorno del ex DC afirman que él hizo gestiones ante Belisario Velasco para que fuera designada gobernadora y luego ante José Miguel Insulza para que ocupara el puesto de intendenta.
Sin embargo, al poco tiempo Provoste rompió con Mulet y con Adolfo Zaldívar. "Ya en 2002 cuando era intendenta comenzó a nombrar funcionarios que no iban de acuerdo a las preferencias colorinas y se aferró al círculo laguista y empezó a desplegar lazos con Soledad Alvear", dice un dirigente DC.
A Ricardo Lagos lo conoció mientras era gobernadora y él, ministro de Obras Públicas. Estuvieron juntos en terreno y el ex presidente alabó su capacidad de gestión y liderazgo. Por ello, la designó más tarde ministra de Mideplan, cargo que desempeñó hasta el final de ese mandato.
Ya en el gobierno de Michelle Bachelet fue nombrada directora ejecutiva nacional de la Fundación Integra, dedicada a la infancia. Ahí estrechó lazos con la directora de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), Estela Ortiz, una de las amigas más cercanas de la presidenta. Ése fue el paso previo para finalmente asumir en Educación, a mediados de 2006.
Audaz en lo público, mucho tacto en lo privado
Un mes después de su debut como ministra de Educación, Yasna Provoste fue invitada por la Universidad de los Andes para que expusiera en el congreso Jóvenes y Política. Allí, frente a un grupo de estudiantes universitarios, aprovechó de defender a la clase política y criticar duramente a la Iglesia y a los empresarios. En un estilo desafiante aseguró: "No quiero entrar en problemas, pero nunca he visto a un líder de un grupo económico golpeando la puerta en San Miguel, Cerro Navia o Milipeuco preguntándole a la gente cómo está. Nunca he visto a ninguna autoridad del mundo eclesiástico golpeando la puerta de un ciudadano".
Para muchos esta intervención fue audaz, mientras que otros la consideraron un error. "Es una ministra demasiado locuaz, poco prudente, que emite opiniones de las que después se arrepiente", afirma el diputado UDI José Antonio Kast. Luego de sus dichos, Provoste afirmó, medio en serio medio en broma, que había hecho las declaraciones "muy afiebrada" y que ellas podrían haber sido producto del delirio.
En privado, la ministra sabe morigerar sus juicios. Un cercano a Patricia Matte cuenta que tras las declaraciones en la Universidad de los Andes, fue la propia Provoste quien la llamó por teléfono para explicitarle que sus críticas no apuntaban ni a ella ni a su familia.
En otra ocasión, relata un miembro del Consejo Asesor para la Educación, Provoste, en una conversación privada, le expresó que ella no estaba en contra de que los privados participaran en la gestión de los colegios. "Me dijo que ella sabía que los colegios con fines de lucro debían existir y que, de hecho, tenía a sus hijos en planteles privados. Sin embargo, pocos días después, en medio de una exposición pública y en mi presencia, cambió drásticamente su opinión y atacó el lucro. Se dio cuenta de que el grupo duro de la DC y los socialistas estaban en esa línea y era mucho más conveniente atacar el lucro que defenderlo".
La intendenta que repartió agua mineral
Tanto aliados como detractores recalcan que una de las fortalezas más apreciadas de Provoste es su capacidad para responder rápidamente ante solicitudes y conflictos. "Como dirigente gremial es muy importante saber si es posible avanzar o no en un tema para no desgastarse innecesariamente. En ese sentido, ella es franca y da respuestas rápidas, a diferencia de sus antecesores que dilataban bastante más los temas", dice Jorge Pavez, ex presidente del Colegio de Profesores.
Un episodio concreto que muestra este estilo sucedió en 2002, cuando era intendenta de la III Región. Allá, aún recuerdan su ágil reacción cuando las aguas de la localidad de Diego de Almagro fueron contaminadas con arsénico por los desechos que apilaban las mineras. En dos horas, la entonces intendenta ordenó a la Empresa de Servicios Sanitarios de Atacama repartir agua mineral embotellada a todos los habitantes del lugar. La medida fue aplicada durante dos semanas hasta solucionar el problema.
Hoy Provoste sigue demostrando su capacidad ejecutora: tiene línea directa con los alcaldes, especialmente con los de su sector. Una asesora del edil de Peñalolén, Claudio Orrego, asegura que "Provoste escucha y contesta todos los llamados. Como ministra es muy ejecutiva y da soluciones rápidas, por eso no es raro que en marzo los alcaldes Alberto Undurraga y el propio Orrego fueran al ministerio para apoyarla frente al tema de la acusación constitucional".
