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"La gente tiende a atribuirle todos los méritos a Piñera"

Después de trabajar diez años con el empresario, Juan Luis Rivera, su brazo derecho, decidió renunciar e integrarse desde hace tres semanas como socio a Moneda Asset. En esta entrevista, el ingeniero comercial relata cómo fue su relación con Sebastián Piñera, por qué decidió emprender nuevos rumbos y cuáles serán sus tareas en el fondo de inversiones.

Por  Claudia Giner
Foto  Maglio Pérez
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No deben ser muchos los ejecutivos que a los 34 años se puedan dar el lujo de decirle que no a Sebastián Piñera. Menos cuando se es su brazo derecho por una década. Pero Juan Luis Rivera llevaba varios meses procesando su salida de la gerencia general de Bancard. "Sentía la necesidad de hacer un cambio y de invertir en algo propio", reconoce.

Por eso se armó de valor y el pasado 12 de mayo decidió comunicarle su renuncia a Piñera. "¿Puedo hacer algo para cambiar tu decisión?", le preguntó el ex candidato presidencial. Pero este ingeniero comercial de la Universidad Católica, que lideró el equipo que en diez años elevó la fortuna de Piñera de US$ 300 millones a US$ 1.300 millones, nada hacía cambiar su decisión. Tras una larga negociación con los dueños de Moneda Asset Management, Rivera decidió comprar el porcentaje que dejaba uno de los accionistas de la firma: el IFC (International Financial Corporation). Invirtió todo su capital y se endeudó -según se comenta en el mercado- para adquirir el 10% de esta boutique financiera del Banco Mundial que maneja fondos por US$ 1.500 millones. En todo caso, Rivera se comprometió a seguir en los directorios de Chilevisión, Central Costanera en Argentina, Pampa Calichera, Oro Blanco y Axxion (matriz de Lan), entre otros.

-Podría haber optado por ser el gran ejecutivo de Piñera, como lo es Alejandro Pérez de Anacleto Angelini o Francisco Pérez Mackenna del grupo Luksic.
-Piñera es una tremenda escuela para aprender, pero hay otros lugares mejores  para hacer carrera. Quiñenco o AntarChile tienen muchas empresas operativas, múltiples directorios y un día a día mucho más fuerte. Piñera, en cambio, es un grupo más reducido pero que tiene el atractivo de que te vas abriendo tu propio camino.

-Llama la atención que Piñera no haya hecho nada para retenerlo en Bancard.
-No es así. Sebastián es una persona muy liberal en el más amplio sentido de la palabra y valora la libertad de las personas. Y en ese sentido, me lo hizo fácil porque yo ya tenía la decisión tomada. Nos conocemos desde hace tiempo y tenemos una relación muy cercana. Vamos a seguir trabajando juntos y yo voy a tratar de seguir ayudando en lo que me pida y en lo que pueda. 

-Así como Anacleto Angelini le vendió el 0,5% de su sociedad de inversiones a su ejecutivo estrella, Alejandro Pérez, Piñera  le podría haber ofrecido un porcentaje de Bancard.
-Sí, pero no me lo ofreció.

-¿Era tentador perfilarse como Juan Luis Rivera y no seguir siendo siempre la mano derecha de Sebastián Piñera?
-Esa no fue la razón principal de mi salida, pero algo influyó. Sebastián Piñera es la figura empresarial más potente de Chile y la gente tiende a atribuirle todos los méritos a él.

El fin de la dupla

Juan Luis Rivera tenía 24 años y trabajaba con José Yuraszeck en Endesa, cuando Piñera lo llamó a su teléfono para reclutarlo. "Te tengo que hacer una propuesta indecente' me dijo.  Ahí me contó su cuento -que por cierto lo recuerda muy bien- y me ofreció la gerencia de inversiones de Bancard. No lo pensé dos veces",  señala el ejecutivo.  

Corría 1996. Rápidamente Piñera captó las potencialidades del joven ejecutivo y lo incentivó en 1998 a seguir sus pasos y estudiar un MBA en Harvard. A su regreso, el año 2000, Rivera se instaló en el piso 17 del edificio corporativo de Piñera y asumió la gerencia general de Bancard. Ahí, al lado del empresario, aprendió a comprar y vender activos, tomar posiciones y transar acciones en distintas empresas.

"La disciplina con Piñera es dura. Hay que hacer las cosas bien y estar atento las 24 horas del día porque se deja caer en cualquier momento con preguntas precisas y al hueso. Para él lo más importante es la sinceridad, lo peor es contestar sin conocimiento. En ese escenario es preferible decir no sé", comenta Rivera.

