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Tés y especias
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Snacks y cereales
¿Había pensado en hacer un aperitivo a la coreana? Pues bien, son snacks realmente diferentes. Hay candies de té verde y de ciruela, pastillas de tomate y alfajores de arroz con chocolate. Aunque agotados por el minuto, aquí incluso ostentan ser los únicos que tienen chicles de rosas y de flores de acacia. De producción propia marca Assimarket, también encontramos jengibres confitados -a $3.000 el medio kilo-. También hay aireados suflés de los más diversos tipos: de plátano ($1.500), camarón picante ($1.600), camote ($1.500), cebolla ($1.800) y de maní con calamares ($700), de fuerte gusto salino. ¿Pero hay acaso algo más abundante que los cereales? Pues aquí hay más de diez tipos de arroz -desde el integral y el blanco hasta el negro, el salvaje y el dulce-, el pequeño y amarillento poroto "mung", que viene pelado. y porotos verdes secos ($2.800 el kilo) ¿Otro formato para un cereal? Sí. Y además dulce: miel de choclo, a $1.800.
Jugos y leches
En este supermercado existan dos refrigeradores, uno a cada extremo del local, para separar los jugos provenientes de China y los de Corea. En el lado chino, hay jugos como el de Aloe Vera ($600), más parecido a una mezcla de melón tuna con miel, y con ordenados y pequeños trozos de aloe dando vueltas. También hay jugos de té verde con limón ($1.000), de té verde con miel, de lychees -fruto chino muy perfumado-, espárragos y de caña de azúcar ($600), que vienen en latas de 375 ml. También hay jugos y leche de arroz ($2.500 el medio litro). A un costado, mira de reojo una rara colección de helados: desde melón verde y sandía hasta helados cremosos -tipo sándwich de galleta- con porotos rojos, crema de arroz o de choclo, a $500. Desde la heladera del frente, los coreanos coquetean con sus raros jugos de sésamo negro, coco con uva blanca y hasta de poroto negro, todos a $600.
Tés y especias
No todo el té viene en bolsitas u hojas secas. Assimarket tiene frascos de un kilo con concentrados -tipo mermelada- para hacer té. Sólo hay que disolverlos y revolver. Hay de jengibre con miel, de jojoba y de limón concentrado y maduro, a $5.900 el kilo. Y del tradicional formato de bolsitas u hojas, hay de todos los colores: tés negros, rojos, verdes y hasta blancos ($1.500 los 50 gramos). Este último, suave y con un leve tono cítrico, exige agua a punto de hervir y rechaza el azúcar. Pero al preparar las bolsas de té de choclo -20 bolsas, en formato suficiente para una tetera completa- el azúcar pide entrar. Completan la lista numerosos tés a granel, el té verde con arroz integral ($1.500 los 37 gramos), el té de trigo para bebés ($1.700), el té de planta acacia y el té de ciruelas ($2.500 las 20 bolsitas). Ingredientes no faltan. ¿Ya tiene suficientes? Si le faltaban los palitos chinos, agréguelos por mil pesos, diez.
La familia coreana: Cheong Sung y Soon Ok Kim Suh
La dueña Soon Ok Kim Suh habla poco, pero hace muchas señas. Y cuando una pregunta le resulta difícil de responder, llama por un micrófono de karaoke, conectado a los parlantes del supermercado, a cualquiera de sus cinco ayudantes. ¡Luis!, ¡Ester!, ¡Juan!, ¡Mauro!, ¡Diego! A partir de ahí, la explicación viene en castellano. Y mientras la gente compra, la familia coreana, que vive en el tercer piso, se reúne en torno a una estufa a parafina que calienta el agua de una curiosa tetera dorada, la cual entrega el calor necesario para el té verde. "Un médico coreano decirme que té verde muy bueno para salud, para cáncer" dice con simpáticos tropiezos verbales Cheong Sung, marido de Soon. Quien les ayuda también con los asuntos del negocio, gracias a su castellano fluido, es Samuel, su hijo. Él se encarga de explicar qué es esa música que se escucha a lo lejos: cuando Cheong no está en la caja, se pasea cantando por el supermercado. No son melodías típicas coreanas, sino cantos de iglesia. De la presbiteriana. De la que Cheong es su director coral cada domingo.