En esta misma línea, un ex miembro del Consejo Asesor para la Educación asegura que Provoste se destaca por su capacidad de trabajo: "Se levanta todos los días a las 6:00 de la mañana y a las 7:00 tiene todo leído. No flojea ni un cuarto de hora al día. Estudia los temas y cuando llegas a una reunión sabe perfectamente de lo que le estás hablando. Es cierto que no sabe demasiado sobre temas técnicos de educación, pero ése no es su problema, sino de quien decidió ponerla en ese cargo".
Su disputa con Romaguera
Cuando Provoste asumió Educación muchos en el ministerio pensaron que era una buena oportunidad para crear puentes entre la nueva titular y la subsecretaria Pilar Romaguera. La relación de esta última con Martín Zilic había sido compleja, marcada por el tema de la revolución pingüina y las distintas visiones de cómo enfrentar la crisis.
Si bien en un comienzo ambas lograron aunar fuerzas y alcanzar objetivos comunes -como sacar el proyecto de subvención preferencial y crear el Consejo Asesor Presidencial-, la relación se deterioró con el tiempo. Una ex asesora del ramo asegura que la ministra vio a Romaguera -doctora en Economía y experta en educación- como una amenaza.
Al menos tres hitos marcaron el quiebre definitivo. Primero, cuando se logró un acuerdo con el Colegio de Profesores para el aumento de los sueldos de los académicos, a fines de 2006. Jorge Pavez dice que las negociaciones cotidianas fueron guiadas por Romaguera y no por la ministra. Eso molestó a Provoste.
La relación se quebrantó aún más cuando la ministra eligió a Pedro Montt -uno de sus más cercanos colaboradores- y no a Romaguera para conformar la Comisión Técnica que daría seguimiento al Consejo Asesor. La decisión causó tanto ruido, que La Moneda tuvo que salir al paso y paralelamente creó una comisión de subsecretarios.
Lo que definitivamente tiñó de negro la relación fueron las negociaciones que Romaguera tuvo con Hacienda para acordar la reducción de la regla del superávit fiscal del 1% al 0,5% y traspasar la diferencia a Educación, tema que se anunció en el discurso del 21 de mayo de 2007. "Esto produjo la molestia de la ministra, porque las conversaciones se llevaron en forma demasiado privada y no le dieron información suficiente. De hecho, Provoste entendió esta situación como una deslealtad de parte de la subsecretaria", dice un funcionario de Educación.
En los pasillos de esa cartera aseguran que tras este impasse el trabajo entre ambas se hizo insostenible.
Los parelés a Aylwin y Viera-Gallo
Otro de los episodios que hablan de un carácter duro fue el que protagonizó con la ex titular del ramo, Mariana Aylwin, en agosto del año pasado. A la cuarta sesión de la Comisión que estudiaba el contenido de la reforma educacional, asistieron varios parlamentarios y técnicos de la oposición, como Cristián Larroulet y Patricia Matte. A la misma sala del Palacio Ariztía donde se reunían también llegó Mariana Aylwin, quien había sido designada como la experta de la DC por Soledad Alvear.
Antes de que comenzaran a trabajar, según recuerda un asistente a esa reunión, apareció un asesor de Provoste, quien les pidió a todos los presentes que se cambiaran de sala. Molesto, el grupo accedió. Sin embargo, Mariana Aylwin fue excluida, pues según la ministra el encuentro era sólo para parlamentarios.
Tanto disgusto causó este desencuentro que el propio presidente de la Comisión de Educación de la Cámara, Gabriel Silber, se retiró de la instancia para solidarizar con Aylwin. "Provoste quería liderar este tema y como la Mariana había sido ministra no quería que la opacara. No se pierde en el tema del poder. Es muy dura, siendo siempre amable", asegura un miembro de esa Comisión.
En sus intentos de no perder protagonismo, la ministra no hace diferencias entre técnicos, asesores o sus propios pares. Así lo dejó claro cuando encaró al ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, a quien en medio de la negociación para lograr un acuerdo transversal para la reforma educacional, le hizo patente que era ella, y no él, quien lideraba este tema por expreso encargo de la presidenta. Uno de los participantes de esa instancia asegura que desde ahí en adelante "Viera-Gallo nos dijo que cuando tuviéramos alguna sugerencia al respecto no lo llamáramos a él sino que a Yasna Provoste".
