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En el corto plazo los gobiernos deben usar el garrote

Considerado uno de los mayores referentes mundiales en el estudio de la delincuencia, Gary Becker revolucionó el mundo académico al postular, en los '60, que los delincuentes funcionan por una lógica racional de costos y beneficios. En esta entrevista el Premio Nobel de Economía entrega sus recetas para enfrentar los delitos en Chile.

Por  Pelayo Bezanilla
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El propio Gary S. Becker relató la anécdota en el discurso que leyó ante la Academia Sueca en 1992, cuando recibió el Premio Nobel de Economía: "Empecé a pensar en la delincuencia en los 60, después de conducir a la Universidad de Columbia, donde debía tomar un examen oral sobre teoría económica. Iba atrasado y debía decidir rápido si poner el auto en el parque de estacionamiento o arriesgarme a ser multado por estacionar ilegalmente en la calle. Calculé entonces la probabilidad de ser multado, el tamaño de la pena y el costo de poner el auto en el lote de estacionamiento. Decidí que valía la pena correr el riesgo y me estacioné en la calle (y no me multaron)".

Ese fue el punto de partida del interés de Becker por analizar la delincuencia desde una perspectiva económica. Interés que en 1968 se tradujo en su reconocido paper "Crimen y Castigo: una aproximación económica", que produjo una verdadera revolución en el campo académico. Hasta entonces el estudio de la criminalidad era un espacio casi privativo de ciencias como la siquiatría y la sicología, y las teorías reinantes atribuían las conductas delictuales más bien a problemas mentales o a la opresión social.

Becker, en cambio, postuló que las motivaciones de  los delincuentes -salvo los casos patológicos, que no operan racionalmente- no eran del todo distintas de las que mueven al resto de la sociedad y que, al igual que el común de la gente, los antisociales también buscan el mayor beneficio con el menor costo. Según su análisis, la diferencia no está en las motivaciones, sino en la escala con que se evalúan los costos y beneficios. "Las personas que cometen delitos analizan la recompensa económica que ello les reportará versus los costos que supone, como la posibilidad de que sean condenadas, la dureza de las penas que se les impongan y lo que podrían ganar en un trabajo legal. Si el cálculo les resulta favorable, cometerán el delito", explica Becker, considerado uno de los mayores referentes mundiales del estudio de la delincuencia.

Para el economista, existe una relación entre las tasas de delincuencia y factores económicos y sociales que dependen de las políticas públicas, como la inversión en policía, los castigos para diferentes delitos, las oportunidades de empleo, la escolaridad, etc. Variables que Becker convirtió en teorías matemáticas que permiten estudiar y desglosar, numéricamente, los problemas delictuales y que siguen estudiándose hasta hoy.

Su trabajo en ese campo, sumado a su análisis económico del capital humano y de la discriminación contra las minorías -entre otros temas-, le significaron el Premio Nobel de Economía. La Academia Sueca destacó ante todo su capacidad de expandir las fronteras de la economía para tratar de comprender el comportamiento humano.

Aunque han pasado varias décadas, Becker, de 76 años, sigue publicando análisis, columnas y estudios relacionados con la delincuencia, campo donde continúa siendo una de las voces más autorizadas de Estados Unidos. Desde su oficina en la Universidad de Chicago -donde estudió su PhD y les hizo clases a muchos economistas chilenos-, Becker analiza la situación delictual en Chile.

- Si bien la delincuencia no se ha elevado en Chile, los grados de violencia de recientes delitos -entre ellos un asalto a joyería en un conocido mall- han generado una sensación de inseguridad. ¿Qué relación existe entre los grados de violencia con que actúan los delincuentes y la sensación de impunidad?
- Muchos estudios en distintos países han demostrado que cuando la gente tiene poco temor de ser detenida y condenada está más dispuesta a involucrarse en delitos violentos, como, por ejemplo, el robo de una joyería en un centro comercial. No hay duda que ése es un factor que afecta los niveles de violencia.