Deshidratados
Los deshidratados son ancestrales en la dieta asiática, pues comenzaron como el primer método de conservación de la comida. Y aquí parece haberse resumido esa historia. Hay en abundancia, desde el wakame -alga deshidratada que se usa para sopas (150 gramos por $2.900)- y algas para ensaladas ($1.500), que vienen en forma de torta, hasta charqui de calamar ($2.500 el medio kilo), camarones deshidratados ($5.000 los 200 gramos), anchoas secas, a $4.000 los 150 gramos, y pescado bonito ($3.000 los 25 gramos). Para los que se atreven a hacer sushi en casa, aquí hay nori -láminas de alga seca- por montones, clasificados en diferentes tostados y agrupados en hasta cien unidades. Para los cocineros con alma oriental verdadera hay lemon grass deshidratado ($1.500 los 50 gramos), indispensable en la comida thai; raíz blanca de rábano ($3.900 los 220 gramos) para preparaciones coreanas, y espinacas secas ($2.500 los 140 gramos), para ser rehidratadas en suculentos caldos chinos.
Enlatados
Las latas sacan de apuro. Y en este caso, además, entregan una nueva dimensión de sabor. Hay lychees chinos ($1.000) y tailandeses ($2.000), tallos de bambú ($1.500), verduras picantes o kimichi ($800), pasta de camarón ($2.500) y porotos rojos dulces machacados ($3.500). También hojas de sésamo enlatadas ($1.200 los 90 gramos), que se usan para encurtidos. Pero quizás el contenido más osado sea el de la lata de gusanos de seda ($1.500 los 120 gramos), que vienen en salmuera y se recomienda saltearlos al wok en aceite de sésamo. Como una alternativa a la lata, hay productos congelados. Desde los clásicos arrollados primavera chinos ($2.000 las 10 unidades) y wantanes ($2.000 las 20 unidades) hasta las gyosas ($3.000 las 30 unidades), esas pequeñas empanadas asiáticas popularizadas por los restaurantes nipones del país.
Fideos y sopas
Los fideos ocupan innumerables rincones de la cocina asiática. Se cuecen, se saltean o ambos. Incluso, algunos se fríen. Aquí hay de todos los tipos. De arroz, de trigo -los finos son para sopas-, de porotos "mung", porotos verdes y de camote ($3.000, en la foto), que se recomienda hacer al dente y luego saltear con verduras y pollo al wok, o agregarlo a la sopa fría clásica coreana, la Neng Myon. En cuanto a sopas, las hay de todos los tipos de picor, muchas preparadas con verduras y mariscos a las que sólo se les echa agua caliente. La clásica sopa miso, de la conocida marca Kikkoman, cuesta $3.200 para tres porciones. Incluso hay una sopa enlatada que dice ser energética, pues es de maní dulce y se bebe fría y rápido, como si fuese una Red Bull. Otras sopas frías -esta vez saladas- son las de avena con coco y de algas con raíces de loto ($600). Para enriquecer estas sopas hay salsas picantes, como también atrevidas salsas de pescado, ostras, anguila, calamar y la famosa salsa tonkatsu ($4.800 los 500 gramos), que mezcla frutas y verduras en un concentrado sabor, además de diversos curries, tanto en polvo como en cubos.
Grandes dimensiones
El espacio es exactamente el mismo desde 1994, aunque con el tiempo se ha ido atiborrando de productos hasta copar por completo los cerca de 100 m2 que mide el local. Para navegar entre sus pasillos, se requiere disciplina: si no se toma la canastilla que espera en la entrada, muy difícilmente podrá volver por algún producto olvidado en el pasillo de al lado. Lo más probable es que no lo encuentre. Porque los productos que hay dentro deben ser miles, o cientos de miles. Ni los dueños lo saben. No llevan inventario, y sólo tienen la certeza de que cada 21 días llegan por barco desde Asia los dos contenedores que encargan religiosamente, con unas 20 toneladas de productos -lo que habla del volumen de venta, ya que las algas o los snacks pesan muy poco-. Cuando visite Assimarket, ese peso, esas grandes dimensiones, estarán justo sobre su cabeza, pues la bodega está en el segundo piso.
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