-¿Qué aprendió con Piñera?
-Aprendes a pensar y a reaccionar racionalmente ante los distintos sucesos. Una de las premisas es que en los negocios hay que tener la cabeza fría, no entusiasmarse mucho cuando las inversiones andan bien y no deprimirse cuando caen los mercados. Nosotros invertimos en Argentina cuando el tipo de cambio se elevó de 1 a 4 y cuando en un año se sucedieron tres presidentes en una semana... y nos fue muy bien.

En estos diez años Rivera también aprendió a ser un negociador implacable  -fama que tiene su mentor-. En 2004 operó prácticamente solo la adquisición de Chilevisión y un año antes le había comprado un paquete de acciones de Vapores a muy buen precio al grupo Matte. Además estuvo en la adquisición de acciones de Central Costanera en Argentina y no hace mucho compró un paquete minoritario de Iansa, cuando en el mercado nadie estaba adquiriendo acciones de esa empresa.

-Dentro de todos los aciertos bursátiles, más de una operación frustrada debe haber...
-En 2004 estábamos muy interesados en comprar un paquete de acciones de Soquimich a la empresa Israel Chemical, pero perdimos porque no llegamos a precio. Era una inversión de US$ 100 millones que hoy podrían ser US$ 400 millones. Era un tremendo negocio.

-Cuando Sebastián Piñera decide lanzar su candidatura le dejó a usted su talonario de cheques. ¿Cómo fue la experiencia de administrar los negocios de un candidato presidencial?
-Hicimos un plan de contingencia para ese período y se ejecutó bien. Tuvimos que cuidarnos mucho, mantener un muy bajo perfil y evitar aparecer en los diarios. No fue fácil.

-¿Y con qué sensación se quedó de la política chilena?
-Soy de derecha pero no UDI. Lamento que después de la segunda vuelta se haya perdido todo el trabajo que logró la Alianza en pos de la unidad del sector. Uno ve la prensa y se da cuenta que volvimos a fojas cero. Falta mentalidad de largo plazo.

Los proyectos de Moneda

Rivera ha dicho que no hay otra empresa a la que se hubiera ido que no fuese Moneda Asset Management. Lleva sólo veinte días sentado en sus nuevas oficinas, en el octavo piso de un moderno edificio situado en Isidora Goyenechea, las que comparte con sus socios Sergio Undurraga, José Musalem, Antonio Cruz, Pablo Echeverría, Fernando Tisne, Alvaro Allende y Axel Christensen.
Tiene claro su nuevo desafío: hacer crecer esta empresa y transformarla en la mejor especialista en inversiones de América Latina. 

-La idea es que usted potencie el desarrollo de fondos internacionales.
-La idea de mi incorporación a Moneda es ampliar la gama de productos y de clientes y en esa dirección apuntamos a lanzar nuevos vehículos de inversión internacionales latinoamericanos. La idea es incorporar locales no institucionales y clientes extranjeros. Las empresas más grandes de la región han emitido ADR's en Nueva York, pero nosotros vemos que el mayor flujo de negocios está en las acciones de las empresas locales de Brasil y México. Los mercados emergentes han atraído muchos fondos y ésos se van a los instrumentos más líquidos, entonces nosotros creemos que hay un segundo piso de instrumentos, menos conocidos y menos líquidos donde hay un espacio importante. Y esas posibilidades en el mundo son las que Moneda va a tratar de tomar.

Actualmente Moneda administra directamente activos por US$ 1.100 millones y de éstos hay US$ 950 millones que están en fondos. Sin embargo, como no a todos los clientes les acomoda invertir a través de fondos, han decidido crecer en el negocio de administración de cartera para personas. Para ello acaban de incorporar a la empresa al ejecutivo Juan Carlos Délano para captar clientes privados de alto patrimonio.

-En ese sentido el conocimiento de Piñera de los mercados internacionales fue una verdadera escuela.
-Lo que muchos grupos están haciendo ahora al invertir en otros países, con Sebastián lo veníamos haciendo desde hace diez años. Invertimos en Asia, en Europa?en bonos de compañías que están quebradas y en las que nadie se atrevía a invertir.

-¿Cómo se está comportando el mercado local?
-En Chile los inversionistas extranjeros ya no son tan relevantes como lo eran hace cinco años. Actualmente hay un mercado local más desarrollado, la gente conoce las compañías y tiene una mentalidad más de largo plazo. Chile está tranquilo y aunque en Estados Unidos la tasa de interés esté aumentando, lo que puede provocar una pequeña desaceleración, no veo mayor drama.

¿Cuál es el aporte de su generación al mundo de los negocios?
-Esta es una teoría mía y no sé si está comprobada empíricamente, pero creo que se produjo un salto entre la generación de Sebastián Piñera, Carlos Alberto Délano, Eduardo Fernández, Juan Hurtado, a los que tienen hoy 35 años. Creo que es nuestra generación la que está tomando el rumbo de los negocios. Nuestra generación es más flexible, no necesitamos secretaria, ni grandes oficinas, las organizaciones son más planas y tienes que hacer de todo.