- El gobierno de Chile estudia medidas para evitar que los delincuentes reincidentes salgan en libertad con facilidad. ¿Qué produce mayor efecto: elevar la probabilidad de detención y condena de los delincuentes o exponerlos a penas más duras?
- Debes hacer las dos cosas. Si sólo procesas a la gente y no la condenas a penas disuasivas, no tiene efecto. Si tuviera que elegir entre invertir 100 mil pesos en subir la probabilidad de condena o en subir el nivel de los castigos, en general sería partidario de invertirlos en elevar la probabilidad de detención y condena. Pero debes asegurarte de hacer ambas cosas. Si eres demasiado débil en una de las dos, no producirás un efecto disuasivo.

- En el caso de los robos con violencia, algunas estimaciones indican que la probabilidad de condena en Chile es del 1 por ciento. ¿Cómo se sube esa tasa?
- Necesitas más policías en las calles, y un sistema judicial que procese y sancione a los delincuentes. Al aumentar el número de policías tienes una mayor probabilidad de detener a los delincuentes, pero una vez que los detienes lo importante es castigarlos. Si los delincuentes que son llevados a la justicia obtienen su libertad fácilmente...

- Eso es justamente lo que se critica del sistema en Chile.
- El sistema judicial debe ser mejorado para que la gente sobre la cual exista evidencia de haber delinquido sea condenada. Una mayor dotación de policías en las calles, por sí sola, no es suficiente si al mismo tiempo no hay un sistema que castigue. El castigo no necesariamente evitará que los delincuentes cometan su primer crimen, pero sí actuará sobre los reincidentes para evitar que cometan nuevos crímenes.

- El problema es que las cárceles están sobrepobladas y son verdaderas "escuelas del delito". ¿Cómo se debe encarar ese problema?
- Debes hacer dos cosas. Primero, debes construir más cárceles, lo que no es tan caro. El gran costo de mantener a los presos son los guardias y el trabajo de vigilancia. Segundo, la experiencia internacional dice que si pones a los delincuentes en la cárcel reduces el nivel de delitos, lo que a la larga termina siendo más relevante que el problema de las "escuelas del delito". Eso puede ser cierto para algunos criminales, pero al encerrarlos produces un efecto disuasivo: al estar presos no cometen crímenes contra la gente que está afuera y también disuades a otras personas de delinquir. Sin embargo, no debes encerrar a gente por delitos menores -como el uso de drogas-, sino por delitos graves, como asalto o robo con violencia.

- Para muchos delincuentes, sin embargo, la cárcel no significa un verdadero castigo?
- Si bien para muchos criminales la amenaza de ser encerrados no es un disuasivo como podría serlo para mí, a la vasta mayoría no le gusta estar presa porque supone una restricción de libertad, sexo, etc. Mi idea general -y que ha sido criticada- es que la primera medida para combatir el crimen deben ser las multas. La ventaja de las multas es que cuando la gente las paga el Estado recibe ingresos y no costos, como supone encerrar a alguien. El único problema con esa propuesta es que para algunos delitos terribles la multa sería infinita o tan grande que las personas no tendrían dinero para pagarlas. En esos casos deberían pagar con castigos adicionales como la cárcel. Si la multa es de 50 mil pesos y la persona no puede pagarla, debe ir presa. A la gente no le gusta esa aproximación porque las personas con dinero saldrán libres pagando. Pero si la multa es grande, será también un disuasivo para los ricos. La idea de multar no es el castigo por sí mismo, sino disuadir el crimen.

- ¿Se puede rehabilitar a los delincuentes reincidentes, uno de los grandes problemas de Chile?
- Eso es muy difícil. Reformar a los criminales es muy complejo. Es más fácil hacerlo cuando son jóvenes. En esos casos tratas de proveer dos cosas. Primero, un castigo más severo para aquellas personas que reinciden en los crímenes, como en el caso de las personas de las que se habla en Chile. Segundo, tratar de darles ciertas habilidades o conocimientos, mientras están en prisión, para que puedan tener ingresos legales cuando recuperen la libertad. Todos los estudios demuestran que cambiar conductas de personas que han delinquido no es fácil, pero es más fácil cuando tratas con gente joven. Muchos jóvenes cometen un crimen y luego no vuelven a insistir en la delictualidad.

