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Del juego de suma cero...
Los resultados de la encuesta del Consejo Trabajo y Equidad dados a conocer ayer no dejan de ser sorprendentes. Especialmente a la luz de las nociones de que Chile es un país en que las relaciones laborales se encuentran en un proceso de creciente beligerancia. Lo curioso es que todos parecemos coincidir en este diagnóstico, incluso cuando no tenemos acuerdo sobre las causas del problema.
Por un lado están quienes creen que los sindicatos podrían ser obviados en una sociedad moderna, que los sindicatos son algo que no agrega valor a los trabajadores, que sólo sirven para impulsar agendas políticas y para entorpecer el desarrollo productivo. Los sindicatos, de acuerdo a esta visión, son un problema que hay que mantener a raya.
Por otro lado están quienes sienten que Chile es un país de trabajadores explotados y empresarios abusadores, donde los sindicatos han sido debilitados hasta el punto de no poder jugar un rol efectivo.
Una lectura de la forma en que se presenta el debate laboral pareciera mostrar un país que se encuentra atrapado aún por la lógica del conflicto de clases. Pareciera que nos encontramos en el plano de las posiciones irreconciliables y que lo único que queda es imponer posiciones de fuerza política en una dirección y en otra.
La encuesta muestra una fotografía bastante diferente.
Sí a los jefes, sí a los sindicatos
El sondeo nos muestra un mundo en que los chilenos parecen tener buenas percepciones de su lugar de trabajo y de su relación con la gerencia. No parece ser que perciban a su lugar de trabajo como un espacio para la lucha de clases, sino más bien como uno para el progreso social, personal y material.
Al mismo tiempo, nos muestra un mundo en que los trabajadores tienen una buena opinión acerca del rol de los sindicatos y el beneficio que les reporta tenerlos. En la encuesta, ese juego de suma cero, simplemente no existe.
Veamos la evidencia empírica: se les preguntó a las personas el grado de acuerdo que tenían respecto de ciertas frases que describieran su lugar de trabajo. El 45% afirmó que éste ofrece oportunidades para avanzar (el 37% se mostró en desacuerdo). El 59% estaba de acuerdo con que su empleo daba oportunidades para crecer y aprender (23% en desacuerdo) y el 56% afirmaba sentirse como en su casa en su lugar de trabajo (22% en desacuerdo).
Cuando desagregamos estas preguntas por tamaño de empresa, aparece que las respuestas favorables aumentan en las más grandes y en las pymes tienden a predominar las respuestas positivas. No parece, en definitiva, que los trabajadores sientan que sus lugares de trabajo son espacios de explotación y alienación. De hecho el 59% manifiesta que, en general, su salario le alcanza para cubrir su presupuesto familiar (40% dice que no le alcanza), lo que muestra un balance no negativo en las opiniones respecto de las remuneraciones. Sin embargo, sólo el 37% cree que se le paga bien (42% sostiene lo contrario).
Pero lo más interesante ocurre cuando les preguntamos sobre la relación que tienen con sus pares y jefes. Más del 82% declara tener una relación "buena" o "muy buena" con sus pares y análogamente más del 82% también dice mantener una "buena" o "muy buena" con su jefe directo. La relación con los jefes es tan buena como con los pares. Cuando uno desagrega esta pregunta según el tamaño de la firma, los resultados se mantienen. En síntesis, más del 80% de los trabajadores valora positivamente la relación laboral dentro de la empresa.
Por otra parte, cuando les preguntamos por su apreciación de los sindicatos, los trabajadores tienen una visión mucho más balanceada de la que suele difundirse en la arena política. Respecto a la formación de un sindicato en su firma, el 41% lo aprueba (sólo 7% se opone). Lo más interesante ocurre cuando se inquiere sobre el aporte de estas organizaciones. En los trabajadores de empresas con sindicato, el 80% considera que éstos logran un trato más digno, el 77% que consiguen mejores salarios y el 77% que logran mayor estabilidad laboral. Estos porcentajes tienden a crecer entre las pymes.