No rehúye al conflicto. "A pesar de lo delicado que era el clima durante la crisis pingüina y de que ella era nueva en el cargo, siempre se le vio cómoda manejando el difícil episodio. Sabía que la situación iba acompañada de las cámaras y la exposición pública le servía para posicionarse", dice un alcalde de la Alianza.
Diestra en el trabajo en terreno
En el Ministerio de Educación reconocen que a su titular le gusta estar en todos los temas importantes. Así, por ejemplo, en plena crisis del Transantiago decidió visitar una escuela en Gran Avenida y se aprendió todo el recorrido para llegar hasta ese establecimiento.
Otra de sus virtudes es su experiencia a la hora de trabajar en terreno. "Siempre se dirige a las personas por su nombre y apellido. En una oportunidad un grupo de mujeres mapuches caminaba por el centro hacia La Moneda. Entonces la ministra reconoció a una de ellas y la saludó en su lengua -el mapudungún- y luego le preguntó por su familia a la cual recordaba bien", dice un ex funcionario de Educación.
Famosa por su locuacidad, Provoste memoriza sus discursos. Cuando va a cualquier lugar remoto a inaugurar un colegio pide a sus asesores que le confeccionen una completa bibliografía del establecimiento. Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales, recuerda haber quedado muy sorprendido con la actuación de la ministra cuando en marzo del año pasado ésta asistió a la ceremonia de entrega de unas becas que otorga esa casa de estudios. "Improvisó un discurso estupendo sobre la igualdad de oportunidades. Los alumnos quedaron muy entusiasmados y se acercaron para sacarse fotos con ella y conversarle. Se dio el tiempo para responder sus preguntas y conocer sus historias personales".
Durante una premiación de un concurso de lectura para estudiantes municipales de primero básico, Provoste subió al escenario y en vez de dar un discurso en el estrado optó por sentarse en el suelo y contarles a los niños cómo ella había aprendido a leer junto a sus padres en el norte.
María Cartagena, dirigente de las temporeras de la III Región, la recuerda como una excelente intendenta. "Ella estaba siempre en terreno y con la gente. El año pasado cuando vino con la presidenta Bachelet a inaugurar una escuela de música me identificó entre la gente y en frente de todos destacó mi trabajo con nombre y apellido", recuerda la temporera.
Su círculo de hierro
A Yasna Provoste le gusta trabajar con su círculo de hierro: su asesor personal, Freddy Ramos, es a quien más escucha y quien, aseguran en el ministerio, entra y sale de su oficina sin tocar la puerta ni avisarle a la secretaria.
Otro de los cercanos es Pedro Montt, jefe de la Unidad de Currículo y Evaluación. Si bien el funcionario lleva varios años en la cartera, ha sido Provoste quien más lo ha empoderado. A ellos se les unen su asesor comunicacional, Óscar Soto, y Paula Ruz, quien se vino con ella desde la III Región.
Un rasgo característico en el estilo de la ministra es que ante el menor atisbo de desconfianza, prefiere aislar a la persona. Por ello muchos funcionarios han dejado la cartera: entre ellos el DC Carlos Concha, jefe de la División de Educación General, y Cristián Rodríguez, jefe de la División de Administración General, quien fue reemplazado por Nidia Cepeda, también funcionaria de la Región de Atacama.
Con barra propia
Su objetivo final: ser senadora por la III Región. Para eso ha trabajado hasta el más mínimo detalle. En la última junta nacional de la DC, en mayo de 2007, se le vio haciendo campaña para lograr imponer a su asesor Freddy Ramos como consejero nacional del partido. "En esa oportunidad, y a diferencia del perfil más independiente que muestran los otros ministros, ella participaba activamente del proceso de votación y entregaba a los militantes de base su tarjeta de presentación, la cual traía el nombre de Freddy Ramos escrito al reverso. Finalmente, Ramos sacó una de las primeras mayorías y eso que no es un nombre conocido dentro de la falange", dice un militante.
Pero sus pasos como operadora política ya se hacían ver en 2004 cuando asumió como ministra de Mideplan. En esa oportunidad, y consciente de la importancia de las manifestaciones de apoyo público, organizó una comitiva que llegó en bus desde la III Región para vitorearla. Estas "hinchadas" se han repetido, como por ejemplo a mediados del año pasado, cuando fue al Congreso a defender la idea de poner fin al lucro en la educación. Entonces un grupo de miembros de la juventud DC la esperaba a la entrada del Parlamento gritando consignas a su favor.
|