- Al final, ¿cómo se eleva el costo de cometer un delito?
- Hay dos formas de hacerlo, una de corto plazo y otra de largo plazo. En el corto plazo los delincuentes deben enfrentar una mayor probabilidad de detención y castigo. En el largo plazo, debes subir la oferta de empleo, educación y poder adquisitivo a las personas que podrían verse tentadas a cometer delitos, de modo de demostrarles que no es rentable ser un criminal y que pueden ganar más dinero dedicándose a trabajos legales. Ambos pasos son necesarios, pero en el corto plazo no puedes hacer mucho en educación. En el corto plazo los gobiernos deben usar lo que nosotros llamamos el "garrote", es decir, detener y castigar a los delincuentes. En el largo plazo debes usar lo que definimos como "la zanahoria", proveyendo a la gente de trabajo y de mejores oportunidades para que no encuentren atractiva la delincuencia.

- El gobierno ha propuesto crear un ministerio a cargo de la seguridad ciudadana para centralizar las políticas. ¿Es una buena medida?
- No. Creo en el enfoque descentralizado del crimen y en las políticas locales. Las políticas centralizadas son demasiado rígidas y menos exitosas. Es cierto que algunos enfoques locales pueden no ser exitosos, pero si desarrollas una política equivocada a nivel central, afectas a todo el país. Una mala política local sólo tiene efecto local. Eso no significa que el gobierno central no deba dar apoyo económico a las áreas locales. Las decisiones deben tomarse a nivel local, porque hay una mejor comprensión del problema.

- ¿Cómo se aplica su teoría del costo y beneficio con un desempleo, como en Chile, de 8,7%?
- El desempleo alienta la delincuencia. Eso nos lleva a lo que señalé antes: darles mayores oportunidades y mejores trabajos disponibles a quienes no los tienen. Eso no es fácil y por eso se trata de políticas de largo plazo. Ningún gobierno puede llegar y decir: 'Este año el desempleo es de 8,7% y el próximo año será de 4,5%'. Sabemos que uno de los efectos negativos del desempleo es que alienta la delincuencia, y por tanto el desafío es tratar de mantener esa tasa baja. Un 8,7% es una tasa alta.

- La discusión sobre delincuencia es, al final, una discusión política: mientras la derecha es más partidaria de aplicar mano dura, la izquierda o centroizquierda, actualmente en el gobierno, es más partidaria de ir a las causas de la delincuencia, como la pobreza. ¿Qué modelo ha demostrado ser más exitoso?
- En Estados Unidos el Partido Demócrata, que está más a la izquierda, ha aprendido que en el corto plazo debes aplicar el garrote, y ha promovido castigos más duros contra los delincuentes. En el largo plazo, ambos partidos debieran tratar de revertir el desempleo y mejorar la educación por muchas razones, entre ellas la delincuencia. Siempre necesitas aplicar el garrote, pero debes combinarlo en el largo plazo con la zanahoria.

- Pero cuando se trata de delincuencia, la gente no quiere políticas de largo plazo, sino soluciones inmediatas. ¿Cómo debe manejarse ese factor?
- Debes aumentar las sanciones y las detenciones. Es la respuesta correcta a la población en el corto plazo. Los gobiernos deben responder a las demandas de seguridad de la población. Una de las grandes preocupaciones de la gente que vive actualmente en zonas urbanas es la falta de seguridad. En Estados Unidos los índices de delincuencia han descendido fuertemente en los últimos 20 años porque los políticos han respondido a las demandas de la ciudadanía por una mayor seguridad.

- Uno de los problemas de países como Chile es que los gobiernos tratan aplicar políticas antidelincuencia del Primer Mundo con recursos y gestión del Tercer Mundo.
- No veo por qué. Es cierto que son un país pobre, pero los costos laborales en Chile son mucho más bajos. Cuando encerramos a una persona en EE.UU. nos cuesta entre 30 y 40 mil dólares al año. Es mucho más barato hacerlo en Chile. Debes verlo de ambos lados: no son tan ricos, pero los costos son mucho más bajos. Hay muchas cosas que pueden conseguir con costos más bajos. Entrenar un policía es más barato en Chile que en Estados Unidos. Ese argumento no lo acepto.

- Si está en un país aproblemado por la delincuencia, ¿a quién prefiere en el gobierno: a la izquierda o a la derecha?
- Prefiero estar en un país con un Poder Judicial honesto, una policía honesta y donde la ley sea clara sobre lo que se puede y no se puede hacer.