En breve, no es efectiva la aseveración de que las personas no valoran a sus sindicatos. Todo lo contrario. Cuando se les pregunta si se debiera aumentar o disminuir la capacidad de los trabajadores de negociar colectivamente, el 81% dice que se debiera aumentar. Estos resultados son similares a través de tamaños de empresas, y para compañías con y sin sindicato. En síntesis, más del 80% de los encuestados quieren más sindicatos y más negociación colectiva.
La encuesta nos muestra variada evidencia de una población bastante más optimista respecto del desarrollo del país, las oportunidades de crecimiento personal y de movilidad social de lo que pareciera inferirse de la prensa cotidiana. El 60% estima que hace diez años pertenecía a la clase baja o media baja; pero se percibe que ese porcentaje cae a 33% en 10 años más. El 45% opina que estará en la clase media en diez años y el 17% que será de clase media alta (hace una década estos porcentajes eran de 33% y 6% respectivamente).
Más aún, parece que la abrumadora mayoría percibe que las causas del éxito económico radican en atributos personales. El 40% cree que se debe a la iniciativa y talento, el 27% a la responsabilidad y trabajo duro, el 26% al nivel de educación. En cambio, apenas el 9% piensa que se debe a la herencia y sólo el 7% a los pitutos.
Aparentemente se percibe una sociedad más meritocrática de lo que uno podría haber pensado. Cuando se pregunta si la tarea de buscar oportunidades es de uno o del Estado, el 58% cree en lo primero, 21% en lo segundo y 18% opta por las dos alternativas.
En fin, ésta es apenas una fracción de los resultados de la encuesta pero, a nuestro juicio, entregan un mensaje. No pareciera ser cierto que estemos condenados a un perpetuo escalamiento del conflicto laboral o a la sumisión de una parte a la otra. De hecho, la disposición de los trabajadores es hacia un lugar de trabajo que parece más un espacio de colaboración y cooperación que de conflicto y beligerancia.
Además se observa un rol importante y positivo para los sindicatos, al mismo tiempo que se destaca la iniciativa individual y el esfuerzo personal. La encuesta proporciona una imagen bastante más balanceada y conciliadora de lo que se escucha en la discusión pública.
Juego de suma positiva
Desde nuestro punto de vista lo que tenemos es una oportunidad de cambiar el paradigma del debate laboral desde uno de conflictos de suma cero hacia uno en que las diferentes partes -trabajadores, dirigentes sindicales, gerencia y dueños- entren en un proceso de construcción de confianzas y de cooperación.
Da la impresión de que los chilenos sienten que el lugar de trabajo es un espacio benigno y aspiran a que éstos sean buenos. En esos buenos trabajos hay progreso sobre la base del esfuerzo y la productividad, la relación con los jefes es constructiva y los sindicatos cumplen un rol importante.
Nos preguntamos si no será posible girar la discusión laboral en una dirección más constructiva y cooperativa. Nuestra intuición es que existen enormes espacios de ganancia de productividad, competitividad y calidad social que se podrían lograr si es que promovemos un enfoque de suma positiva.
Probablemente la dirección a seguir es una donde la política pública se dedica a promover el diálogo y la cooperación dentro de la empresa. Donde se mira a la empresa como una comunidad que tiene propósitos compartidos y no como un amasijo de contratos entre rivales. Nuestra convicción es que los buenos trabajos son esos donde existen empleadores que creen que sus trabajadores sí tienen algo que aportar, que sí tienen buenas ideas (sobre seguridad, sobre mejoría de procesos, sobre manejo de personal, sobre políticas de capacitación). Que los trabajadores están dispuestos a jugársela por empresas que proveen esos buenos trabajos. Que los sindicatos tienen un rol en el diálogo y, por lo tanto, que es beneficioso para todos que invirtamos en tener más y mejores dirigentes sindicales. Que los trabajadores chilenos creen en el rol de su esfuerzo individual y al mismo tiempo en el rol de sus organizaciones colectivas. Que los buenos trabajos tienen buenos sindicatos, mucho diálogo y cooperación.
Nos preguntamos si será posible girar el debate laboral en esta dirección. Nos parece que la encuesta nos indica que esto ya existe en un número significativo de empresas y es la aspiración de la mayoría de los trabajadores chilenos.
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