 

Los consejos del ideólogo de las "ventanas rotas"

"Imagine un edificio con unas pocas ventanas rotas. Si no son reparadas, la tendencia es que los vándalos rompan otras ventanas. Eventualmente pueden entrar al edificio y, si está deshabitado, quizás ocuparlo y encender fogatas". Este párrafo resume la idea central -y también el nombre- de la estrategia antidelincuencia que George L. Kelling y James Q. Wilson dieron a conocer en 1982 en un artículo publicado por la revista The Atlantic Monthly. La teoría de las "ventanas rotas" consiste en combatir los problemas cuando son pequeños, para así evitar que se conviertan en grandes delitos.

En 1984 Kelling comenzó a asesorar a la Policía del Tránsito de Nueva York, con la que testeó sus ideas. En 1990 se unió al jefe de Policía William Bratton, quien hizo suya la teoría de las "ventanas rotas". El exitoso programa "tolerancia cero", que desarrolló a partir de 1994 el alcalde Rudolph Giuliani, se apoyó en muchos de los planes que Kelling venía aplicando desde el 84. "Hay evidencia acumulada de que ventanas rotas contribuyó a la reducción general del crimen en Nueva York. En el caso del Metro, el éxito fue gracias a ventanas rotas: restablecimos el orden y redujimos el miedo", dice Kelling, profesor de la Universidad de Rutgers, investigador asociado de la Universidad de Harvard y miembro del Manhattan Institute.

Recientes delitos ocurridos en Chile han hecho subir en apariencia la sensación de inseguridad de la población. ¿Qué relación existe entre los grados la violencia de los delitos y la inseguridad?
El temor a la delincuencia sube o baja independientemente de los niveles de delincuencia. Parte de eso puede explicarse por la publicidad que los medios les dan a crímenes especialmente violentos que captan mucha atención y dan la impresión de estar extendidos. Pero en Estados Unidos el temor a la delincuencia está más relacionado con los pequeños delitos que los ciudadanos ven con frecuencia. Aquí la tasa de delitos serios o violentos no es el mejor predictor del miedo.

¿Por qué influyen más los delitos menores?
En EE.UU. hay vecindarios donde el crimen es relativamente bajo, pero el miedo es muy alto porque el número de faltas menores es alto, situaciones como la prostitución, graffitis, autos abandonados o la "mendicidad agresiva". 

¿Cómo opera su teoría de las "ventanas rotas" para reducir el miedo?
En los '80 el miedo era muy alto en el Metro de Nueva York: la gente creía que allí se cometía un alto número de homicidios, pese a que éste era relativamente bajo. Nuestra estrategia fue restaurar el orden. La presencia de policías, cuando el miedo es alto, es importante, y eso se logra bajando a los policías de sus autos. En EE.UU. los ciudadanos no están muy conscientes de las alzas o bajas en el número de policías patrullando. Pero si los sacas de los autos y los haces caminar, entonces la gente está muy atenta a su presencia.

En Chile se han hecho públicos muchos casos de personas que portan armas en sus casas y toman cursos para aprender a usarlas. ¿Contribuye eso a inhibir la delincuencia?
Hay muchas cosas que las personas pueden hacer para protegerse pero que, en el largo plazo, pueden ser destructivas para la comunidad. Es el caso de los ciudadanos armados. Lo que estamos haciendo en EEUU es organizar a la comunidad y vincularla con la policía. Algunos vecinos, por ejemplo, acompañan a las policías en sus patrullajes. Debemos pensar en medidas que aumentan la fuerza de la comunidad antes que sólo aumentar la fuerza de los individuos.

¿Qué sucede en casos como Chile, donde ya hay altos niveles de delitos violentos?
Actualmente estoy trabajando con William Bratton en Los Angeles, en dos áreas con muy alto nivel de crimen, tráfico de drogas y pandillas. Estamos aplicando allí un enfoque de "ventanas rotas" que parte por cambiar la manera en que los delincuentes se comportan en las calles. Tenemos una reducción del 30% en los delitos serios en un período de poco más de un año. Estamos conscientes de los delitos graves y estamos trabajando en ellos, pero al mismo tiempo el primer enfoque es enfrentar los delitos menores: la conducta de los traficantes y las cosas que aterrorizan a los ciudadanos. En Newark, New Jersey, estamos enfrentando cada tiroteo como si fuera un homicidio, y lo investigamos como si alguien hubiera muerto en lugar de salir herido.